¿Los más duros? Ni Vin Diesel ni The Rock. Estos hombres hacen una labor titánica y sin cobrar

La sociedad valora a la mujer por el amor que aporta a la familia y al hombre por su contribución económica a ésta. Si ha sido difícil reconocer la labor de la mujer que se ha encargado de cuidar a familiares ancianos o con enfermedades o condiciones de larga duración, también lo va ser para los hombres que ahora asumen esta tarea.

Sin amor y empatía es imposible cuidar de sus seres queridos con condiciones crónicas o temporales, un rol tradicionalmente ejercido por mujeres. Con el envejecimiento de la población, la incorporación de la mujer al mercado laboral y el costo de la sanidad, es más que necesaria la ayuda de todos en la familia.

“Se intuye que cada vez hay más hombres en estas tareas porque las mujeres se han incorporado a la fuerza laboral y toda la familia tiene que contribuir. También, los jóvenes “milenios” cuando acaban los cursos universitarios regresan al hogar debido a la situación económica y laboral actual. Hay más generaciones viviendo juntas en la misma casa y el costo de la vida es más alto. Y cuesta mucho un asilo. Muchos no puede costeárselo”, aseguró Victoria Funes, directora asociada de AARP en Florida. “Además, el informe indica que hay más personas con enfermedades crónicas”.

Según el reciente reporte Rompiendo estereotipos: enfocado en los cuidadores de familia masculinos / Breaking Stereotypes: Spotlight on Male Family Caregivers, realizado por las organizaciones sin fines de lucro AARP (Asociación Americana de Personas Retiradas) y Ad Council, promotora de servicios públicos, ha aumentado el número de hombres, especialmente milenios, encargados de esta tarea no remunerada. Son el 40 por ciento. En Estados Unidos, ya son 16 millones los hombres cuidadores o “caregivers”.

En Estados Unidos, ya son 16 millones los hombres cuidadores o ‘caregivers’.

Estos hombres ni son más débiles ni menos varoniles que otros por realizar estas tareas, a pesar de que en su mayoría se sienten incapacitados. Bajo el nombre Tougher Than Tough, AARP ha iniciado una campaña en inglés –también lo hará en español– para abordar la labor no remunerada de esta parte de la población masculina que, al igual que las mujeres, no ve reconocido su trabajo.

“Quizás le va a costar más al hombre que le reconozcan en este papel porque típicamente el hombre salía de casa a trabajar y su contribución a la familia todavía está valorada por lo que contribuye monetariamente”, matizó Funes. “Hay ciertos roles mental y culturalmente asignados a hombres y mujeres y a la sociedad le resulta más difícil valorar estos trabajos no remunerados tanto a las mujeres como a los hombres”.

Los hombres hispanos, más involucrados en el cuidado

Ha cambiado el perfil tradicional del cuidador, columna vertebral de la familia. Antes este rol era asumido por una mujer de unos 49 años de edad. Y aunque la edad promedio de un cuidador familiar varón es de 47.8 años, existe una amplia gama de cuidadores por edades.

El 28 por ciento de todos los cuidadores familiares varones son “millennials”, nacidos entre 1980 y 2000, y la edad promedio para este grupo es de 26.9 años. La edad promedio de un hijo que cuida a un padre o suegros es de 46.4 años, mientras que la de un cuidador familiar que cuida a un cónyuge / pareja es de 62.5 años.

 

El 19 por ciento de todos los cuidadores son hispanos. Uno de cada tres cuidadores milenios masculinos es hispano, el 32 por ciento. Esto supone 1.4 millones de cuidadores varones “millennials” hispanos. Y el 47 por ciento de todos los cuidadores varones a nivel nacional son hispanos.

“Ese último dato es alto. El hispano siempre ha estado más programado en familia para cuidar a las personas mayores con enfermedades o incapacidades. Es algo cultural. No los llevan a asilos, instituciones o centros de rehabilitación”, apuntó Funes. “En estos datos también están incluidos los cuidadores de personas con ataques cerebrales, después de operaciones y durante un tiempo limitado y Alzheimer, que es un cuidado a largo plazo”.

También han cambiado las tareas realizadas. Más de la mitad de estos hombres, el 54 por ciento de los cuidadores masculinos, ejercen funciones médicas de enfermería como inyecciones, alimentación por sonda y cuidado de heridas.

Quizás le va a costar más al hombre que le reconozcan en este papel porque su contribución a la familia todavía está valorada por lo que aporta monetariamente

Victoria Funes, directora asociada de AARP, Florida

“Y todos ellos también hacen tareas como administrar medicamentos, ayudar en el cuidado personal como bañar y vestir, pagar las facturas, hacer frente al seguro de salud, transacciones bancarias, reclamaciones, ir a la farmacia o al médico. Y cuando el estado de la persona se deteriora hacen el cuidado personal y los transportan a las citas, cosas que antes hacían las mujeres”, añadió Funes.

Muchos de ellos dicen que no se sienten preparados para llevar a cabo tareas personales como bañar o vestir al familiar. “Esto tiene que ver psicológica y culturalmente con los roles entre hombres y mujeres. No se sienten preparados, pero lo están haciendo”, insistió Funes.

A la mayoría de los cuidadores de ambos sexos les cuesta caro asistir a sus familiares. Unos pagan con su propia salud. Según los informes, la mayoría pueden sufrir depresión, ansiedad, disminución del sistema inmunológico, enfermedades del corazón y envejecimiento prematuro, entre otras consecuencias fisiológicas.

 

“A los cuidadores hombres les cuesta más pedir ayuda que a las mujeres, por eso tiene más peligro de poner su salud mental y física en riesgo”, aclaró Funes. “Psicológicamente, los hombres siempre piensan que lo pueden hacer todo y no piden ayuda a un vecino, familiar o grupos de apoyo comunitario como han venido haciendo las mujeres cuidadora”.

David Rosemond, un cubano de 62 años de edad establecido en Miami, nunca pensó que atender a su padre Anastasio Rosemond, un anciano con problemas de vista y demencia senil, pudiera costarle primero su trabajo y, como consecuencia, su matrimonio. Rosemond, el mayor de tres hermanos, siempre contó con el apoyo de éstos. Al principio sus padres vivían solos.

“Cuidé de mi padre por amor más de un año y medio. Mi mamá murió pronto en un asilo. Al principio sólo cocinaba para mi familia y para mis padres, pero acabé dedicándome a todas las cuestiones domésticas y a pagar cuentas”, comentó Rosemond.

La familia Rosemond contrató a una mujer profesional, pero “mi papá no dejaba que lo asearan en el baño, solo la quería para pasear e ir al médico”, dijo Rosemond. “No pudimos pagar más y lo llevamos a un asilo, pero los fines de semana estaba en mi casa. Era como un niño pequeño sin el control de sus habilidades. Había que darle de comer y cuidar su higiene personal. La parte más difícil era llevarlo a las citas con el doctor”.

“Yo me sentía capacitado. En Cuba había trabajado en un hospital psiquiátrico y sé manejar a personas con esta condición: repiten las cosas, son agresivos, sensibles al frío y al calor”, afirmó. Rosemond .

Muchos cuidadores pierden su trabajo e, incluso, algunos hasta su pareja sentimental. Para Rosemond, cuidar de sus padres tuvo un gran impacto en su trabajo y matrimonio.

“Tenía que pasar muchas noches en el hospital y eso es un factor estresantes para las relaciones cuando entran en alguna crisis porque roba mucho tiempo a la relación. Nos acabábamos de casar y yo perdí mi posición en el gobierno”, aseguró Rosemond, quien en aquella época trabajaba como consultor de negocios privados conectados con la municipalidad.

Los hispanos de la Florida tienen experiencia

Según este informe, la mayoría de los hispanos residentes en Florida mayores de 45 años tienen experiencia como cuidadores familiares. El 24 por ciento presta servicio en la actualidad a un adulto enfermo, anciano o con discapacidad y el 35 por ciento lo hizo en el pasado de forma no remunerada. Más de la mitad, el 56 por ciento, nunca han prestado atención, pero piensan que probablemente lo harán en un futuro.

Casi las tres cuartas partes, el 74 por ciento, de los cuidadores actuales y pasados dicen que es probable que tengan que proporcionar cuidado de nuevo en el futuro. La mayoría, el 93 por ciento, opina que ofrecer más recursos y capacitación para cuidadores permitirá a los cuidadores familiares continuar proporcionando atención en el hogar.

El 67 por ciento de los cuidadores hispanos encuestados en la Florida informan sentirse emocionalmente estresados y el 38 por ciento financieramente. Un 64 por ciento dice que resulta difícil descansar, un 56 por ciento, hacer ejercicio, un 35 por ciento, hacer una dieta saludable y un 36 por ciento, visitar a su propio médico.

 

Un 50 por ciento de los hispanos también expresaron sentirse estresados tratando de equilibrar su trabajo y su familia. Y un 45 por ciento, por cuidar de su hogar.

Tanto los cuidadores actuales como los ex cuidadores han prestado atención de múltiples maneras. El 75 por ciento administra medicamentos, el 83 por ciento prepara comidas, el 83 por ciento también realiza actividades sociales, el 80 por ciento hace tareas del hogar y transporte, el 75 por ciento ayuda con los medicamentos y el 68 por ciento administra las finanzas.

Más de un tercio, el 37 por ciento, de todos los cuidadores masculinos no le dicen nunca a su empleador que ellos son responsables de estar cuidando a otra persona de todas las edades. Y respecto a los “millennials” el dato es más alto, un 45 por ciento.

Rosemond nunca le comentó a su jefe que cuidaba de su padre porque “en la comunidad hispana ese es un papel femenino, no masculino, y nunca sabes si puede afectar negativamente”.

Según el reporte del AARP, el promedio de lo que gasta un cuidador es de 6,954 dólares anualmente, en muchos casos es un 20 por ciento de sus ingresos. “Acabó con los ahorros de papa y de mi familia”, especificó Rosemond.

El 44 por ciento de todos los cuidadores familiares varones (más de 4 de cada 10) tienen un ingreso en el hogar, no por persona, de menos de $50,000 al año. “Esto indica que hoy en día no es una decisión personal el cuidar de un ser querido sino una decisión económica”, indicó la experta Funes.

El informe también indica que es poco probable que la oferta de cuidadores familiares siga el ritmo de la demanda futura.

El 49 por ciento de todos los cuidadores masculinos de la familia en la actualidad sienten que no tenían ninguna opción al asumir esta responsabilidad. Y más de la mitad de éstos, el 52 por ciento, esperan estar cuidando a alguien en los próximos cinco años.

Para pedir más información sobre los programas de ayuda en Miami para cuidadores pueden llamar a 305-670-HELP.

Twitter: @IsabelOlmos

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