Casa Blanca condena violencia en Filipinas

La Casa Blanca a través de un comunicado condenó la violencia en Filipinas, luego que el grupo terrorista Maute vinculado al Estado islámico tomara como rehenes a un sacerdote y varios feligreses y según afirmó el presidente Rodrigo Duterte, decapitaran al jefe de la policía local de Malabang.

Los enfrentamientos del martes dejaron tres soldados muertos y más de una decena de heridos. Sobre los secuestrados se desconoce su paradero y los militates los han amenazado de muerte si el ejército los persigue.

“Cobardemente terroristas mataron a oficiales del orden y han puesto en peligro las vidas de ciudadanos inocentes”, se lee en el comunicado.

Asimismo indicó, que Estados Unidos proveerá “apoyo y asistencia a los esfuerzos antiterroristas de Filipinas” y que “EE.UU. es un orgulloso aliado de Filipinas”.

Los tanques del ejército repletos de soldados han rodeado una ciudad del sur de Filipinas para tratar de restaurar el control después de que los militantes lanzaron un violento asedio. Miles de civiles han huido de Marawi, una ciudad de unas 200.000 personas.

Las autoridades filipinas indicaron el miércoles que han retomado el control de la ciudad de Marawi, tras los combates contra los yihadistas de Maute. “Tenemos la ciudad bajo control y hemos retomado el mando de las principales instalaciones, incluido el hospital”, indicó a Efe el teniente coronel Jo-ar Herrera, portavoz de la Primera División de Infantería de las Fuerzas Armadas.

Miles de civiles han huido de Marawi, una ciudad de unas 200.000 personas.

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