Caitlan y Joshua, dos aventureros atrapados en la trampa de los talibanes

Ella era una joven estadounidense casada, originaria de una pequeña ciudad rural pero aventurera. En 2012, él era un canadiense igualmente aventurero, fascinado por el islam y con una biografía inusual: era excuñado de un detenido de la prisión de Guantánamo.

Sin embargo, la joven pareja hizo sus mochilas para visitar algunos lugares “seguros”: Kazajstán, Kirguistán y Tayikistán, y planeaba regresar antes del nacimiento de su primer hijo.

No está claro exactamente cómo finalmente se encontraron en Afganistán, donde fueron secuestrados por los talibanes y entregados a la red aliada Haqqani en Pakistán. Su primer hijo, un niño, nació en cautiverio. Su segundo chico también. Y su primera hija este verano boreal.

La estadounidense Caitlan Coleman y su esposo canadiense Joshua Boyle tienen ahora 30 años y su liberación fue anunciada el jueves por los gobiernos de Pakistán y Estados Unidos, luego de cinco años de un cautiverio que sigue rodeado de un espeso misterio. El viaje inicialmente estaba programado para que durara seis meses, pero el destino no lo quiso así.

“Dios sabe exactamente a dónde nos guiarán nuestros pasos y qué se puede lograr, ver, experimentar o aprender durante el viaje, y nos confiamos en sus manos”, escribió Caitlan a sus amigos en julio de 2012, justo antes de irse, según un retrato detallado de la revista Filadelfia, de Pensilvania, de donde es originaria.

Un mensaje a sus amigos, en septiembre de 2012, desde la región atestigua su sed de descubrimiento: “Realmente me da una perspectiva diferente sobre el mundo. En Estados Unidos, se nos enseña a tener miedo”.

Conoce a su futuro esposo, Joshua, cuando son adolescentes, en torno a una pasión común, la saga de ciencia ficción Star Wars.

Él es un canadiense de Ottawa, hijo de un juez católico y una madre protestante anglicana, y fue a la escuela menonita, a un movimiento anabautista en América del Norte, y luego a la universidad. Al igual que su esposa, no se sabe cómo se ganó la vida.

Con Caitlan, viajaron varios meses por América Central, donde se casaron en 2011.

Pero Joshua tenía un interés más político en los asuntos mundiales, especialmente por el extremismo, incluidos los asuntos de justicia y Guantánamo, según uno de sus amigos, Alex Edwards, quien dijo que también era contrario al aborto.

“Joshua Boyle había estudiado mucho la región, tenía una fascinación por el Islam, y probablemente fuera por eso que quería ir”, dijo la periodista de la cadena CBC, Habiba Nosheen, que conoce bien a su familia.

Debido a su activismo se volvió a encontrar en 2009 y se casó con Zaynab Khadr, una mujer conocida en Canadá como la hermana de Omar Khadr, un canadiense capturado a los 15 años en Pakistán y luego preso extensamente en Guantánamo. El gobierno canadiense se disculpó este verano con Omar Khadr por su detención.

Joshua y Zaynab se divorciaron al final de un año, pero el apego de un hijo de un juez a una persona tan controvertida en Canadá había hecho olas. En el momento del secuestro, las fuentes del gobierno describieron este nexo como una coincidencia, pero no hubo una postura oficial disponible.

Según su antiguo amigo, Joshua estaba tan interesado en el Islam que tal vez se estaba convirtiendo en el momento; su religión actual es desconocida.

Afganistán, en cualquier caso, atrajo al joven, según el testimonio de un caminante encontrado por la revista Filadelfia. “La seguridad continuará deteriorándose cuando los estadounidenses se vayan”, dijo Joshua Boyle, antes de cruzar la frontera desde Kirguistán.

Joshua contó en una carta a sus padres, divulgada por el Toronto Star, que él mismo, en la oscuridad y con una antorcha, ayudó a su esposa a dar a luz.

En dos videos de diciembre y enero pasado, sus dos hijos lucían bien saludables. Pero Caitlan ya había perdido su sonrisa.

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