Susana Díaz no ‘prestará’ diputados andaluces para investir a Rajoy

El PSOE andaluz descarta que en el último minuto vaya a haber una orden para que se produzca una abstención mínima con un grupo de diputados andaluces que permitan investir a Mariano Rajoy. Esa idea que acaricia la dirección del PP, que confía en que Susana Díaz se imponga dentro de su partido y lidere las negociaciones para evitar unas terceras elecciones, no se va a producir, aseguran fuentes socialistas. Si el PP cuenta con esa carta, avisan, que se despida.

Es cierto que una parte del PSOE cree que lo más sensato es votar no al PP en primera vuelta y darle los votos estrictamente necesarios a Rajoy en la segunda votación para evitar un bloqueo político absurdo a la luz de los resultados electorales. Bastaría con que un grupo muy reducido de diputados se abstenga. Responsables del PSOE andaluz no ven con malos ojos esta posibilidad, es más lo ven “sensato”, pero dejan claro que no serían todos de la federación andaluza. “De ninguna manera”, recalcan.

Otros dirigentes cercanos a Susana Díaz ni siquiera ven con buenos ojos esa fórmula, que tildan de “infantil”. “El PSOE es un partido serio y si decide abstenerse por el bien de España pues lo hará en todo su conjunto”, señalan. De momento, Guillermo Fernández Vara, presidente de Extremadura, está apostando por esa fórmula, prestando ese servicio y hay socialistas andaluces que se lo reconocen y agradecen en privado. No todos piensan así y hay quien lamenta que ya se haya abierto ese debate. Creen que es una estrategia errónea e insisten en que a quien le toca trabajar es a Mariano Rajoy. “Nos ha ninguneado toda la campaña y ahora el PSOE es la opción preferente. Pues que trabaje. Que no le puede salir gratis”, apunta un portavoz próximo a la presidenta.

En el PSOE andaluz no ven mal abstenerse en favor de Rajoy en una segunda vuelta, pero no están dispuestos a que el peso de esa decisión recaiga solo sobre ellos

Aunque públicamente Susana Díaz haya dicho que no se opondrá a que haya consulta a la militancia sobre qué pasos seguir, en su equipo ven ese posible referéndum como un dislate. Confían en que el secretario general, Pedro Sánchez, no juegue de nuevo con una consulta.

La presidenta de Andalucía no piensa asumir el desgaste de ser quien abra paso al PP. A ella siempre le ha molestado profundamente que se la identifique en el ala más a la derecha del partido. Es más, achaca esa imagen a Ferraz aunque empezó a tener esa etiqueta en el momento en que rompió su Gobierno con Izquierda Unida. Ahora mismo se cruzan las claves internas y la posibilidad de que Díaz aspire a ser secretaria general en el congreso del PSOE el próximo otoño, para lo que necesitaría el apoyo de las bases. Los dirigentes socialistas saben que la militancia castigaría cualquier gesto cómplice con Rajoy. “Si ella quiere liderar la oposición o ponerse al frente del partido no debe ser quien lance ese mensaje”, admite un dirigente del partido. Hay dirigentes preocupados por cómo escenificar este paso al PP sin que Podemos se apodere de la bandera de jefe de la oposición.

La posición de Susana Díaz está siendo deliberadamente ambigua. Ella se jacta de hablar muy claro cuando toca pero está evitando a toda costa pronunciarse sobre una posible abstención del PSOE para que el PP pueda formar gobierno. Rechaza dar sus votos pero a la vez pide que se forme gobierno de inmediato. Nada y guarda la ropa. Quieren que el foco esté en Rajoy pero no van a poder evitar la presión. Desde la noche electoral, con el escrutinio recién terminado, salió a dejar claro que los ciudadanos habían mandado al PSOE a la oposición y que era allí donde debía emprender una “profunda” reflexión y empezar a “reconstruirse”. Señaló, sin decirlo, el camino de la abstención.

Sánchez y Díaz en un acto de campaña. (Reuters)
Sánchez y Díaz en un acto de campaña. (Reuters)

Un día más tarde, la mañana del lunes, Díaz salió en rueda de prensa e insistió en que tocaba a Rajoy formar gobierno. En ese momento, el presidente de Extremadura, Guillermo Fernández Vara, ya había lanzado la idea de que los socialistas acabarían absteniéndose para evitar un bloqueo. Ella, expresamente preguntada a este respecto, se negó a hablar de abstención. Su mensaje quedó claro en su última entrevista en Telecinco. Insistió en desmarcarse de una gran coalición que siempre ha rechazado y aseguró que no será “muleta” ni de Rajoy ni de Iglesias. “Nuestros votos no serán para ellos”, remarcó. Sus afines defienden que esta vehemencia es la que toca ahora mismo y que el PP debe tener muy claro que no lo van a tener fácil.

En este plató, Susana Díaz cerró un tour mediático idéntico al que hizo el pasado enero, tras ganar las elecciones en Andalucía y cuando le arreciaban las críticas por abrir una batalla interna en el partido. A partir de ahí, tocada en su liderazgo por la precipitación y la ansiedad de su estrategia política, se retiró del primer plano en la batalla interna, aunque nadie duda de que el armisticio con Pedro Sánchez ha terminado. A partir de ahora, todo se dirime en clave PSOE, admiten desde el partido, por más que repitan que “lo que toca es España”.

Los resultados del 26-J marcaron los pasos a seguir. La derrota de Susana Díaz a manos del PP en Andalucía congeló la hoja de ruta prevista. Si Pedro Sánchez no se hubiera salvado del ‘sorpasso’ de Unidos Podemos, los barones le habrían señalado la puerta de salida esa misma noche. Los pasos a seguir habrían quedado en manos de una gestora. De eso dudan pocos dirigentes del PSOE andaluz. El guion cambió conforme el escrutinio avanzaba.

Los resultados del 26-J marcan la estrategia de Díaz: el fracaso electoral andaluz en favor del Partido Popular ha abierto una brecha a la baronesa

Ante un Pedro Sánchez mudo y retirado de la escena, la secretaria general del PSOE andaluz ha desplegado todo un argumentario que muchos interpretan como el lanzamiento de su candidatura al bastón de mando en Ferraz. Su afán ha sido dejar claro que ella no era la candidata aunque se “echó la campaña” a la espalda, como presume. Culpa de la tremenda derrota socialista a la tibia estrategia seguida frente a Podemos cuando se sabe que ha sido ella la que ha interpretado el papel más duro frente a Pablo Iglesias. De hecho, presume de que los socialistas pueden seguir siendo jefes de la oposición gracias al medio millón de votos de distancia entre PSOE y Podemos en Andalucía. Es ella, insisten en su entorno, quien ha frenado “el populismo”. Presume de los resultados en Andalucía, a gran distancia del resto del país, pese al triunfo del PP en esta comunidad.

Todo está encaminado a preservar su liderazgo y a cuidar sus posibilidades en caso de que quiera medirse frente a Pedro Sánchez en unas primarias por la secretaría general. Ahora, insisten los suyos, no va a mover ficha nadie. Aseguran que Susana Díaz no va a dar ningún paso para liderar las negociaciones. Quieren que ese desgaste lo asuma el actual secretario general. Después, en otoño, “ya se verá”. “No está decidido”. Esos son los mensajes que se emiten desde la sede socialista de San Vicente, donde el silencio de Pedro Sánchez empieza a desatar los nervios.

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