Seguí se va sin explicar su abultado patrimonio inmobiliario

María Seguí puso el 22 de julio de 2016 punto final a su mandato como directora general de Tráfico tras destaparse diversas irregularidades de su gestión. Se va de la política sin que el Gobierno haya aportado su declaración de intereses y patrimonio a la entrada y salida del cargo.

No obstante, investigaciones realizadas por Okdiario permiten sustentar que en los dos últimos años Seguí y su marido adquirieron bienes patrimoniales por valor de casi un millón de euros.

La joya de la corona del matrimonio de María Seguí y Francisco José López Valdés es un lujoso chalé comprado el 15 de mayo de 2016. Era una fecha inserta en un periodo de incertidumbre para el gobierno que la sustentaba ya que debía afrontar unas nuevas elecciones sólo un mes después.

Pese a esta circunstancia, que en su caso significaría la pérdida de un salario oficial de 81.000 euros anuales, el matrimonio se embarcó en una importante aventura económica para dos personas que deberían vivir de sueldos de investigadores universitario. Porque los ingresos del marido tenían un techo muy bajo para permitirse según qué de tipo de inversiones: un sueldo becado por la UE de 42.000 euros netos anuales, que en cualquier caso estaba por encima   de los 31.200 que percibía cuando su salario dependía de la Universidad de Zaragoza.

El sueldo del marido de Seguí ha oscilado en torno a los 35.000 euros brutos al año, mientras que ella ganaba unos 46.000 euros netos como profesora de Navarra antes de su toma de posesión en 2011 como directora general de Salud en Castilla-La Mancha, y unos 13.000 más de colaboraciones en cátedras de EEUU. En todo caso, su sueldo distaba mucho del que percibía como directora general, a lo que hay que sumar el plus de ahorro que le ha significado poder vivir en un piso de Tráfico de forma gratuita durante todo su mandato.

Pese a las ventajas de un sueldo alto y una vivienda gratis, el volumen económico de sus recientes inversiones no parece acorde con el nivel de ingresos del matrimonio. En concreto, la pareja adquirió en un municipio cercano a Madrid un chalé que se asienta sobre una parcela de 687 metros cuadrados. La finca fija dos hipotecas sobre ella: una de 500.000 euros, que con los intereses llegaría a 655.000, y que fue constituida antes de la venta, en febrero de 2016. Y una segunda, de 442.000 euros, registrada el 11 de  mayo de este año, el mismo día de la venta al matrimonio.

Los expertos y el registro no logran aclarar si ambas hipotecas se sumaron o una sirvió para cancelar la precedente o para cubrir gastos imprevistos. En todo caso, el coste del chalé de cara a Hacienda fue de 490.000 euros a tenor de los impuestos liquidados, el 6% de su valor. Pero a esta inversión de más medio millón de euros, si sumamos los intereses del préstamo, y descontando que hubiera una segunda hipoteca, se tiene que sumar otra realizada por el matrimonio un año antes.

En febrero de 2015, Seguí y López Valdés compraron un apartamento en Menorca de 60 metros cuadrados tasado en 196.000 euros. Parte de ese valor real mínimo corrió a cargo de dos hipotecas: una por valor de 95.000 euros y otra de casi 71.000. Esto sitúa los gastos bancarios del apartamento menorquín en al menos 166.370 euros. La suma hace una factura mínima hipotecaria para el matrimonio para los próximos años (algunas de las hipotecas vencen entre 2031 y 2040) de 606.000 euros. Pero esta cifra podría doblarse de coexistir dos hipotecas en su chalé madrileño.

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