María acabó con Puerto Rico. Ahora llegan los políticos. ¿Qué están haciendo los militares?

Más de 500 doctores, enfermeras, personal médico y unidades del Navy estaban a bordo del USNS Comfort el jueves en Norfolk, Virginia, dispuestos a zarpar para ayudar en las tareas de rescate de Puerto Rico. El enorme hospital flotante de 900 pies con una gran cruz roja pintada a un lado se supone que atraque en la parte sur de la isla el miércoles –un día después de la visita del presidente Donals Trump y dos semanas después de que el huracán María, de categoría 4, arrasara la isla completa.

Ya han pasado ocho días desde que pasó el huracán que arrastró a su paso postes eléctricos, destruyó techos y paredes de las viviendas y acabó con la infraestructura de la isla. El gobernador de la Florida, Rick Scott, estuvo el jueves en Puerto Rico con una delegación. El senador por la Florida, Marco Rubio, llegó el lunes y en tuit dijo que el Pentágono probablemente “necesitaría enfrentar algunos retos logísticos tipo “guerra” en la isla.

La red eléctrica está aún sin funcionar y las personas dependen de generadores, que es aparentemente la forma en que están funcionando 34 de los 69 hospitales de la isla. Las colas para gasolina son largas y es como único se puede conseguir combustible. Las comunicaciones están interrumpidas y los cargamentos de suministros están almacenados en el puerto, lo que hizo que el gobernador pidiera al Pentágono unidades de transporte.

Pero aún la visita o los tuits sobre la tragedia de los políticos que visitan la isla no ha logrado que la respuesta de EEUU sea más rápida alegando que ha sido lenta, desenfocada y puede acabar desencadenando una crisis humanitaria. El gobernador de la isla, Ricardo Roselló, describió el jueves el impacto del huracán como “la mayor devastación en la historia moderna de Puerto Rico”.

Y el despliegue del USNS Comfort lo demuestra.

El domingo la candidata presidencial Hillary Clinton, sin dudas echando mano a su experiencia como Secretaria de Estado, pidió en un tuit a la administración del presidente Trump que enviara a la Marina norteamericana (Navy), especialmente el tanquero Comfort que en el 2003 fue desplegado a Golfo Pérsico para tratar a las tropas de la operación Iraqui Freedom y que luego, dos años después, se utilizó para rescatar y llevar suministros a víctimas del huracán Katrina.

Pero el Pentágono no ordenó al Comfort el viaje de cinco días hacía Puerto Rico hasta el miércoles, ya que era difícil navegar en las aguas tormentosas que el huracán María había causado. Además, el Comfort usualmente necesita cinco días de antelación para prepararse. El jueves la Marina decidió reducir el tiempo a la mitad según los equipos médicos llegaban de todas partes de la nación para zarpar el viernes. La velocidad máxima del barco es de 17 nudos.

El personal a bordo incluye médicos generalistas, pediatras, obstetras, cirujanos y nefrólogos, un equipo más acorde con misiones humanitarias que de combate.

“Hay mar revuelto en la costa de Virginia. Sin embargo, están zarpando a la 1:00 mañana por la tarde”, dijo Bill Mesta, vocero del Comando Militar Sealift. Todavía hay muchas cosas por decidir. El destino, dijo, será seguramente al sur de Puerto Rico, y el barco caerá bajo Expeditionary Strike Group 2, que incluye tres barcos anfibios del U.S. Navy, USS Kearsarge, USS Oak Hill y USS Wasp al igual que barco de combate USNS Supply capaz de llevar combustible, alimentos y, en tiempos de guerra, armamento.

Pero esa estructura de mando puede cambiar, dijo. “Todo está en desarrollo”.

“Mientras tanto, en tierra, cerca de 4 millones de litros de agua han sido arrojados a Puerto Rico”, dijo Roselló, aludiendo a que la mayoría llegó por aire y no por mar, y aun se espera conseguir otros 7.6 millones.

En el programa de MSNBC, Morning Joe, Roselló hizo un llamado de ayuda que ni el gobernador de Texas, Greg Abbot ni el de Florida, Scott, tuvieron que hacer después de que el huracán Harvey inundara parte de Texas e Irma destrozara los Cayos de la Florida y partes del estado.

“Sepan que somos ciudadanos estadounidenses y estamos orgullosos de serlo”, dijo, señalando que “cuando nuestros compatriotas estadounidenses pasaron por tragedias similares esta temporada, Puerto Rico orgullosamente envió equipos de rescate a Texas, le dio albergue a una unidad del Pentágono de respuesta rápida y alojó a más de 4,000 personas evacuadas de las Islas Vírgenes.

El miércoles el ejército estaba moviendo a 70 soldados y ocho helicópteros Black Hawk de la división 101st Airborne con capacidad para misiones de evacuación médica mientras que el 448th Engineer Battalion se dedicaba a limpiar las rutas. El jueves Roselló dijo: “Necesitamos conductores de camiones”. “Sin energía y sin comunicaciones –dijo–, los camioneros de la isla tardaron en responder”. Pidió a los militares de Estados Unidos que enviaran transporte para ayudar con la distribución de alimentos y combustible.

Parte del problema es que Puerto Rico es una isla. El general retirado Russel Honoré que estuvo al mando de New Orleans en el 2005, durante la recuperación de Katrina, explicó que, a diferencia de Florida y Luisiana, que pueden tener a la Guardia Nacional de sus vecinos rápidamente por carretera, entre la isla y el continente “hay cerca de 1,200 millas de océano”.

Señaló en una entrevista en NPR Morning Edition que la falta de respuesta hasta el momento se debía a la capacidad logística del Departameno de Defensa. O como dijo Roselló: “Lo que necesitamos rápidamente es equipo, recursos humanos, ya sea de la Guardia Nacional o de Defensa”.

Honoré dijo que el Pentágono ha movilizado 2,200 tropas federales a la isla, comparadas con 20,000 que movilizaron cuando Katrina. En América, dijo, “Siempre hacemos lo correcto. Solo que hemos sido lentos”.

Y en cuanto a María, “comenzamos la movilización cuatro días más tarde”.

La Secretaria de Prensa de la Casa Blanca, Sarah Sanders, anunció poco después que el Presidente suspendió temporalmente la Ley de la Marina Mercante de 1920, mejor conocida como la Ley Jones, para permitir que barcos que no fueran norteamericanos pudieran llevar suministros a Puerto Rico. Esto fue llevado a cabo por el Departamento de Homeland Security, que anunció la suspensión de la Ley por una duración de 10 días.

Dos horas después, Trump tuiteo: “La red eléctrica en Puerto Rico está totalmente destruida. Un gran número de generadores ya están en la isla. Alimentos y agua ya están allí”.

Casi al mismo tiempo, el gobernador de la Florida salió de Fort Lauderdale en un avión estatal que pertenece a la policía en vez de utilizar su jet privado Cessna, para evaluar cómo la Florida podía ofrecer ayuda a la isla. Un portavoz de su oficina dijo que en el avión también iba Michael Calhoun, Mayor General de la Guardia Nacional de Florida, de quien Honoré dijo que había sido “magnífica” su forma de ayudar durante Irma, posicionando fuerzas estratégicamente antes del huracán de la Guardia Nacional, tanto durante la tormenta como en los albergues.

A la visita de Scott le siguió la de Marcos Rubio el lunes, quien viajó con la Guardia Costera para evaluar el daño y, por otro lado, el viernes llegó el gobernador de Nueva York Andrew Cuomo, acompañado por la congresista Nydia M. Velázquez, que representa partes de Brooklyn.

El jueves Trump envió un tuit, 48 horas después, informando de la falta de energía eléctrica en Puerto Rico. Fue el primero que envió después del paso del huracán. El martes dijo :“Los corazones y las plegarias de América están con la gente de #Puerto Rico y la #USVI. Saldremos de esto –y saldremos de esto JUNTOS!”.

Mientras tanto:

▪ Helicópteros provistos por el Pentágono a equipos de Servicios Humanos y de Salud evaluaron el daño en los hospitales de la isla y dijeron que el jueves 12 de los 69 hospitales de la isla necesitaban aún ser evaluados.

▪ Tropas del Departamento de Defensa formaron parte del esfuerzo para llevar alimentos el miércoles a 35 de los 78 municipios de la isla.

▪ FEMA encargó al Cuerpo de Ingenieros del Ejército la restauración de la red eléctrica, a pesar de que, en un comunicado el Pentágono, dijo que el esfuerzo estaba centrado en llevar generadores y combustible a las personas. El Cuerpo de Ingenieros también estaba llevando bolsas de arena a las orillas de la represa de Guajataca que estaba a punto de desbordarse.

▪ Rich Kim, Brigadier del U.S. Army, y veterano de las guerras en Iraq y Afganistán, llegó a Puerto Rico el miércoles para evaluar la respuesta federal. El jueves el ejército de Estados Unidos anunció que estaba enviando al Teniente General Jeff Buchanan, “como enlace entre el Departamento de Defensa y la Agencia Federal de Manejo de Emergencia (FEMA, por sus siglas en inglés), trasladando el mando del mar a tierra”. Se supone que llegara a la isla el jueves.

“Hay una crisis en Puerto Rico. La comida, agua y medicinas están almacenadas en el puerto y no llegan a las partes más remotas de la isla”, dijo el Senador Bill Nelson en un comunicado de prensa. “La situación exige una respuesta urgente del ejército de EEUU para brindar seguridad y llevar a cabo la distribución a estas áreas remotas. Como se dijo después del huracán Andrew: “¿Dónde diablos está la caballería?”

Para algunos está llegando en un buque hospital blanco con una cruz roja gigante a un lado.

Un portavoz del buque Comfort dijo que el equipo médico de la Marina está anticipando que habrá mucho por hacer una vez lleguen a la parte sur de Puerto Rico, lugar en que la mayoría de las personas han quedado sin ningún servicio. Como ejemplo de su aislamiento, la Guardia Costera mostró el jueves una foto de una mesa a bordo del Cutter Venturious, al sur de la ciudad de Ponce, mostrando provisiones –incluyendo sopa, maní y carne seca– que el personal de la Guardia Costera estaba donando de sus propias provisiones para ayudar a los locales.

“La recuperación va a ser una misión a largo plazo”, dijo Mesta. “Va a tomar mucho tiempo para que Puerto Rico se recupere”.

Los periodistas Mary Ellen Klas y Steve Bousquet contribuyeron a este reportaje.

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