Sin nuevas leyes ni muros, Trump pone freno a la inmigración legal

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Un científico que reclutó la renombrada Cleveland Clinic tuvo que quedarse en India porque se ha aplazado el otorgamiento de su visa. Le negaron su solicitud a un emprendedor que cortejaron empresas de Silicon Valley. Muchos postulantes a la tarjeta de residencia permanente tienen que pasar nuevas entrevistas.

La administración de Donald Trump ha ido tras su agenda de inmigración ruidosamente y de manera evidente, aumentando los arrestos de inmigrantes no autorizados y prohibiendo la entrada de viajeros de varios países de mayoría musulmana, además de ejercer presión a favor de un muro fronterizo.

Sin embargo, en silencio y con mucha menos resistencia, ha ralentizado muchas formas de inmigración legal sin necesitar que el congreso revoque ningún programa de visa plasmado en la ley.

Los funcionarios de inmigración y del Departamento de Estado están analizando más de cerca las visas y han comenzado a negarlas con más frecuencia a las personas que quieren visitar Estados Unidos con motivos de negocios, así como a quienes han sido reclutados por empresas estadounidenses, de acuerdo con abogados que representan a estas personas. Los extranjeros que ya están en Estados Unidos y cuyos empleadores desean extender su estancia también están enfrentando nuevos obstáculos.

“A esto le llamo el muro de verdad”, dijo Anastasia Tonello, la presidente electa de la American Immigration Lawyers Association. “El muro se está construyendo”.

Los cambios demuestran cómo la administración de Trump ha logrado llevar a cabo la parte de los planes de inmigración del presidente que llama menos la atención, pero quizá se extiende más: recortar el número de personas que entran en Estados Unidos cada año como trabajadores temporales o residentes permanentes.

La administración ha puesto en práctica la filosofía que el presidente Donald Trump desplegó en un par de órdenes ejecutivas descritas como herramientas para proteger al país del terrorismo y a sus trabajadores de la competencia extranjera.

Una de ellas, la orden de “Comprar productos estadounidenses y contratar a estadounidenses”, destaca el programa de visa H-1B para trabajadores calificados que de otra manera no podrían entrar al país. Anunciadas por sus proponentes como una innovación vital en Estados Unidos, las visas H-1B también han sido ridiculizadas como una manera de desplazar a los trabajadores estadounidenses con labor extranjera más barata; en un caso altamente publicitado, a algunos empleados de Disney les dijeron que entrenaran a sus reemplazos extranjeros si querían indemnizaciones por despido.

Cada año 85,000 visas H-1B, que son válidas de tres a seis años, están disponibles para las empresas, de acuerdo con un límite establecido por el congreso. La demanda supera por mucho la oferta cuando la economía es saludable, por lo que el gobierno debe llevar a cabo un sorteo.

Sin embargo, ahora incluso los trabajadores que tienen la suerte de ser elegidos se enfrentan a más escrutinio.

Los funcionarios están pidiendo detalles extra acerca de la educación y el historial laboral de los solicitantes, el puesto que ocuparán y el empleador, y requieren que la empresa entregue muchos documentos adicionales, lo cual puede posponer una decisión durante varios meses.

Para las visas H-1B, el número de “peticiones por evidencia” de enero a agosto este año aumentó el 44 por ciento en comparación con el mismo periodo del año pasado, de acuerdo con los datos más recientes de los Servicios de Inmigración y Ciudadanía de Estados Unidos.

Hasta ahora, el gobierno aún está aprobando la mayoría de las solicitudes de visas H-1B que pasan el sorteo, pero el índice de aprobación está disminuyendo.

Durante los primeros dos meses de este año fiscal, octubre y noviembre, se aprobó el 86 por ciento y el 82 por ciento de las solicitudes de visas H-1B. Eso contrasta con el 93 por ciento y el 92 por ciento en los mismos meses del año pasado. Los datos no reflejan a las empresas que se rinden después de recibir solicitudes de más evidencia.

Una vez que una empresa haya gastado miles de dólares en honorarios de abogados para que defienda a un trabajador, “hay una gran disuasión después de que se emite una solicitud de evidencia”, dijo Roxanne Levine, una abogada de inmigración en Nueva York, “debido a todo el tiempo extra, el esfuerzo y el dinero que se requieren para responder”.

L. Francis Cissna, el nuevo director de la agencia de inmigración, dijo en una entrevista que si hay más solicitudes de evidencia, “eso es perfectamente racional y perfectamente apropiado”.

“Estamos revisando todo el programa para asegurarnos de que todo se administre bien y según lo estipulado por el congreso”, comentó.

Hace poco se reunió con un grupo de trabajadores estadounidenses desplazados en Florida, incluyendo algunos que fueron despedidos por Disney. La reunión fue organizada por Sara Blackwell, una abogada de empleo que dirige un grupo llamado Protect U.S. Workers. “La administración ha hecho mucho por los trabajadores estadounidenses, pero espero ver mucha más acción pronto”, dijo.

Aún así, los abogados de inmigración y las empresas que buscan las visas dicen que algunas de las decisiones parecen arbitrarias.

Después de responder a solicitudes de evidencia, una firma de consultoría que solicitó una visa H-1B para un experto en energía del Reino Unido recibió una negativa en la que se declaraba que las aptitudes para el puesto “no parecen ser de tanta complejidad, excepcionalidad ni especialización para requerir la adquisición de un título universitario”, un prerrequisito para la visa.

Kristen Albertson, la gerente de operaciones de la firma, dijo que el resultado fue “indignante”.

“Solo lo solicitamos cuando es justificable y esencial para nuestro negocio”, dijo acerca del solicitante, quien es egresado de la Universidad de Chicago.

Una visa H-1B para un científico indio reclutado por la Cleveland Clinic por su experiencia en biología celular se quedó atrapada en el “procesamiento administrativo” en Nueva Delhi, lo cual significa que está pasando por una revisión más extensa que podría durar meses. “Los proyectos de su equipo ahora están en pausa debido al retraso”, dijo Janice Bianco, una funcionaria de la Cleveland Clinic que maneja las solicitudes de extranjeros.

Dijo que la visa de un genetista pediátrico que contrataron en la primavera tomó tres meses para emitirse –en el pasado, habría tomado cerca de tres semanas–, lo cual obligó al hospital a redirigir a algunos pacientes a otras instituciones.

El Departamento de Estado, que ha manejado las peticiones de visa de la Cleveland Clinic, dijo en una declaración que los “funcionarios consulares tienen la discreción de pedir una revisión adicional en cualquier caso”.

Ahora es más difícil obtener otros tipos de visas. Durante sus viajes a Silicon Valley, animaron a Vladimir Eremeev de Rusia a establecer una rama de su empresa de tecnología con base en la nube, Ivideon, en Estados Unidos. En Europa, Ivideon emplea a 150 personas, y Phillips, la multinacional holandesa, vende una cámara impulsada por su tecnología.

Eremeev hizo planes, que su abogado en Nueva York detalló en una solicitud de visa de 347 páginas. Estaba solicitando una visa L-1ª, otorgada a ejecutivos que se mudan a Estados Unidos.

“Suena y luce genial, pero no me ayudó a obtener una visa”, dijo Eremeev en una entrevista telefónica.

Entre otras cosas, la agencia de inmigración declaró que la oficina arrendada por Eremeev no parecía ser la adecuada para un “negocio que requeriría el empleo de un gerente o un ejecutivo”. Su abogado proporcionó detalles y fotos del espacio.

Al final, el gobierno rechazó la petición, y declaró que la “estructura organizacional” presentada no apoyaba el “puesto gerencial o ejecutivo” que Eremeev tendría.

“Tan solo vamos en círculo”, dijo el abogado, Oksana Bandrivska, “y se está haciendo más difícil ganar casos”.

Algunos abogados dijeron que también habían visto más escrutinio de visas H-2B, los permisos temporales de trabajo que Trump utiliza para llenar de empleados su club Mar-a-Lago en Florida. Jeff Joseph, un abogado en Aurora, Colorado, dijo que el gobierno estaba negando visas con más frecuencia a las empresas que buscaban visas temporada tras temporada. (Mar-a-Lago solo las usa durante los inviernos.)

El argumento del gobierno, dijo Joseph, es que esas empresas están intentando importar trabajadores temporales para llenar empleos permanentes que deberían destinarse a estadounidenses. Pero dijo que sus clientes enfrentaban una escasez de labor local año tras año para llenar empleos en construcción, hospedaje, paisajismo y parques de diversiones.

Otro cambio afecta a los tenedores de tarjetas de residencia permanente que se enlisten en el Ejército. Desde el 11 de septiembre de 2001, cuando ocurrieron los ataques terroristas, el servicio militar ha proporcionado una manera más rápida de obtener la ciudadanía que solicitarla como civil, y típicamente toma solo diez semanas.

En octubre, el Pentágono promulgó nuevos procedimientos que desaceleran sustancialmente el proceso al añadir varias capas de escrutinio. El cambio afecta a miles de inmigrantes que ya se han enlistado porque no pueden empezar a entrenar antes de terminar con las revisiones de antecedentes.

El Pentágono dijo que las nuevas medidas se necesitaban para asegurar que los terroristas no se infiltren en el Ejército. Sin embargo, Margaret Stock, una abogada de inmigración y coronela lugarteniente retirada del Ejército, dijo que este sufriría.

“Están negándole la entrada a quienes tienen tarjetas de residencia permanente y habilidades de lenguaje, ciberseguridad y otras aptitudes que el Ejército estadounidense necesita”, dijo.