Trump cumple la promesa de ser un presidente disruptivo ¿Ayuda eso?

Durante la campaña electoral del año pasado, el entonces candidato Donald Trump prometió ser una fuerza disruptiva en Washington si ganaba la presidencia. Trump ha cumplido ese compromiso, pero el país continúa dividido sobre si sus acciones ayudan o dañan el bien público.

En una reunión de gabinete a principios de esta semana, Trump se jactó de sus logros hasta ahora, a pesar de contar con una aprobación por debajo del 40% en la mayoría de las encuestas.

“Estamos obteniendo tremendos elogios por lo que estamos haciendo”, dijo el presidente a su gabinete.

Algunas de las medidas recientes del presidente han resultado ser controversiales, incluyendo la decisión de desarmar partes de la ley de salud del expresidente Barack Obama y declinar certificar el pacto nuclear con Irán al Congreso.

Algunos expertos ven cómo el presidente Trump simplemente cumple su promesa de ser un político disruptivo.

“El presidente Trump representaba un gran rechazo al establishment político y lo continúa siendo”, dice el estratega republicano John Feehery. “El presidente Trump no es alguien que se rija por las reglas usuales’.

Trump sigue teniendo la presión de su exjefe de estrategia, Steve Bannon, para continuar con ese patrón, mientras este trata de encender las bases conservadoras en contra de los candidatos al senado y al Congreso apoyados por el establishment republicano.

“Esta no es mi guerra. Esta es nuestra guerra”, dijo Bannon en un evento conservador la semana pasada en Washington. “Y ustedes no la comenzaron. El establishment la comenzó”.

Trump también enfrenta la presión de los republicanos moderados como la senadora por Maine, Susan Collins, a ser más incluyente en el cumplimiento de su agenda.

“Debemos dejar de permitir que el partidismo sea una condición preexistente que obstruya una reforma significativa de la salud”, subrayó Collins al anunciar su decisión de continuar en el Senado, desestimando el interés en postularse para el cargo de gobernadora de Maine.

El estilo disruptivo de Trump también ha provocado muchas críticas, incluyendo las de algunos republicanos como el gobernador de Ohio, John Kasich, uno de los rivales de Trump en las primarias republicanas del año pasado.

Kasich se presentó el martes en un foro en la Universidad de Delaware junto al ex vicepresidente Joe Biden, quien fue duramente crítico del estilo político de Trump.

“Tenemos un presidente que no entiende lo que es gobernar. Olvídense de sus políticas por un minuto. Él no entiende cómo funciona el gobierno”, dijo Biden.

El hábito del presidente de atacar a sus críticos, incluyendo a los de su propio partido como los senadores Bob Corker y John McCain, se ha vuelto una distracción importante, dice el experto en política de la George Washington University, Matthew Dallek.

“Pasa una significativa cantidad de su presidencia pensando en cómo atacar a sus críticos, y luego, en atacarlos”, indica.

El líder de la mayoría republicana en el Senado, Mitch McConnell, conoce de primera mano la propensión del presidente por el ataque. Trump se quejó de McConnell en Twitter luego que los republicanos en el Senado fracasaron en aprobar un plan para revocar y reemplazar el Obamacare. Pero esta semana, ambos dijeron coincidir en cuando a la agenda legislativa del presidente luego de una reunión en la Casa Blanca.

“Estamos totalmente unidos en esta agenda para impulsar a Estados Unidos”, dijo McConnell.

Esa agenda incluye una reforma impositiva, prueba clave para el presidente y sus aliados republicanos en el Congreso de cara a las elecciones de medio período el próximo año.

“Si pueden conseguir un sí para la reforma en impuestos, entonces van a estar en una moderadamente buena posición para las elecciones de medio período”, dice el analista del Brookings Institution, Bill Galston. “Y si no, creo que van a tener una historia muy, muy poco inspiradora que contar a sus constituyentes y seguramente habrá consecuencias por ello”.

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