Unos 25.000 docentes pugnarán por 2.000 plazas en las primeras oposiciones en 7 años

Va camino de ser un concurso de récord, afirman los sindicatos. Las oposiciones que acaba de convocar la Conselleria d’Ensenyament -con la autorización del Ministerio de Educación, en virtud de la aplicación del artículo 155 de la Constitución- para cubrir 373 plazas de maestro de primaria y 1.602 de profesor de secundaria (además de 14 puestos para escuelas oficiales de idiomas y de 11 para las de arte y diseño) pueden superar con creces la afluencia de aspirantes de cualquier otro concurso de acceso a la función pública realizado en el sector educativo en Catalunya. Las pruebas serán pioneras, además, porque introducen nuevos criterios de valoración, con un peso preponderante para la parte práctica. 

La dirección general de Profesorado de la Generalitat, encargada de la organización del proceso, calcula que para las 2.000 plazas que salen a concurso se presentarán unos 20.000 aspirantes. Los sindicatos elevan la cifra hasta al menos las 25.000 o las 30.000 personas, sobre todo porque hace siete años que no se celebran oposiciones para educación primaria y secundaria en Catalunya y se ha generado una “bolsa enorme de interinos y sustitutos“. Solo con los primeros, los interinos, hay un contingente de 24.000 personas que son potenciales aspirantes a estas oposiciones, “aunque no todos ellos se presentarán a esta convocatoria, porque en primaria no se ofertan plazas más que de algunas especialidades, la mayoría de Inglés”, indica Jesús Martín, de la sectorial de educación de UGT en Catalunya.

Una generación sin opositores

“Hay gente, prácticamente toda una generación de docentes, que llevan ya años graduados y que no habían tenido la posibilidad de optar a oposiciones, sencillamente porque no se convocaban, y que ahora se van a presentar aunque solo sea para saber cómo son este tipo de exámenes”, señala Yolanda Pérez, responsable de Formación en el área de Enseñanza de CCOO en Catalunya. “También hay aspirantes que están en la escuela concertada y docentes que han tenido que trabajar en otros sectores a los que ahora se les presenta la oportunidad de entrar en la rueda”, agrega Jesús Martín.

El éxito de la convocatoria se comprobará, en todo caso, a partir del próximo 20 de diciembre, cuando se cierre plazo para la presentación de solicitudes, que se ha abierto este viernes. También han empezado este viernes los cursos preparatorios que ofrecen las fundaciones vinculadas a los sindicatos y otras entidades, “con una afluencia de participantes casi sin precedentes”, asegura Pérez, hasta el punto, añade, de “que se ha tenido que programar una segunda edición de cursos formativos, porque la primera estaba completa y con lista de espera”. La primera fase de las pruebas se realizará a mediados de abril.

Identificar a los mejores

“Las pruebas se han diseñado de manera que el peso de la fase práctica será mayor que el de la fase teórica”, detallan fuentes de la dirección general de Profesorado. Dentro de la horquilla prevista por el decreto ministerial que regula el acceso a la función pública, subrayan, “se ha previsto que la práctica docente tenga una ponderación del 70% frente al 30% que tendrá la prueba de conocimientos teóricos“.

Lo que no cambia, insisten, son los requisitos para quienes quieran optar a las pruebas, que siguen siendo los mismos que en las convocatorias anteriores a la crisis (la última fue en el 2011). Esto supone, entre otras cosas, que todos los candidatos deberán acreditar un nivel C1 de lengua catalana, como ocurre de hecho con todos los funcionarios públicos de las autonomías que tienen lengua propia. 

¿Qué implicaciones tiene el cambio introducido en esta convocatoria? “Se trata fundamentalmente de que a través de estas oposiciones se puedan identificar a los docentes más competentes, a los que no solo dominan el temario teórico, sino a los que saben también aplicarlo en el aula, proponer metodologías en las que el alumno es el centro del aprendizaje“, señalan las mismas fuentes. Esto significa, en definitiva, que aquellos aspirantes que hagan las propuestas más innovadoras tendrán más posibilidades, “que, por ejemplo, los que se limiten a plantear una clase magistral a la antigua usanza”.

Prueba de tensión

Los tribunales que valorarán a los aspirantes van a tener trabajo. De hecho, explican desde la dirección general, sus componentes van a recibir una formación específica, “no solo sobre la logística que hay desplegar para las pruebas, sino también para que haya una coherencia en los planteamientos de puntuación”. “Van a ser unas pruebas de tensión para el sistema, entre otras razones, porque hay pocos concursos públicos en la Administración que convoquen a tanta gente y con tan alto grado de complejidad en la corrección de los exámenes”, señalan los organizadores.

Quienes superen la primera fase, que será eliminatoria, deberán enfrentarse, más adelante, a una segunda parte del proceso de selección, en el que los aspirantes deberán presentar, como ya se ha hecho en oposiciones anteriores, una programación y una unidad didáctica, que deberán defender oralmente ante el tribunal.

Un temario teórico que el Ministerio de Educación no renueva desde 1996

Los temarios que se van a tener que estudiar los candidatos a las 2.000 plazas docentes que se han convocado en Catalunya siguen siendo los mismos que los de hace 21 años, cuando se aprobó la ley orgánica de educación (LOE) de 1996. “No es que sean contenidos obsoletos, es que no contemplan toda la renovación que ha habido en los últimos años”, lamenta el sociólogo especializado en educación, Xavier Martínez-Celorrio.

El Ministerio de Educación, que es el encargado de fijar el marco regulador de las pruebas de acceso a la función pública en toda España, está estudiando revisar estos temarios (cada especialidad docente tiene uno), para adaptarlos a las nuevas condiciones de la LOMCE.

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