Sanciones al petróleo venezolano dividen a la Casa Blanca y al Departamento de Estado

Las promesas de la Casa Blanca de implementar sanciones económicas “fuertes y rápidas” con el objetivo de castigar al gobierno de Venezuela han sido frenadas por un alto funcionario del Departamento de Estado, que se aferra a una postura de la administración de Obama que deja a un lado las medidas contundentes en favor del diálogo.

Según varias fuentes familiarizadas con las conversaciones entre funcionarios de la Casa Blanca y el Departamento de Estado, Thomas Shannon, subsecretario de Asuntos Políticos y mano derecha del secretario de Estado Rex Tillerson, ha rechazado las sanciones más fuertes, incluyendo un embargo petrolero, ya que le preocupa que las medidas puedan cerrar los canales diplomáticos con Caracas.

“La Casa Blanca ve las cosas de una manera completamente diferente”, dijo una fuente que está familiarizada con las conversaciones pero que no pudo hablar públicamente debido a lo sensible del tema. “(Esta situación) es un desastre. Es un absoluto, absoluto desastre”.

La administración de Trump ha expresado posiciones contradictorias desde la votación el 30 de julio en Venezuela, que permitió la elección de una Asamblea Constituyente que tiene el objetivo de cambiar la constitución venezolana y despojar a los legisladores actuales de su poder.

Poco después de la elección, el asesor de seguridad nacional H.R. McMaster y el secretario del Tesoro Steven Mnuchin hicieron público el mensaje de Trump al catalogar al presidente venezolano Nicolás Maduro como un dictador y anunciaron nuevas sanciones contra él personalmente. El Departamento de Estado avanzó con más cautela, entregando un mensaje al día siguiente a través de los medios de comunicación en español que querían continuar las conversaciones con el gobierno de Maduro.

“Queremos entablar un diálogo con el gobierno del presidente Maduro”, dijo Michael Fitzpatrick, subsecretario adjunto de Estado para el Hemisferio Occidental, en una entrevista con el servicio de noticias español EFE. “No reconocemos necesariamente gobiernos paralelos o separados. Respetamos el gobierno oficial de Venezuela y el presidente Maduro en este momento”.

El miércoles, la Casa Blanca emitió sanciones contra ocho venezolanos vinculados al gobierno de Maduro, pero la acción no alcanza las sanciones económicas de mayor impacto que el gobierno de Trump amenazó con implementar, medidas que podrían potencialmente perjudicar al gobierno venezolano.

La administración de Trump ha hecho énfasis que todavía está considerando todo tipo de sanciones, pero algunos diplomáticos y expertos han señalado al Departamento de Estado y a Shannon como los que se han resistido a las medidas más fuertes destinadas a presionar al gobierno de Maduro para que negocie.

Diplomático de trayectoria

Shannon es una de las más figuras más antiguas y experimentadas de la diplomacia de EEUU. Ha trabajado con administraciones republicanas y demócratas. Es un respetado miembro de carrera del Servicio Exterior de Estados Unidos, fue embajador en Brasil y tiene un doctorado de la Universidad de Oxford.

Tillerson ha reconocido la ayuda que le ha dado Shannon para adaptarse a su nueva posición.

“Sería descuidado de mi parte si no agradezco a todos aquellos que en los últimos tres meses me han ayudado, y comenzando con Tom Shannon, secretario adjunto interino, que han sido estelar”, dijo Tillerson a los empleados del departamento la semana pasada.

“La Casa Blanca, el secretario y el subsecretario han hablado enfáticamente sobre la importancia que tiene Tom Shannon en el Departamento de Estado y el valioso papel que ha jugado en forjar un enfoque común en toda la administración sobre una serie de prioridades políticas, incluyendo el tema de Venezuela”, dijo Heather Nauert, portavoz del Departamento de Estado. “Esta administración ha hablado claramente y con una sola voz para condenar las acciones antidemocráticas del régimen de Maduro, señalando a Maduro y sus compinches como responsables, mientras al mismo tiempo apoya las aspiraciones del pueblo venezolano”.

Nauert también ha llamado a la elección “ilegítima” y enfatizó que la administración no reconocerá a la Asamblea Constituyente.

Shannon está bien familiarizado con la dinámicas políticas en América Latina, habiendo servido como subsecretario de Estado para los asuntos del Hemisferio Occidental. Conoce a las principales figuras involucradas. Fue consejero político en la Embajada de los Estados Unidos en Caracas de 1996 a 1999 y fue testigo de la ascensión del movimiento político del ex presidente Hugo Chávez.

De hecho, Shannon ha sido el principal representante de Estados Unidos en algunas de las negociaciones más sensibles en América Latina y en todo el mundo.

Pero no siempre ha coincidido con sus colegas diplomáticos.

Sanciones al vicepresidente venezolano

El año pasado, varias agencias estadounidenses intentaron implementar sanciones contra el vicepresidente venezolano Tareck El Aissami por su supuesta participación en el narcotráfico, pero las sanciones fueron suspendidas por el Departamento de Estado y sólo pudieron aplicarse después de que Donald Trump llegó a la presidencia.

En 2015, algunos funcionarios de la Casa Blanca se enojaron cuando Shannon se reunió con un aliado de Maduro, el entonces presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, a pesar de que él era el enfoque de una investigación penal estadounidense sobre los vínculos de funcionarios venezolanos de alto rango con el narcotráfico.

SHANNON Y CABELLO

El diplomático estadounidense Thomas Shannon (izq.) se reúne con el presidente haitiano Michel Martelly, la canciller venezolana Delcy Rodríguez y el dirigente chavista Diosdado Cabello, el 13 de junio de 2015 en Haití.

Archivo/el Nuevo Herald

Casi al mismo tiempo, durante una reunión sobre la aplicación de sanciones a venezolanos, el vicepresidente Joe Biden amenazó a los funcionarios con sacarlos de sus puestos de trabajo si abandonaban las conversaciones con funcionarios del Departamento de Estado sin asegurarse que las medidas fueran lo suficientemente fuertes para ser aplicadas.

Pero Shannon tiene muchos simpatizantes en Washington y en todo el mundo. Es indudablemente uno de los diplomáticos más respetados y de confianza. Él ha participado en negociaciones sensibles, incluyendo las negociaciones del acuerdo de paz el año pasado entre el gobierno colombiano y los guerrilleros marxistas de las FARC después de medio siglo de conflicto.

La diplomacia como “única salida”

Juan González, que trabajó con Shannon como subsecretario asistente de Estado bajo el gobierno del ex presidente Barack Obama, dijo que Shannon tiene la capacidad de ver cosas que otros no ven. Él entiende que la diplomacia “es en última instancia la única salida de esto.”

“¿Qué obtenemos realmente después de que imponemos las sanciones? ¿Es esto realmente el resultado correcto que estamos esperando obtener?”, dijo González. “Tom Shannon es un conservador. Es un republicano fiel al partido. Él no es un novato, pero creo que está pensando mucho más acerca de las consecuencias que va a tener cada decisión. Él no quiere abandonar el ángulo diplomático. Y yo creo que ese es el enfoque correcto”.

No sólo el diálogo es una preocupación, sino también los intereses de Estados Unidos, ya que los líderes de la industria y los grupos de derechos humanos han presionado al gobierno Trump para que no implemente la amenaza de un embargo al petróleo venezolano que podría desmantelar al gobierno y lastimar a los ciudadanos venezolanos más de lo que están sufriendo hoy día.

La batalla filosófica a veces ha creado divisiones entre el Departamento de Estado y un grupo alineado con la Casa Blanca que incluye el asesor McMaster y el senador Marco Rubio, republicano de Florida, que han estado presionando por la aplicación de sanciones más fuertes.

Las frustraciones se dieron a conocer públicamente cuando Rubio se molestó durante una audiencia en el Senado después de las elección para la constituyente, cuando le preguntó a un funcionario de alto rango del Departamento de Estado sobre si el voto era “ilegítimo”.

Francisco Palmieri, secretario adjunto interino para los asuntos del Hemisferio Occidental, no dijo si el voto era ilegítimo y repitió varias veces que los resultados fueron “amañados”.

“Sé que el proceso fue amañado”, insistió Rubio. “El resultado es una nueva Asamblea Constituyente. No puede haber una Asamblea Nacional legítima y una Asamblea Constituyente legítima. Si la Asamblea Nacional es la única entidad legítima, la Asamblea Constituyente por definición es ilegítima”.

Fue sólo después de esa discusión que el Departamento de Estado aclaró su posición y empezó a usar un lenguaje parecido al de la Casa Blanca.

“En retrospectiva, debí haber reconocido que era un cuerpo ilegítimo”, dijo Palmieri en una entrevista con McClatchy. “Pensé que estábamos diciendo lo mismo”.

Palmieri desestimó las preocupaciones y dijo que el Departamento de Estado y la Casa Blanca están alineados. Palmieri dijo que habla con sus homólogos en la Casa Blanca todos los días.

“Realmente no hay diferencia entre nosotros con ese tema”, dijo Palmieri. “En las últimas tres semanas hemos trabajado en colaboración para identificar a las personas que deben ser sancionadas por no respetar los derechos humanos en Venezuela, por contribuir a la corrupción en el país y que están socavando las instituciones democráticas apoyando la creación de esta ilegítima Asamblea Constituyente”.

Palmieri señaló que más países se unirán a Estados Unidos para condenar a la nueva asamblea. El martes, 17 países, entre ellos Argentina, Brasil, Canadá, Chile y México, condenaron formalmente la “ruptura del orden democrático”, y dijeron que no reconocerían la “constituyente ilegítima”.

La periodista Patricia Mazzei contribuyó a este reportaje desde Miami.

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