Rajoy usará la amenaza de elecciones en los momentos de mayor tensión política

Mariano Rajoy se muestra satisfecho ante cómo se está desarrollando el inicio de la legislatura, pero matiza que “no depende” de él que todo se vaya al traste y haya que convocar de nuevo elecciones. De momento, este jueves consiguió lo que hace tan solo unos meses parecía impensable, y PP, PSOE y Ciudadanos aprobaron juntos el techo de gasto en el Congreso. “Con más votos que cuando teníamos mayoría absoluta“, sacaron pecho en el Grupo Popular. Aunque, a partir de ahora, llegará la negociación clave, que afecta a las cuentas públicas y que tiene en el PNV un actor decisivo.

En este contexto, el presidente terminó su discurso en la tradicional cena de Navidad del PP de Madrid sacando a colación el fantasma de otros comicios. “Hasta dentro de muy poquito y ya preparando las próximas elecciones”, soltó, provocando todo tipo de especulaciones. Rápidamente, su equipo se apresuró a asegurar que se había tratado de “un lapsus” al que no dar mayor importancia. “No estamos en eso”, contestó Soraya Sáenz de Santamaría, encargada de la operación deshielo con los nacionalista vascos. A esa hora de la noche, argumentó la vicepresidenta, “la mente no está tan viva” como por la mañana. “El jefe es más de desayunar que de cenar”, bromeó, dejando claro que estaba cansado.

Si bien, el teórico desliz sirvió al PP para recordar al resto de fuerzas, y en especial al PSOE, que el país estará abocado a las urnas en caso de que no dure el consenso. “Dependerá de que algunos quieran ayudarnos”, avisó Rafael Hernando con una media sonrisa. Esto es, en palabras de Pablo Casado, “de la estabilidad que los otros partidos permitan”. Y, en este sentido, fuentes de la dirección nacional reconocieron que Rajoy utilizará la amenaza de las elecciones, aunque sea de forma subliminal, como “herramienta de presión” en los momentos más delicados de la negociación.

“¿Qué presidente del Gobierno no ha utilizado la posibilidad de un adelanto electoral para su beneficio?”, deslizaron desde la cúpula nacional, no sin recordar que, hoy por hoy, las encuestas dan mucho más miedo al PSOE y a Ciudadanos que al PP. “Rajoy no está en otras elecciones y, de momento, las cosas están yendo bien. Pero si no logramos gobernar, puede que no haya más remedio”, según el argumento de las fuentes consultadas.

De hecho, Rajoy está lanzando dos mensajes muy claros en los últimos días. Por un lado, que no se cansará de “dialogar” para llegar a pactos en los grandes asuntos de Estado, como la educación, las pensiones, la violencia de género o la financiación autonómica, amén de los Presupuestos. Pero, también, que no derogará sus reformas “por culpa de posicionamientos ideológicos y otros afanes oportunistas”. “Abriría serias grietas de vulnerabilidad frente a incertidumbres exteriores o crisis futuras”, no para de repetir desde hace semanas. Lo dijo, incluso, en su discurso de investidura.

“Quiero que la legislatura dure” pero “no depende de mí”, zanjó en los tradicionales corrillos por el aniversario de la Constitución. De momento, eso sí, está tranquilo y traslada mucha confianza a sus interlocutores. “Con Javier Fernández se puede hablar. Es un tipo sensato”, ha trasladado a los suyos. Y de ahí que, a pesar de la advertencia política, en el PP rechazaron la posibilidad de elecciones a la vuelta de la esquina. “En ningún caso quiso decir que habrá anticipadas”, según Casado. “Un recurso navideño, más que nada”, añadió Hernando. “Cuando le preguntaron por qué había dicho eso, contestó que no sabía que lo había dicho”, deslizaron desde Génova para dar por zanjado el asunto, al menos de momento.

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