El juego de béisbol entre congresistas sigue adelante

En una ciudad políticamente dividida, el juego de béisbol entre demócratas y republicanos sigue siendo una tradición anual que perdura.

La mayor parte de las personas —quienes no siguen de cerca los constantes debates y enfrentamientos partidistas en el Congreso— casi siempre han ignorado el evento.

Pero el juego programado para este jueves en el estadio de los Nationals, el equipo de la ciudad en las grandes ligas, repentinamente está en boca de todos luego que un atacante abrió fuego contra un grupo de legisladores republicanos y sus asistentes que practicaban en un campo en Alexandria, Virginia, no muy lejos del Capitolio.

El congresista por Louisiana, Steve Scalise, resultó herido de un disparo en la cadera, al igual que un asistente. Dos agentes de seguridad que cuidaban a Scalise también fueron baleados antes de devolver el fuego que finalmente logró detener al atacante.

Según los últimos informes el congresista Scalise continúa en condición crítica luego de ser intervenido quirúrgicamente por tercera vez. Hoy jueves el vicepresidente Mike Pence y su esposa llegaron al hospital donde se encuentra internado Scalise para expresar su apoyo a la familia.

El juego en sí ha sido notable en muchas ocasiones, más que todo por las fallas en el campo de los políticos que en sus años mozos pudieron haber tenido habilidades atléticas ya desaparecidas. Pero se ha vuelto en una tradición del verano washingtoniano, una oportunidad para los legisladores de divertirse lejos de los dardos lanzados con frecuencia en sus debates sobre temas políticos en el Congreso.

El juego se ha realizado 79 veces desde 1909. Los dos partidos políticos han ganado 39 veces cada uno y empatado una vez. En años recientes, con el cobro de $10 o $15 dólares por boleto de entrada, el juego se ha convertido en un evento de beneficencia para atender a la juventud y promover la lectura en Washington.

El presidente Donald Trump no tiene planes de asistir al juego de este jueves por la noche debido a las preocupaciones de seguridad y logísticas después del tiroteo.

“Aunque al presidente le gustaría asistir al juego en apoyo a todos los valientes funcionarios públicos, ha sido aconsejado que no hay suficiente tiempo para cumplir con los protocolos del Servicio Secreto”, dijo su portavoz, Sean Spicer, a los periodistas.

El partido de hoy se jugará bajo un llamado a la unidad bipartidista, que ni los más optimistas esperen que dure más allá del diamante de juego.

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