‘A Comey le faltaba un tornillo’, afirman que dijo Trump

El presidente, Donald Trump, reconoció que el cese de James Comey como director del FBI le libró de una “gran presión” porque “estaba loco” y “le faltaba un tornillo”, según un documento del que se hizo eco el viernes The New York Times.

El diario informó de que ese documento resume una reunión que mantuvo Trump en Washington el pasado 10 de mayo con el ministro de Exteriores de Rusia, Sergey Lavrov. El rotativo neoyorquino no vio ese documento, pero un funcionario se lo leyó.

“Acabo de despedir al titular del FBI. Estaba loco, verdaderamente le faltaba un tornillo”, dijo Trump en esa reunión, que se llevó a cabo en su despacho de la Casa Blanca, de acuerdo con la versión del diario.

“Me enfrentaba a una gran presión por Rusia. Ya me lo he quitado de encima”, asegura el periódico que decía el documento.

Comey fue cesado por Trump el martes pasado, una decisión que generó muchas críticas porque el FBI y el Departamento de Justicia están investigando los nexos que los responsables de la campaña electoral de Trump tenían con el gobierno de Rusia y su posible confabulación para perjudicar a su rival, Hillary Clinton.

La conversación de Trump y Lavrov, un día después de que fuera cesado Comey, refuerza la idea de que el gobernante decidió reemplazar al titular del FBI por sus investigaciones sobre estos nexos que se estaban llevando a cabo, según el Times.

Inicialmente, Trump justificó el cese por su papel en las investigaciones que había realizado el FBI por el polémico uso de correos electrónicos desde un servidor privado de parte de la excandidata presidencial demócrata Hillary Clinton cuando era secretaria de Estado.

Poco después de esa versión oficial, Trump dijo públicamente que había prescindido de Comey al considerar que era un “fanfarrón” y que el FBI llevaba tiempo que era “un descontrol”.

El documento mencionado por el Times incluye notas tomadas dentro del despacho de Trump durante su reunión con Lavrov. El periódico dijo que un funcionario leyó a periodistas del diario esas citas y otro funcionario confirmó en términos generales la conversación.

El portavoz de la Casa Blanca, Sean Spicer, aunque no desmintió el relato de esa reunión, dijo que las actuaciones de Comey habían puesto una presión innecesaria en la capacidad de Trump para contar con Rusia en temas como Siria, Ucrania y el Estado Islámico (EI).

Según Spicer, Comey estaba “politizando” la investigación sobre el papel de Rusia en la campaña electoral.

El portavoz dijo que la salida de Comey no significa que se paralice la investigación, aunque señaló que, la revelación de “conversaciones privadas y altamente secretas” socava la seguridad nacional.

Trump partió el viernes de Washington para iniciar su primera gira internacional desde que llegó a la Casa Blanca el pasado enero y que le llevará por Arabia Saudita, Israel y el Vaticano, así como a las cumbres de la OTAN en Bruselas y del G7 en Sicilia.

El Air Force One partió de la base aérea de Andrews sobre las 2:30 p.m. con destino a Riad, donde Trump pasará el fin de semana antes de volar el lunes hacia Israel.

Acompañado de la primera dama, Melania Trump, el Presidente se mostró sonriente y saludó desde lo alto de las escalerillas del avión antes de abordar.

También viajan con el mandatario su hija mayor, Ivanka, su yerno, Jared Kushner, el jefe de gabinete, Reince Priebus, y el principal asesor económico de la Casa Blanca, Gary Cohn, entre otros.

En Riad, donde comenzará su agenda oficial el sábado por la mañana, Trump se reunirá con el rey Salman bin Abdelaziz, y mantendrá un encuentro con decenas de líderes de países árabes y musulmanes como Jordania, Egipto, Kazajistán e Indonesia.

A partir del lunes. Trump estará en Israel, donde se reunirá con el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, en Jerusalén, y después con el presidente palestino, Mahmud Abás, en la ciudad cisjordana de Belén.

El miércoles está programada una audiencia entre Trump y el papa Francisco en el Vaticano, y ese mismo día el mandatario volará a Bruselas para participar el jueves en la cumbre de líderes de la OTAN y celebrar, entre otras actividades, un almuerzo con el nuevo presidente francés, Emmanuel Macron.

La gira concluirá en la ciudad italiana de Taormina, Sicilia, donde Trump asistirá a la cumbre de líderes del G7, que se celebrará el viernes y el sábado.

Si el presidente estadounidense Donald Trump esperaba iniciar su primer viaje al extranjero con un torbellino calmado en el país, va a sentirse muy decepcionado cuando despegue el viernes.

Antagónico y quejándose, Trump no pudo resolver la víspera cuestiones sobre las investigaciones de su campaña y sus primeros cuatro meses en la Casa Blanca. El Presidente parte tras haber negado fervientemente que su campaña colaboró con Rusia o que él trató de frenar una pesquisa del FBI sobre el asunto – y dijo que es el presidente más hostigado en la historia. Incluso sus enemigos, asegura Trump, reconocen su inocencia.

A una pregunta directa de si él había hecho algo que mereciese enjuiciamiento o incluso un juicio político, Trump dijo: “no” –y añadió: “Pienso que es totalmente ridículo. Todo el mundo lo cree”.

Sin embargo, eso no es así.

Mientras Trump tuiteaba y expresaba su indignación en la Casa Blanca, el subsecretario de Justicia Rod Rosenstein, que nombró a un fiscal especial para encabezar una investigación federal independiente sobre los lazos entre Trump y Rusia, se reunió privadamente con senadores. De acuerdo con varios de ellos, él contradijo las declaraciones de Trump de que una crítica escrita de Rosenstein sobre el director del FBI James Comey había sido un factor en el despido de éste por el Presidente.

Rosenstein regresa el viernes al Capitolio para otra sesión a puertas cerradas, esta vez con la Cámara de Representantes.

Trump iniciaba el viernes por la tarde su primer viaje al extranjero –al Oriente Medio y otros lugares– y su equipo había guardado esperanzas de que el torbellino en casa se hubiera al menos calmado para entonces. Los congresistas republicanos esperaban lo mismo, pensando que el nombramiento de un fiscal especial pudiera dejarles libres para trabajar en la reforma de impuestos y otros asuntos sin distracciones mayores.

Trump dijo que está a punto de nombrar un remplazo para Comey, en otro esfuerzo para calmar las aguas. El exsenador de Connecticut Joe Lieberman era considerado el favorito.

No obstante, no se avizora la calma.

El jueves, Rosenstein habló con el Senado sobre su decisión de nombrar al exdirector del FBI Robert Mueller para encabezar la investigación independiente sobre los posibles lazos de Trump con Rusia.

Varios senadores dijeron que Rosenstein evitó dar detalles específicos, pero dejó claro que Mueller tiene amplia libertad para llevar la investigación a donde sea, incluso a cargos potencialmente penales. Pese a la furiosa reacción del presidente que llamó la decisión “una cacería de brujas”, varios republicanos saludaron el nombramiento y expresaron esperanzas de que restaure alguna compostura a una capital sumida en caos.

Una información importante emergió de la reunión de Rosenstein con los senadores: él les dijo que ya sabía que Comey iba a ser despedido cuando estaba escribiendo el memorándum que Trump citó como justificación para el despido del director del FBI. El propio Trump ya había contradicho su explicación, diciéndoles a reporteros previamente que él ya había decidido despedir a Comey.

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