¿Cómo salvar el acuerdo con Irán?

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Las potencias europeas y China expresaron su intención de preservar el acuerdo nuclear con Irán, del que se retiró Estados Unidos el martes, pero con el país más poderoso del mundo volviendo a imponer sanciones, ¿qué pueden hacer?

– ¿Ahora qué? –

Tras el anuncio del presidente estadounidense Donald Trump, la UE busca persuadir a Teherán de que siga a bordo del pacto. Alemania, Francia y Reino Unido, los tres países europeos firmantes del acuerdo y conocidos como E3, lanzaron una iniciativa diplomática para tranquilizar a Irán sobre su compromiso.

Los cancilleres de los tres países europeos tienen previsto reunirse con representantes iraníes el lunes, tras una conversación el miércoles entre el presidente francés, Emmanuel Macron, y su par iraní, Hasan Rohani. La cuestión llegará incluso a una cumbre europea la próxima semana en Sofía.

Las autoridades europeas también hablarán con China y Rusia, los otros firmantes del acuerdo, para coordinar su respuesta, aunque un diplomático de la UE ya advirtió que esto no debe percibirse como un intento de “aislar” a Washington. A pesar de la importancia de estos gestos políticos, Irán exige garantías concretas de que se protegerán los intercambios comerciales reanudados con el acuerdo, aunque Washington imponga de nuevo sanciones.

“Tenemos que hablar de incentivos para que Irán se mantenga en el acuerdo. Esto significa que necesitamos encontrar los medios para absorber el impacto económico de la reimposición de sanciones por parte de Estados Unidos”, explicó un diplomático europeo a la AFP.

– Estrategia –

Londres, Berlín y París han mantenido en secreto los detalles de su estrategia, pero un informe del grupo de expertos International Crisis Group (ICG) esbozó medidas que podrían tranquilizar a las empresas que trabajan con Irán y ayudar a los responsables iraníes moderados a persuadir a los partidarios de una línea dura de seguir en el acuerdo.

Los países de la UE podrían recurrir a sus agencias públicas de inversión para cubrir los riegos a los que podrían enfrentarse las empresas por comerciar con Irán, sugiere el ICG. Al mismo tiempo, los países del E3 podrían apoyar conjuntamente proyectos de infraestructuras en Irán a través de sus agencias de desarrollo.

Otra opción, de la que han hablado funcionarios europeos en las últimas semanas, sería convertir a Irán en un país eligible para recibir préstamos del Banco Europeo de Inversiones (BEI), dando así a Teherán acceso a financiación internacional en euros para eludir las sanciones estadounidenses a las transacciones en dólares. “Se puede intentar hacer negocios en otras monedas como el euro, pero se necesitan bancos activos en este campo”, explica un diplomático europeo.

“No es fácil para los bancos que hacen negocios en Estados Unidos. Por eso hemos pensado en el BEI”, agrega. Pero evitar las transacciones en dólares sería no obstante “muy, muy complicado en el mundo real”, advirtió el ex canciller francés Hubert Védrine, en declaraciones a la radio gala France Inter.

– ¿Alternativa a la cubana? –

La idea sobrevoló Bruselas estas últimas semanas: La UE podría contrarrestar las sanciones estadounidenses adaptando un reglamento de 1996 creado inicialmente para eludir la ley Helms Burton que aplicaba sanciones a empresas que comerciaban con Cuba.

El reglamento permite a las empresas y a los tribunales europeos evitar someterse a las leyes de sanciones adoptadas por terceros países y estipula que las decisiones de tribunales extranjeros en base a esas leyes no tienen ningún efecto en la UE. El efecto de esta ley, cuya eficacidad no se llegó a comprobar realmente, sería en cambio más simbólico que económico, según una fuente europea.

“Si una empresa opera en el gran mercado estadounidense y en el pequeño mercado iraní, no se beneficia mucho entonces del hecho de que su negocio esté protegido en Europa e Irán, pero no en Estados Unidos”, estima esta fuente. Sin embargo, “esto podría ayudar a las medianas empresas especializadas en Oriente Medio”, agregó.

– Efecto paralizante –

Washington ha concedido un período de gracia de seis meses para que las empresas liquiden sus operaciones en Irán antes de volver a imponer sanciones, pero en esta primera fase ya existe escepticismo sobre la eficacia de cualquier contramedida que puedan tomar la UE y sus aliados. Norbert Roettgen, jefe de política exterior del partido de la jefa del gobierno alemán Angela Merkel, dijo que las empresas simplemente no querrán correr el riesgo de caer en desgracia ante Estados Unidos.

“Quienquiera que invierta en Irán se verá duramente afectado por las sanciones estadounidenses y ese costo no se puede compensar”, dijo a la revista alemana Der Spiegel. Ante del anuncio de Trump, funcionarios de la UE admitieron que ya estaban viendo un “efecto paralizante en los operadores comerciales”.