Alud de críticas a Trump por defender la utilidad de la tortura

Trump dijo el miércoles que dejaría en manos de su cúpula de seguridad la decisión de aplicar la tortura contra detenidos. Los nuevos responsables del Pentágono y la CIA dicen rechazar el uso de técnicas prohibidas. “Si no quieren hacerlo, está bien. Si quieren hacerlo, trabajaré hacia ese objetivo. Quiero hacerlo todo dentro de los marcos de la legalidad”, dijo en una entrevista la cadena ABC preguntado por la técnica del waterboarding (ahogamiento simulado), que él alabó el pasado junio y que está prohibida. “¿Que si creo que funciona? Absolutamente”, agregó.

Una investigación del Senado determinó en 2014 que los interrogatorios extremos de la CIA no llevaron a prevenir una “amenaza inminente” de seguridad y que en algunos casos fueron contraproducentes. El Ejército prohibió en 2006 el uso del waterboarding. Al llegar a la Casa Blanca en 2009, el expresidente demócrata Barack Obama clausuró el programa de interrogatorios de la agencia de inteligencia impulsado tras el 11-S por el Gobierno del republicano George W. Bush. Obama obligó a seguir el manual de interrogaciones del Ejército, que prohíbe la tortura.

La cúpula republicana se distanció este de las palabras de Trump. “La tortura es ilegal. No estamos de acuerdo con legalizarla”, dijo el presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan. “El presidente puede firmar las órdenes ejecutivas que quiera. Pero la ley es la ley. No vamos a recuperar la tortura”, agregó el senador republicano John McCain, que fue el candidato del partido en las elecciones presidenciales de 2008 y que fue torturado como prisionero de guerra en Vietnam.

“Es muy preocupante que cualquier líder político abogue por la tortura. La experiencia ha demostrado que torturar no funciona, solo hace crecer el odio”, dijo Ewan Watson, portavoz del Comité Internacional de la Cruz Roja. Amnistía Internacional, Human Rights Watch y otros grupos de defensa de los derechos humanos lanzaron reproches similares.

Las declaraciones de Trump, que repetían afirmaciones que había hecho como candidato, cobraron relevancia al pronunciarse el mismo día en que se filtró un borrador de un decreto que estaría preparando su Gobierno sobre el uso de la tortura.

Según el documento, Trump estudia recuperar el programa de interrogatorios que aplicaba la CIA en cárceles secretas en el mundo. Se mantendría la prohibición de practicar torturas en los interrogatorios, según las leyes estadounidense e internacional, pero los grupos humanitarios temen que la reactivación de las prisiones avalase nuevos abusos.

En esas cárceles, se torturó a sospechosos de terrorismo mediante técnicas de interrupción del sueño, exposición a frío extremo o ataduras a cadenas en posiciones incómodas. Por ejemplo, los agentes de la CIA practicaron 183 veces el waterboarding a Khalid Sheikh Mohammed, el supuesto cerebro de Al Qaeda detrás de los atentados del 11-S y que ahora está encarcelado en la base estadounidense de Guantánamo (Cuba).

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