El asesino racista de Charleston pelea por su vida

La dicotomía es muy clara para Dylann Roof: pena de muerte o cadena perpetua. Nadie duda, en el juicio que se inició el miércoles, de su culpabilidad. El supremacista blanco, de 22 años, mató en junio de 2015 a nueve personas negras en una iglesia de Charleston (Carolina del Sur). Antes de abrir fuego, atendió con ellas durante una hora una sesión de estudio de la Biblia.

El motivo de su atrocidad: “Estáis violando a nuestras mujeres y estáis tomando el mundo”, les dijo sobre la raza negra, según el emotivo relato en el juicio de una superviviente, que perdió a su hijo, de 26 años, y una tía, de 87, en la matanza racista.

Roof, que reconoció el tiroteo a la policía, pelea ahora por su vida. Su prioridad es evitar ser condenado a una ejecución. En una maniobra delicada, decidió la semana pasada que se representaría a sí mismo en el juicio. Pero esta semana ha cambiado de opinión: ha recuperado a sus abogados y solo prevé ejercer como su defensa en la fase final del proceso en que se decidirá su sentencia.

En la primera sesión del juicio en Charleston, el abogado de Roof, David Bruck, cuestionó su capacidad mental y enfatizó su juventud para dibujarlo como una persona inestable. “Con imparcialidad y piedad, nuestra sociedad no invoca la pena de muerte si hay razones para escoger la vida, una vida en prisión”, esgrimió el letrado.

Vestido con un traje carcelario, Roof se mostró impasible ante las espeluznantes descripciones de supervivientes y de los policías que estuvieron el 17 de junio de 2015 en el sótano de la Iglesia Madre Emanuel, un símbolo de la comunidad afroamericana en una ciudad con un incómodo legado esclavista. Una superviviente lo describió como el “diablo” y rememoró cómo abrió fuego sin inmutarse a cada persona que encontró. El tirador disparó unas 70 de balas, unas 60 alcanzaron a personas.

En el segundo día de sesiones, este jueves, la defensa del tirador pidió que se desestimaran, alegando que fueron demasiado prejuiciosos, algunos de los testimonios de la víspera. El juez denegó la petición y el juicio se retomó con nuevas comparecencias.

El proceso cuenta con un jurado de 18 personas: 12 blancas, 5 negras y una que no detalló su raza. Se celebra en el sistema judicial federal. Roof está acusado de 33 delitos, uno de ellos por crimen de odio, que es el que podría acarrear la pena capital. En enero, se iniciará otro proceso, en el sistema estatal, en el que también podría ser condenado a muerte.

Revisión de la pena capital

Es inusual que el Gobierno federal busque y logre la ejecución de un imputado, lo que ha incomodado a algunos familiares de las víctimas que han perdonado públicamente al asesino. Los fiscales federales rechazaron la propuesta de la defensa de Roof de declararse culpable a cambio de ser condenado a cadena perpetua.

Hay 62 personas en el corredor de la muerte federal en comparación con las cerca de 3.000 en el estatal, según datos del Centro de Información de la Pena de Muerte citados por el diario The Washington Post. Desde que la pena de muerte se reinstauró en el sistema federal en 1988, han sido ejecutadas tres personas. Una de ellas fue Timothy McVeigh, el responsable del atentado de Oklahoma City en 1995, en el que murieron 168 personas.

El caso de Roof guarda similitudes con el de Dzhokhar Tsarnaev, uno de los dos autores del atentado contra la Maratón de Boston en 2013, en que murieron tres personas. El Gobierno federal solicitó y logró hace un año que Tsarnaev fuera condenado a la pena capital. Pero su ejecución está paralizada dado que existe una moratoria a esos castigos hasta que el Departamento de Justicia finalice su revisión del sistema de pena de muerte.

El mismo patrón podría repetirse con Roof. Pero es una incógnita si ese proceso de revisión finalizará antes de la toma de posesión, el 20 de enero, de Donald Trump como presidente estadounidense. En campaña, el republicano apoyó la pena capital.

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