Un día en Benidorm, la meca del turismo 'british' que ya siente el efecto del Brexit

Lo primero que hace un inglés cuando llega a Benidorm es quitarse la camiseta. Cruzarse con viandantes con el torso desnudo y enrojecido por la radiación es una circunstancia habitual. No hace falta que la calle esté ni más lejos ni más cerca de la playa, quitarse la camiseta es el símbolo de la liberación temporal a la que han decidido someterse en un paraíso en el que casi todos los días luce el sol y donde puede verse al Liverpool o al Manchester United en una pantalla gigante, sentado en una terraza y con una pinta de cerveza al precio de 1,5 euros.  

[Álbum: Así se vive el Brexit en Benidorm, la meca del turismo ‘british’]

El 50% de las pernoctaciones registradas por los hoteles de Benidorm corresponde a visitantes británicos. El 42% del tráfico del Aeropuerto de l’Altet, en Alicante, procede del Reino Unido, casi cuatro millones y medio de pasajeros al año. Alrededor de 30.000 ciudadanos de Inglaterra, Escocia, Gales o Irlanda del Norte gastan a diario el dinero ahorrado para sus vacaciones en este destino. El alcohol más barato que en Reino Unido, una oferta hotelera y hostelera concebida para satisfacer sus deseos, una climatología inexistente más allá del cielo gris del Canal de la Mancha y años de estrecha colaboración entre los gigantes turoperadores británicos y el empresariado local han hecho de la capital de la Costa Blanca una de las mecas del turista del Reino Unido.

“Aquí vienen porque la bebida es barata. No vienen abogados ni gente de clase alta, sino ingleses con salarios de 1.300 euros al mes que pasan un fin de semana. Si la libra baja, seguro que gastarán menos”. Rafaela es relaciones públicas (una de esas personas que te invitan a entrar en el establecimiento) en un restaurante ubicado en la calle Londres, en pleno Rincón de Loix de Benidorm, una de las zonas elegidas por el turismo ‘british’ para alojarse. Sus 18 años a pie de calle en el sector dan para conocer muy bien qué es lo que buscan y qué es lo que aporta este tipo de turista. Y ella lo tiene claro, el primer efecto del Brexit y del resultado del referéndum que el pasado 23 de junio ganaron los ‘independentistas’ y eurófobos es que este verano la hostelería hará menos caja por la devaluación de la libra.

Pantallas gigantes, pizarras con los horarios de los partidos y pósteres con firmas de ídolos como Bobby Robson. El fútbol es una atracción más. Se ve en las terrazas con pintas de cerveza a 1,50 €. (Foto: V. Romero)
Pantallas gigantes, pizarras con los horarios de los partidos y pósteres con firmas de ídolos como Bobby Robson. El fútbol es una atracción más. Se ve en las terrazas con pintas de cerveza a 1,50 €. (Foto: V. Romero)

“El mercado británico compra con mucha antelación. En febrero, ya había reservas por el 60% y el verano lo tenemos prácticamente vendido”, explica Antoni Mayor, presidente de la patronal hotelera local Hosbec, la más influyente y organizada de la Comunidad Valenciana. Mayor cree que la peor consecuencia del Brexit es la incertidumbre, y coincide en que la menor capacidad de gasto será la primera repercusión. Pero se muestra confiado: “Los fundamentos del Reino Unido son buenos. El paro es del 5% y el crecimiento, del 2,8%. El divorcio debe de ser ‘win to win’ y no para perder, se debe llegar a un acuerdo y ‘entente cordiale’ y no hacernos daño ninguna de las dos partes. La libra recuperará el precio, no todo, pero sí una gran parte. Si tienen que irse de Europa, ahora es el mejor momento”, explica. 

– ¿Por qué es el mejor momento? 

– Porque en turismo no tienen alternativas. Hay muchos problemas con el terrorismo en otros destinos del Mediterráneo, como Túnez o Turquía, que además están muy dolarizados. Igual ocurre con el Caribe, porque el derrumbe de la libra con el dólar ha sido más fuerte que con el euro. 

La palabras de Mayor a preguntas de El Confidencial para la elaboración de este reportaje el pasado martes por la tarde no pueden ser más premonitorias. Esa misma noche, el fanatismo yihadista daba el golpe de gracia al sector turístico turco con el ataque mortal al aeropuerto de Estambul. 

El local Drop Inn está ubicado en la calle Londres, en el Rincón de Loix, zona ‘british’ por excelencia. Sus propietarios, Tony y Kate, llevan en Benidorm desde finales de la década de los ochenta.

Pese a la visión más optimista de la patronal benidormí, lo cierto es que el Brexit ha hecho saltar algunas alarmas. El sector se reunió este miércoles con la Generalitat para analizar las consecuencias y tratar de redirigir la política turistica. “La temporada está muy encauzada, pero hay que ver qué efectos puede haber al medio y largo plazo y tratar de adelantarnos. Tenemos una mejor ventaja competitiva, porque otros destinos están muy dolarizados. Vamos a crear una comisión de seguimiento para prepararnos de cara a la próxima temporada. Es un mercado que no podemos perder”, dice Francesc Colomer, secretario autonómico de Turismo y director de la Agencia Valenciana de Turismo de la Generalitat. El propio Ayuntamiento de Benidorm ya montó una campaña de apoyo al ‘remain’ frente al ‘leave’ antes de las votaciones.

En los sesenta, turoperadores británicos financiaron la construcción de hoteles. El turismo ‘british’ es más antiguo que la entrada de España en la UE

El negocio del turismo británico en Benidorm tiene más antiguedad incluso que la entrada del Reino Unido o España en la Unión Europea. Fueron los grandes turoperadores británicos los que fomentaron la ciudad alicantina como destino en su propio país. Financiaron a los hoteleros locales, prestándoles dinero para que levantasen sus hoteles a cambio de un porcentaje de ocupación de las habitaciones. “Fueron los primeros que colaboraron con el crecimiento de la ciudad en los sesenta. Son cofundadores de esta ciudad. Dejaban el dinero a cambio de cinco o seis años de exclusividad. Tenían un ‘cash flow’ importante y todos lo cogimos”, confiesa Antoni Mayor. Nombres como Thomson o Thomas Cook pueden parecer extraños al común de los mortales en España, pero son los operadores que están detrás de un negocio milmillonario.

El peor turista es el que no viene

“Benidorm se ha enfocado mucho hacia el inglés y es lo que tenemos. Quizá debería trabajarse también el mercado sueco o el holándes”, afirma Mario Aragón, un gaditano de Barbate afincado en la ciudad alicantina desde hace 18 años que regenta un negocio de alquiler de coches usados y cambio de moneda. “Es verdad que es en parte un turismo de ruidos y de borracheras que ahuyenta a los alemanes, que prefieren irse, por ejemplo, a Altea o a Mallorca. Pero aun así yo soy de los que piensan que el peor turista es el que no viene”, asesta.

En los supermercados ‘brit’, es habitual encontrar ejemplares de la prensa británica. Los tabloides amarillos de Rupert Murdoch están más presentes que diarios más ‘serios’ como ‘The Guardian’. (Foto: Víctor Romero)

Damián Navarro ya ha vivido en primera persona las consecuencias del Brexit. La suya es una visión distinta, porque no vive del turista de aluvión sino de aquel de segmento medio-alto o alto. Responsable de la licencia de la inmobiliaria Engel & Völkers para Benidorm, Finestrat y La Vila Joiosa, unos días después del referéndum perdió una venta de un millón de euros y su correspondiente comisión. Un matrimonio británico se echó para atrás en la compra de una villa. “Ha sido sorprendente, porque era algo que no nos esperábamos [el triunfo del Brexit]”, explica este agente inmobiliario.

Damián Navarro tiene la licencia de Engel & Völkers. Tras el Brexit, perdió una operación de un millón. Una pareja inglesa renunció a la compra de una villa

“Por supuesto, esto ha generado una incertidumbre y un impacto sobre la libra que va a tener consecuencias”. Cree que los empresarios son los que más van a retraer sus inversiones, a la espera de ver cómo evoluciona tanto la economía como la negociación con la UE y el impacto que eso puede tener en sus negocios. “A los jubilados, que son los que han apoyado el Brexit, les da igual porque ellos van a seguir cobrando sus pensiones en libras, pero para los jóvenes y los empresarios esto abre un camino de incertidumbres”, señala Navarro, que tiene claro que habrá un impacto sobre el sector inmobiliario, como también vaticinan Antoni Mayor o Francec Colomer.

Cameron ha metido la gamba

Hablar del sector inmobiliario en Benidorm es hablar de propiedades muy concretas, porque el negocio de alquiler de apartamentos, el hotelero y el hostelero está principalmente en manos de empresarios locales. José Berenguer, nacido en la vecina Callosa d’En Sarrià, lleva medio siglo viviendo del turismo en la ciudad. Empezó de repartidor de helados de Avidesa (la empresa que fundó Luis Suñer) y primero montó un supermercado. Hace dos décadas lo transformó en un ‘pub’ al más puro estilo ‘brit’, atendido por camareros y camareras ingleses y donde uno cree encontrarse en cualquier pueblo galés en cuanto entra por la puerta. Decoración ‘british’, alcohol ‘british’, camareros ‘british’ y precios españoles. Sentado al final del local en una de las mesas, con la camisa medio desabotonada y aspecto de agricultor de la comarca, nadie diría que es el propietario de este y otros tres locales similares. “Benidorm vive de esto. Hay quien critica a los ingleses, pero hay que tratarlos bien porque nos dan de comer. Yo creo que Cameron ha metido la gamba”, afirma.

José Morell gestiona 80 apartamentos y todos los servicios de hostelería del Edificio Bermudas, una de las torres de Rincón de Loix. La suya es una familia muy vinculada al negocio inmobiliario desde hace años, como otras muchas de la zona. Según explica, son muchos los británicos que, debido a la caída de la libra, han desplazado reservas previstas en agosto para septiembre u octubre, cuando los precios son más baratos. El suyo es un perfil de cliente joven, que contrata el servicio de ‘bed & breakfast’ a través de Booking o Travel Republic para un fin de semana o estancias cortas, con ganas de disfrutar de la noche mediterránea. “Van a seguir llegando porque sigue estando barata la bebida, que es a lo que vienen”, explica. 

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