‘Dreamers’ en el Ejército preocupados por la deportación

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Algunos inmigrantes jóvenes traídos a Estados Unidos cuando eran niños y protegidos por un programa de la era de Obama, quienes ahora están enrolados en las fuerzas armadas, temen que los puedan deportar después de señales del gobierno del presidente Trump de que pudieran quedar sin protección jurídica para permanecer en el país que ahora defienden con las armas.

En momentos que el Pentágono hace más estrictas las verificaciones de antecedentes a los reclutas inmigrantes como parte de un programa que ofrece una vía rápida a la ciudadanía –y está estudiando la posibilidad de eliminar el programa completamente– cientos de enrolados nacidos en otros países están en un limbo jurídico. La situación es especialmente preocupante para los llamados dreamers, protegidos por la ley DACA del presidente Barack Obama, que enfrenta un futuro incierto en el gobierno de Trump. El programa otorga un estatus legal a unos 750,000 jóvenes traídos ilegalmente cuando eran niños por sus padres a Estados Unidos.

Harminder Saini, de 23 años y beneficiario del DACA, que se alistó en el Ejército en febrero del 2016, es uno de los que enfrenta demoras en ser enviado al entrenamiento básico. Muchos se preocupan de que puedan deportarlos.

“En este momento la situación es muy difícil… Estoy nervioso porque no sé qué va a pasar”, dijo. “Tengo la sensación de estar encadenado debido al DACA”.

Saini, quien vino a Estados Unidos procedente de la India cuando tenía 6 años, habla penyabi, el idioma de la región del Punyab, que abarca varios estados de la India y Pakistán. Eso le permitió alistarse a través del programa MAVNI, que ofrece la ciudadanía expedita a inmigrantes que hablan ciertos idiomas o tienen capacitación médica. Saini ya había regularizado su estatus con el DACA, de manera que le permitieron enrolarse en las fuerzas armadas, uno de 359 dreamers que se alistaron en el Ejército en el 2016, según un reporte de Fox News.

“Es mi forma de agradecer a este país, que me permitió quedarme y me ha dado tanto”, dijo Saini, quien recuerda el tiempo que pasó detenido poco después de llegar. “El DACA me dio la oportunidad de trabajar, y también podía ayudar a mis padres”.

A Saini le informaron que comenzaría el entrenamiento básico en noviembre, así que abandonó el primer año que cursaba en el Hunter College en Nueva York. Para prepararse para el entrenamiento, iba al gimnasio todas las mañanas. Sani también aprovechó el tiempo para ver todos los documentales que pudo encontrar sobre las fuerzas armadas.

“Yo estaba listo para ir a donde me enviaran”, dijo. “Si era el Medio Oriente, pues al Medio Oriente me iba”.

Pero noviembre llegó y se fue, y todavía sigue esperando. El Ejército no le ha dado mucha información, más allá de decirle que todavía no está lista su verificación de antecedentes.

“Quisiera que los militares tomaran una decisión sobre esto para poder servir”, dijo Saini. “Vivir en las sombras todos estos años ha sido duro. Esta era la vía a la libertad”.

El programa MAVNI, que ha llevado a otorgar la ciudadanía a 10,400 militares desde el 2009, se suspendió temporalmente en septiembre del 2016. Fue abierto a los beneficiarios del DACA en el 2014. Unos mil reclutas nacidos en el extranjero y sin estatus legal pudieran enfrentar la deportación si el Pentágono les cancela el contrato de servicio, según un memorando interno del Pentágono reportado inicialmente por el Washington Post. El Ejército, la única rama militar estadounidense que acepta a beneficiarios del DACA, no respondió a repetidas solicitudes de información sobre la cantidad de reclutas del DACA que tiene en este momento.

El Pentágono dice que la investigación más estricta de los antecedentes de reclutas inmigrantes es necesaria después de que varias revisiones del programa identificaron riesgos de seguridad, en que algunos enrolados habían participado en actividades criminales o representaban “una amenaza significativa de contrainteligencia”. Funcionarios del gobierno de Obama comenzaron a imponer medidas más estrictas de verificación el otoño pasado. El secretario de Justicia, Jeff Sessions, también ha expresado preocupación sobre el proceso.

Para los reclutas protegidos por el DACA, la frustración de no poder comenzar el entrenamiento militar se profundiza por el temor de que les puedan retirar el estatus legal que los protege de la deportación.

Los beneficiarios del DACA que ya están en las fuerzas armadas dicen que están observando la situación con cuidado, para ver si Trump se pronuncia contra los 10 estados que han amenazado con demandar al gobierno federal si no elimina el programa.

“La gente está muy asustada”, dijo William Medeiros, de 24 años, quien dirige un grupo de Facebook para los dreamers que están en las fuerzas armadas. “Estoy preocupado, no sé si nos volverán a renovar el DACA”.

Medeiros, quien vino a Estados Unidos desde Brasil cuando tenía 6 años, vio en el Ejército “la luz al final del túnel”, después de no poder hacerse policía.

“Me dijeron que era imposible tener una carrera policial sin ser ciudadano estadounidense”, dijo.

El hecho de hablar portugués le permitió alistarse a través del programa MAVNI en Orlando, Florida, el verano pasado. Pero todavía está esperando que lo envíen al entrenamiento básico. Medeiros dice que si no lo envían al entrenamiento básico dentro de los dos años siguientes a la fecha de alistamiento lo expulsarán del Ejército y le cancelarán el contrato.

“Es todo lo que tengo”, dijo Medeiros. “Vivo en Estados Unidos desde que tengo 6 años… Tener que irme al país en que nací sería tocar fondo. No sabría por dónde empezar”.

Aunque el futuro del programa es incierto, los reclutas protegidos por el DACA que no han sido enviados al entrenamiento básico –después de lo cual pudieran naturalizarse de manera expedita– son los que más peligro corren en este momento, dijo Margaret Stock, oficial retirada del Ejército y abogada que fundó el programa MAVNI.

“Los que más nos preocupan son los [reclutas] que todavía no se han naturalizado”, dijo Stock. “Esas personas pudieran tener un problema grande porque están en una situación precaria, en que el Departamento de Seguridad Nacional ya no les permite solicitar la ciudadanía y tampoco los han enviado a misiones militares hasta que no completen estas verificaciones onerosas de antecedentes”.

El gobierno de Trump ha dado indicios de que no defenderá el DACA de una demanda en ciernes de Texas y otros estados que tienen por fin eliminar el popular pero controvertido programa.

“Esta no es una batalla que Kelly [secretario de Seguridad Nacional] o [el secretario de Defensa Jim] Mattis quieren librar con el gobierno”, dijo César Vargas, abogado y beneficiario del DACA que es codirector de la Dream Action Coalition, una organización nacional dedicada a educar a la sociedad sobre la Ley DREAM. Y aunque ven el valor que hay en el grupo de reclutas talentosos y motivados, dicen que probablemente no saquen la cabeza por unos pocos cientos de reclutas protegidos por el DACA.