¿Podrá Trump arruinar a EEUU más que Obama?

Trump vino al poder con la promesa de volver a convertir a EE.UU. en un gran país, ¿pero será capaz de ello o lo dejará peor que lo dejo Obama?

La primera afirmación taxativa es que todo lo que se diga por los opositores, después del triunfo de un candidato diferente al esperado, es básicamente un ejercicio impotente, excepto si se realizan análisis serios que toman en consideración factores de importancia analítica. No obstante, la vana discusión o acusación es lo que ha usualmente ocurrido después de vencer Donald Trump a Hillary Clinton, representada en video de Obama riendo de la supuesta ignorancia del mandatario electo, aunque demostrando su impotencia al no aceptar que hubo un candidato que lo superó pese a su poder casi omnímodo.

(He) salvado la economía global y nacional de la Gran Depresión, lo que ha sido bastante bueno y de lo que me siento orgulloso”, dijo Barack Obama, el presidente saliente de Estados Unidos.

Lo fundamental que hay que develar es que Obama abandona un país en muy difíciles condiciones, por lo que el temor artificialmente creado en torno a Trump debe ser sopesado racionalmente pese a la manipulación de su figura como un tenebroso inquilino sin criterio alguno que cometería errores en la Casa Blanca, imagen que se exportó a todo el mundo a través de CNN y asociados. Afortunadamente crece paulatinamente la conciencia sobre como los Medios están coludidos a nivel internacional y ahora reflejan de modo hipócrita la sorpresa por el triunfo del presidente electo como si hubiera sido un acto de prestidigitación. Ello no obsta para discrepar o concordar con sus posibles actuaciones una vez posesionado.

Esta columna expone de modo argumentado la respuesta al desnudar con claridad el nivel humano-político de Barack Obama, tanto como un retórico de la falsedad y su falta de preparación analítica para la Oficina Oval. La situación en que queda EE.UU., otrora potencia única, demuestra esta afirmación.

Como se sabe, Obama deja al país con un desempleo que sin cifras maquilladas alcanza más de un 20%, es decir, uno de cada cinco trabajadores está sin labor; la pobreza ronda en los cincuenta millones de los cuales un porcentaje inmenso debe acceder a los servicios estatales o municipales de ayuda para comer; el sistema de salud pública coloca a los Estados Unidos por debajo de todas las demás naciones industrializadas del mundo, incluso con naciones en desarrollo en muchos de sus indicadores. En deportación de inmigrantes superó la cifra de Bush alcanzando más de dos millones y medio. De acuerdo con el Bureau of Labor Statistics, el índice de la Participación Laboral en 2008 era del 66% mientras que en el 2016 bajó al 62,8%. Esto significa, como divulgó US-CNS, que de la mano de obra disponible total de 251 millones de personas, solamente 157 millones tienen trabajo, mientras que más de 94 millones están desocupados y un 40% de ellos no está laborando desde hace más de dos años.

Los que sobreviven gracias a los cupones de comida aumentó en los ocho años de la presidencia de Obama de 33 a 46 millones de personas, lo que significa un incremento del 39,5%, de acuerdo con el Buró de las Estadísticas de Análisis Económico; el ingreso familiar disminuyó en estos ocho años un 3,8%.

En el campo de la guerra deja un conflicto extraordinario con Rusia y China, lo que ha llevado a pensar en la Tercera (y última) Guerra Mundial. Lo más fuerte es la aceptación por Hillary Clinton de haber creado, financiado, avalado y estimulado a la banda terrorista Estado Islámico en el Medio Oriente, con el peso de millones de muertes, destrucción, violación y tortura. Su papel en el golpe de Estado en Honduras, los cientos de asesinatos de activistas y el silencio de Barack, son espeluznantes. De allí que la destrucción, el terrorismo, el asesinato de los inocentes y el aprovechamiento de los recursos planetarios, con base en la Excepcionalidad, se ha visto develado de modo sustancial. El Medio Oriente y Libia son ejemplos patéticos.

Cabe señalar el excelente artículo de la periodista Vicky Peláez (1), quien de forma documentada demuestra que el país que deja Obama a Donald Trump es un caos concreto, difícil de superar, ya que según el destacado reportero político y económico estadounidense, Edmund Kozak, en términos de crecimiento económico, Obama ha sido uno de los peores presidentes de Estados Unidos por que en sólo 8 años el crecimiento de la deuda nacional aumentó de 10,6 a 19,8 millones de millones de dólares: ello equivale al 77,2% del Producto Interno Bruto (PIB).

Respecto al sistema de salud, lo más relevante sería la situación de los veteranos militares, cuyo número llega a más de 22 millones. Se calcula que unos dos millones de militares rotaron durante las guerras en Irak y Afganistán, y de ellos unos 600.000 sufren del Trastorno de Estrés Postraumático (PTSD). Según el Departamento de Veteranos, la lista de espera para ser atendidos en los hospitales del departamento para pacientes con el PTSD es de seis meses y para los ex militares en general es de 30 días. Si a los defensores de la patria los atienden de esta manera entonces, ni qué hablar de los ciudadanos corrientes.

Preocupa sobremanera la formación de un estado policial con asesinatos masivos de gente negra, represión constante y seguridad controlada de individuos y organizaciones a través de la Agencia de Seguridad Nacional (ANS).

Por tanto, la pregunta inicial tiene sentido: ¿será que Donald Trump puede desmejorar más lo que está en su nivel más bajo? Tal vez lo que intentará es paliar esta grave situación en determinados puntos clave o mantendrá políticas ya prefiguradas en el anterior mandato.

Consideraciones analíticas.

&La campaña del terror contra Donald Trump que se percibe en las declaraciones de varios dirigentes mundiales es el reflejo de su servilismo a la Corporatocracia. Si se une a la hipocresía reverenciándolo ahora que es el presidente de EE.UU., confirma la ignorancia sobre la realidad de dicha nación o su interés en apoyar equívocos sin consideración ética alguna.

¿Quiénes están preocupados? Entre ellos, la ciudadanía mundial que recibió información superficial sobre un machista, y no la real sobre la destrucción del mundo por Obama y su apoyo al terrorismo. También, sobre todo, las élites del complejo militar industrial porque no se conoce su posición efectiva ante esta organización.

& Trump ganó porque Obama le mintió a su país y al mundo sobre su legado: terrorismo internacional, derrocar gobiernos, saquear riquezas, asesinato prefigurado, robo de propiedad intelectual, espionaje a su pueblo, apoyo a la corrupción de Clinton y no investigación a la delación de secretos de estado del país, desestabilización de Venezuela, creación del programa de intervención “cultural” en Cuba, apoyo a la fumigación con glifosato en países americanos, incumplimiento del pacto nuclear con Irán, etc. Esencialmente generó la debacle económica y política de la nación.

& Si Trump desea hacer cambios tendrá relativamente el apoyo de las Cámaras, aunque el poder de la Corporatocracia le impedirá realizar proyectos o los detendrá si no son afines a sus intereses corporativos. Sin embargo, el éxito puede estar en que su mirada “se vuelque hacia el interior, hacia la reconstrucción económica del país, claramente sumergido en una gran pobreza disimulada, sin trabajo ni acceso a la salud, en que los marinos de un portaviones tienen la opción de elegir entre 18 menús, mientras que en las grandes ciudades una buena parte de la población debe buscar comida entre los deshechos y en los campos son prisioneros de las deudas y de Monsanto. Por lo mismo, también es muy probable es que sea coartado en sus políticas migratorias, xenofóbicas y sexistas, tanto por la presión internacional como por la interna.” (2)

Tal vez las cinco razones que dio el famoso cineasta Michael Moore sobre el éxito de Trump servirían para comprender mejor lo sucedido en términos eleccionarios. Por ahora, resta decir en compañía de Vicky Pelaz, que Barack Obama no ha defraudado las esperanzas de los más ricos y poderosos y no cabe duda que al expirar su mandato tendrá una suculenta recompensa financiera, tal y como la tuvieron Bill y Hillary Clinton.

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