‘No habrá gandules para Navidad’. María arrasó con la agricultura de Puerto Rico

25 de septiembre de 2017 4:58 PM

“No habrán gandules para Navidad este año”, comentó Ortiz, refiriéndose a uno de los platos favoritos de la temporada que por lo general se come con arroz, y cerdo. “Aun si los sembráramos ahora no estarán listos para las Navidades”.

Tenemos una infraestructura agrícola anticuada así que tal vez ahora es el momento de construir una más eficiente

Carlos Flores Ortega, secretario del Departamento de Agricultura de Puerto Rico

Ortiz, que tiene 80 años, dice que ha trabajado en estos campos por siete décadas. Ha pasado varios huracanes, incluyendo Georges, que acabó con la refinería azucarera en 1998.

“En mis 80 años no he visto pérdidas como esta”, comentó desde la orilla de un río, mientras contaba el número de palmas que se habían caído. De cada una de ellas hubiera ganado al menos $100 al mes. Una docena se partieron por la mitad, y los retoños se lo llevó el viento.

“Esas palmas tardan como 10 años en crecer”, comentó. “Ya yo no estaré aquí para ese entonces”.

El no es el dueño pero le duele igual. “¿Te imaginas ver el lugar en el que te ganas la vida destruido por completo?

Efraín M. Robles Menéndez, ganadero, dice que los establos han sufrido mucho. No solo hubo enormes daños a la infraestructura necesaria para mantener el negocio, la cadena de abastecimiento también se rompió. Con las tiendas cerradas y sin energía, los camiones que reparten la leche no pueden venir.

“Desde el miércoles he tenido que botar 4,000 litros de leche diarios”, explicó.

Del desastre, una oportunidad

Algunos creen que de todo este desastre va a salir algo positivo. Los oficiales de agricultura esperan que esta sea la oportunidad de la industria para modernizarse.

“La agricultura es el sector más vulnerable a los desastres naturales”, dijo Flores. “Pero también es el que puede recobrarse más rápidamente, y será una gran sorpresa para la economía puertorriqueña, porque vamos a levantarnos aún más fuertes”.

Flores comentó que la agricultura en la isla depende de prácticas poco eficientes en cuestión de energía, perdiéndose mucha agua y produciendo grandes cantidades de basura. Los fondos federales que pueden ayudar a los agricultores a reconstruir la infraestructura dañada por el huracán representan una oportunidad para mejorar la industria.

“Tenemos una infraestructura agrícola anticuada así que tal vez ahora es el momento de construir una más eficiente”, explicó. “Ahora es el momento porque estamos comenzando de cero. Quizás no se hizo anteriormente porque no había manera de financiarlo. Vamos a reconstruir mucho mejor esta vez”.

Eduardo Bhatia Gautier, miembro del senado local dijo: “Podemos comenzar a desarrollar una industria agrícola que sea más rentable y comenzar a exportar productos de Puerto Rico, algo que la isla no ha hecho en décadas”.

De acuerdo con el gobierno, actualmente Puerto Rico importa el 85 por ciento de los alimentos que consume y exporta solo un 15 por ciento de lo que produce. Puerto Rico podría suplir la demanda por alimentos orgánicos en los Estados Unidos, dijo Bhatia. El cree que podría tomar al menos un año volver a levantar la industria, según el suelo se recupera y los agricultores comienzan a sembrar de nuevo.

Pero ese optimismo a largo plazo no es un consuelo para los agricultores que están sufriendo la destrucción a su alrededor.

Pinto, de 62 años, llegó conduciendo a la capital la semana pasada para abastecerse de vegetales que luego iba a vender en el quiosco que trabaja su esposa. Los 14,000 árboles de plátanos que tenía están todos muertos y no tenía nada que pudiera vender.

En su camino hacia San Juan vio una gran cantidad de árboles caídos, postes telefónicos por el suelo, las líneas de electricidad todas caídas, los techos y las estructuras de madera destrozadas y se puso a llorar.

“No puedo ver a mi país destrozado”, dijo aguantando las lágrimas. Pinto perdió todo el ganado. Literalmente. No sabe dónde fueron a parar.

Sabe que va a comenzar de nuevo, igual que lo hizo hace una década cuando perdió todo por unas inundaciones. Podrá recuperar un 35 por ciento del valor de lo que perdió a través del seguro, y no piensa rendirse, dice, utilizando una expresión que se ha vuelto muy popular #yonomequito.

“Un pueblo sin agricultura”, dijo, “es un pueblo sin comida”.

Frances Robles reportó desde Yabucoa, P.R., y Luis Ferré-Sadurní desde San Juan, P.R.

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