Un ex etarra defiende en el periódico de Nacho Escolar que lo de Alsasua fue una “pelea de bar”

Tiene gracia que un ex condenado por terrorismo, hoy devenido abogado de podemitas y editor de la revista Mongolia, se atreva a definir en un artículo qué es y qué no es terrorismo.

Y, sin embargo, es lo que ha hecho Gonzalo Boyé en eldiario.es, en un artículo en el que argumenta que la salvaje agresión de los matones proetarras de Alsasua a dos guardias civiles y sus parejas no fue terrorismo como defiende la Fiscalía sino una simple pelea de bar. —El terrorismo no es un significante vacío

Sé que las críticas arreciarán, especialmente por calificar como pelea lo sucedido en Alsasua. Toda agresión es execrable pero no toda la violencia es terrorismo a no ser que queramos banalizar el concepto, vaciándolo de contenido y transformándolo en algo tan de moda en estos tiempos: un significante vacío.

Boye cree que los titiriteros del ‘Gora Aka ETA’ de los carnavales de Madrid ni los mensajes del rapero César Strawberry (“A Ortega Lara habría que secuestrarle ahora”) ni las agresiones de Alsasua son terrorismo:

Ni los ‘Titiriteros’, ni Strawberry, ni los de Alsasua, ni tantos otros que están desfilando por la Audiencia Nacional han cometido delitos de terrorismo, sin perjuicio que los de Alsasua tendrán que responder de las lesiones que hayan podido causar en una pelea a altas horas de la madrugada y en el interior de un bar.

¿Y qué es terrorismo para Boyé? Pues la vil agresión a Lagarder Danciu, el activista rumano que se plantó en la concentración de recuerdo a Francisco Franco en Madrid y que recibio una paliza tras mostrar una pancarta que decía “Franco asesino”:

Quienes sí han podido cometerlo [el delito de terrorismo], a salvo siempre la presunción de inocencia, han sido aquellos que han agredido vilmente a Lagarder Danciu y ello no por la ideología que representan, sino porque sus conductas son perfectamente subsumibles en el tipo penal que he expuesto.

CONDENADO POR EL SECUESTRO DE EMILIANO REVILLA EN 1988

Gonzalo Boye, columnista, editor de la revista Mongolia y secretario del consejo de administración del diario digital que dirige Ignacio Escolar, fue condenado a 14 años de cárcel por su participación en el secuestro del industrial Emiliano Revilla, perpetrado por ETA en 1988.Las víctimas del terrorismo, indignadas con el Colegio de Abogados de Madrid por invitar a Boye a disertar sobre el Código Penal

Los etarras mantuvieron al empresario encerrado durante 249 días en un zulo de apenas dos metros de longitud, excavado en un chalé próximo a la calle Arturo Soria de Madrid. Lo liberaron el 30 de octubre de 1988 después de que la familia pagara un rescate de más de 500 millones de pesetas (unos tres millones de euros al cambio actual).

La banda terrorista había “subcontratado” algunas labores de apoyo logístico del secuestro a Gonzalo Boye y otros dos ciudadanos chilenos que eran miembros del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR).

El 18 de marzo de 2014 el periodista Alfonso Rojo reveló en ‘El Cascabel’ de 13TV que el juez Elpidio Silva le había exigido a través de su abogado 300.000 euros por unas informaciones publicadas en Periodista Digital.‘El Cascabel’ denuncia lo que pasa por hablar de Boye: “Te ponen 300.000 euros y amordazan a la prensa”

Alfonso Rojo: “A mí una cosa que me llama mucho la atención es, un país, el nuestro, en el que se participa en un secuestro y es condenado en firme y cumple sentencia por este asunto, pues el predicamento, el aire, el acogimiento, el cariño que le dedica buena parte de la judicatura y de la abogacía española”.

“El objetivo no es ese, es la máquina de picar carne. El procurador, el abogado, y al final entre esta panda te colocan los 10.000 euros antes de salir de casa. Y al final te ves en los juzgados paralizado, si es que el solo temor a que te hagan arrastrarte por los juzgados te deja paralizado”.

El exfiscal de la Audiencia Nacional, Ignacio Gordillo, también manifestó su opinion de Boye:

“Esas personas que han sido condenadas por ello, lógicamente pueden tener una vinculación con los terroristas, llámale colaboración, participación o inducción. Y con una pena de diez años, aunque la haya cumplido y se haya rehabilitado, yo creo que como cuestión de historia y como cuestión de que ha ocurrido, no pasa ningún problema porque se cite en un medio de comunicación. No sé están haciendo opiniones particulares ni subjetivas de si una persona es más o menos terrorista, sino refiriéndose a una sentencia condenatoria en firme del Tribunal Supremo”.

“El derecho de defensa está muy por encima de las ideologías, pero ciertamente no parece muy claro que cambie una persona de un lugar a otro con tanta rapidez. Creo que habría que ser más escrupulosos con ello, no me parece muy ético, pero es permisible”.

“Lo mejor sería escuchar al señor Revilla, a ver si considera a los que le tuvieron secuestrado como terroristas o no, y oiríamos ahí a una víctima que es quien se tiene que manifestar sobre esto”.

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