Criticar a republicanos de Florida en el 2018 será delicado para líderes puertorriqueños

El gobernador de Puerto Rico, Ricardo Rosselló, planea echar mano a su influencia política en las elecciones del 2018 y movilizar a los puertorriqueños que se han mudado recientemente al territorio continental para que voten contra legisladores que, dice, le “dieron la espalda” a la isla cuando más lo necesitaba.

Las amenazas de Rosselló están dirigidas obviamente contra legisladores federales republicanos encargados de aprobar miles de millones de dólares en asistencia por desastre y modificar el sistema tributario federal, en el que estatus de Puerto Rico como territorio estadounidense establece reglas que no existen en el territorio continental. En diciembre criticó directamente al senador Marco Rubio, diciendo que estaba “desilusionado” por su voto sobre la ley tributaria, aunque no llegó a expresar ninguna amenaza política contra el republicano por Florida.

“Una vez que llegue la hora de las elecciones, ahí es cuando nuestra organización va a empezar a decir: ‘Estas son las personas que han estado con Puerto Rico y esas otras son las que han estado contra Puerto Rico’ ”, dijo Rosselló esta semana en Washington.

Pero este tipo de postura en un estado electoralmente indeciso como la Florida, donde los puertorriqueños demócratas y republicanos tienen cargos, es algo complicado para Rosselló, quien es demócrata.

Los puertorriqueños en la Florida pudieran formar un bloque electoral lo suficientemente fuerte como para influir sobre las elecciones para gobernador y el Senado federal en el 2018. Pero los republicanos floridanos como Rubio y el gobernador Rick Scott disfrutan de un amplio apoyo entre muchos miembros del Partido Nuevo Progresista de Roselló, partidario de la estadidad para la isla, en contraste con estados fuertemente demócratas donde viven muchos puertorriqueños, como Nueva York, Illinois y Connecticut.

“Uno no muerde la mano que te da de comer”, dijo el representante estatal Bob Cortés, uno de dos puertorriqueños en la Legislatura estatal.

Cortés dijo que Rosselló y otros demócratas partidarios de la estadidad en la isla que tienen a muchos republicanos dentro de su propio partido deben decidir cuidadosamente cuándo involucrarse en la política floridana. Atacar a Rubio o a Scott pudiera resultarles contraproducente, especialmente si Scott se postula al escaño senatorial de Bill Nelson y gana.

“Creo que es más frustración por la ley tributaria y todo lo demás. Si se fijan, no ha insistido en esas posturas desde entonces”, dijo Cortés refiriéndose a los comentarios de Roselló sobre Rubio en diciembre. “Creo que… habló demasiado pronto y probablemente lamenta esas palabras, eso es lo que creo”.

Los republicanos también conocen el impacto potencial de los electores puertorriqueños. Un grupo conservador hispano llamado Instituto LIBRE respaldado por los hermanos Koch está organizando clases de inglés y cívica en la región central de la Florida, y el gobernador Scott ha viajado por todo el estado en meses recientes para reunirse con líderes comunitarios puertorriqueños.

“Rick Scott no comenzó con esto de repente tras el paso del [huracán] María”, dijo Cortés. “Esto es un patrón que ya existía y que continuó con María a una escala mayor”.

La representante Jennifer González, comisionada puertorriqueña en el Congreso federal, aunque sin derecho a voto, también apoya a Scott y planea hacer campaña por él y por el nuevo candidato a la gobernatura, el representante Ron DeSantis, en el 2018, lo que tiene el potencial de restar claridad al mensaje de Rosselló si hace campaña por los demócratas en cualquiera de las dos carreras estatales.

“Voy a participar mucho en el apoyo a los candidatos republicanos”, dijo González. “Lo que [Scott] ha estado haciendo con los puertorriqueños que se han mudado de la isla a la Florida, yo vi lo que hizo en todos los aeropuertos. Ha llamado a los alcaldes para preguntarles cómo puede ayudar. Nunca antes he visto este nivel de coordinación”.

Pero involucrarse en la política floridana pudiera significar beneficios políticos en el Congreso para Rosselló y los demócratas puertorriqueños, especialmente porque la isla no tiene poder de voto en Washington. La inscripción y movilización de electores en regiones como el centro de la Florida obligará a políticos de ambos partidos a prestar atención a las necesidades de la isla.

Kenneth McClintock, demócrata partidario de la estadidad como Rosselló y secretario de Estado de la isla entre el 2009 y el 2013, dijo que hacer campaña selectivamente contra republicanos que ya están en problemas es la mejor opción para Rosselló. McClintock participó en la campaña finalmente exitosa de la representante demócrata Stephanie Murphy contra el representante republicano John Mica en Orlando en octubre del 2016, después de determinar que Mica estaba en problemas.

“Aunque [Mica] hubiera sido algo positivo para Puerto Rico y todo eso, vi una oportunidad para que los puertorriqueños hicieran sentir su fuerza política”, dijo McClintock. “Así que me uní a Stephanie Murphy en un par de actividades de campaña, una llamada automatizada y una declaración pública, y ella ganó por un margen estrecho. Los puertorriqueños no marcaron una diferencia grande, pero ciertamente la ayudaron a ganar. Algunas veces es importante que los nuevos electores se hagan sentir”.

El ex gobernador puertorriqueño Luis Fortuño, un republicano partidario de la estatidad que ocupó el cargo entre 2009 to 2013, dijo que hizo campaña en Estados Unidos mientras fue gobernador, aunque evitó criticar a demócratas que podían ser de ayuda en Washington.

“Traté de ver quién podía ayudar más que otros, y también otros que ayudaron mucho pero que no pertenecían a la asociación de mi partido nacional y no hice nada en esos distritos”, dijo Fortuño. “Tenemos amigos en ambos partidos”.

Y mientras Rosselló sigue defendiendo la estatidad de Puerto Rico y miles de millones de dólares en asistencia por desastre en los próximos meses, mantener el ojo sobre cambios tras bambalinas que arruinaron las posibilidades de republicanos como Mica en el 2016 y las elecciones primarias que llevaron al representante demócrata puertorriqueño Darren Soto al Congreso será necesario si el gobernador quiere convertirse en una fuerza política a futuro.

“Pudiera ocurrir en la Florida, pudiera ocurrir en cinco o seis estados más en distritos donde los puertorriqueños pueden marcar la diferencia y donde las condiciones quizás sean las adecuadas”, dijo McClintock. “Pudiera ser un escaño abierto no necesariamente contra un titular republicano. Los puertorriqueños pueden hacerse sentir en un puñado de carreras a nivel nacional”.

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