La OEA no logra una resolución en la crisis de Venezuela

Los ministros de Relaciones Exteriores de las Américas fracasaron en alcanzar un acuerdo para mediar en la crisis política de Venezuela al culminar el miércoles una Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA) que demostró las grandes limitaciones que tiene la organización para avanzar en el espinoso tema.

Estados Unidos había empujado con fuerza la idea de crear un “grupo de amigos” para ayudar al atribulado país –tal como el que medió en las guerras civiles centroamericanas de la década de 1980– en una iniciativa considerada por Washington como lo menos que la OEA podía hacer luego de que no pudiera adoptarse el lunes una resolución más fuerte.

Pero Luis Alfonso de Alba, el representante de México ante la OEA, dijo que la propuesta de mediación no estaba incluida en ninguna de las resoluciones que serían llevadas a votación el miércoles.

“Ya se cerró la resolución de derechos humanos y no está incluido el grupo de contacto” que acompañaría un diálogo entre gobierno y oposición en Venezuela, dijo Alba, quien era otro de los principales impulsores de la propuesta.

El diplomático mexicano atribuyó el fracaso a cuestiones de “procedimiento”. La incapacidad de la organización de pronunciarse sobre Venezuela deja un mal sabor en los ojos de muchos observadores.

Venezuela se había convertido en el tema central de la reunión multilateral realizada en el balneario mexicano caribeño de Cancún ante la aceleración de la crisis humanitaria que padece la nación sudamericana, pero una fuerte oposición ejercida por países caribeños aliados al chavismo obstaculizaron todo intento de ayuda dentro de la OEA.

El “grupo de contacto” que promovía México junto con otras delegaciones, como la de Estados Unidos, estaba destinado a mediar en una negociación entre el gobierno y la oposición en Venezuela, en momentos en que la crisis en el país sudamericano se recrudece tras 82 días de protestas diarias y 74 muertos.

De Alba dijo que el caso de Venezuela ahora sólo puede ser retomado en la denominada sesión de consulta de cancilleres que se mantiene abierta luego de celebrarse un encuentro el lunes, aunque no hay fecha para una nueva reunión.

Veinte países respaldaron el lunes una resolución que contemplaba este “grupo de contacto”, pero en las sesiones de consulta se requieren 23 de los 34 votos y no fue posible aprobarla.

De haberse planteado en la Asamblea General, hubieran bastado 18 votos, pues las decisiones se toman por mayoría simple.

De Alba resaltó sin embargo las “expresiones mayoritarias de preocupación por la situación” en Venezuela, donde ahora la oposición llama a rebelarse contra el presidente Nicolás Maduro y el Tribunal Supremo autoriza enjuiciar a la fiscal general Luisa Ortega, una chavista que sorpresivamente se ha confrontado con el gobierno y el poder judicial al calor de la violencia desatada en las calles.

El régimen de Caracas había conseguido el lunes un importante respaldo de algunos de los países del Caricom, que reúne 14 votos y que en esta reunión fue determinante para inclinar la balanza del lado del gobierno de Maduro, que los dota de petróleo en condiciones preferenciales.

De Alba resaltó sin embargo las “expresiones mayoritarias de preocupación por la situación” en Venezuela.

Dichas inquietudes se enfocan en el llamado a una Asamblea Constituyente por parte de Maduro, la violencia en las manifestaciones y la situación de la fiscal Ortega.

En la sesión del martes hubo un intenso cabildeo encabezado por Estados Unidos, que urgió a adoptar así sea un “modesto” paso en el caso Venezuela.

Ante las críticas, la canciller venezolana Delcy Rodríguez tachó a los detractores de “camada de perritos simpáticos del imperialismo”, mientras le advertía a Estados Unidos que sólo con una invasión militar podría imponer el “grupo de contacto”, al que calificó como “inútil e innecesario”.

Venezuela participa en su última Asamblea General de la OEA pues en abril anunció su retiro del grupo, que se concretará en dos años.

Para contrarrestar las propuestas de Estados Unidos y México, Rodríguez presentó 10 proyectos de resolución que condenaban el muro fronterizo que el presidente Donald Trump busca construir y su retiro del Acuerdo de París, mientras que para México propuso una condena por la desaparición de 43 estudiantes de la escuela normal de Ayotzinapa.

Los países críticos de Caracas hicieron repetidos llamados a que Maduro reconsidere la convocatoria a la Asamblea Constituyente, que libere a quienes consideran “presos políticos”, que ponga fin a la “represión”, que establezca un calendario electoral, que reconozca una crisis humanitaria y que acepte la mediación del grupo de contacto.

Tras el primer fracaso del lunes, José Miguel Vivanco, director de la División de las Américas de Human Rights Watch, advirtió que para Venezuela sería un “triunfo” despedirse en esta Asamblea General sin que se haya emitido una resolución sobre la crisis política en ese país por mínima que fuera.

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