Trump firma la orden para levantar el muro en la frontera con México

Donald Trump ha demostrado que la construcción de un muro en la frontera con México no era un farol: en la tarde del miércoles ha firmado el decreto para levantar una separación más rigurosa que la actual entre su vecino del sur y el territorio norteamericano.

No es la única medida para atacar a los inmigrantes: también ha puesto su firma a diversas medidas para quitar los fondos estatales a las ciudades que se niegan a deportar a los indocumentados que detienen sus fuerzas de seguridad, urbes que no sólo son las del sur del país, sino también grandes metrópolis como Nueva York, Los Ángeles o Chicago.

Una barrera de 20.000 millones de dólares

Actualmente hay varios tramos de la frontera entre San Diego y Tijuana que cuentan con una valla alambrada, con tres barreras de contención, iluminación de muy alta intensidad, detectores de movimiento, sensores electrónicos y equipos con visión nocturna conectados a la policía fronteriza estadounidense. Y también hay otros tramos vallados en los estados de Arizona y Nuevo México.

Pero ahora la intención es que estos sistemas de control se extiendan a lo largo de los 3.200 kilómetros de la línea divisoria entre ambas naciones, desde el Pacífico al Golfo de México, una obra que podría superar los 20.000 millones de dólares de coste.

Crecen las tensiones con México

El presidente había anunciado, y lo vuelve a reiterar, que México pagará los costes de la muralla fronteriza, aunque no ha precisado cómo sería la mecánica para facturar esta iniciativa. El gobierno mexicano, encabezado por Enrique Peña Nieto, reiteró una y otra vez que su administración jamás pondrá un dólar para pagar este muro.

El anuncio de Trump se realiza poco antes de recibir a una delegación oficial de México, y la agitación política de la inminente firma había llevado al mandatario mexicano a cancelar su presencia en la cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) en República Dominicana.

Pero el 31 de enero ambos presidentes tienen agendado un encuentro bilateral, y se promete una reunión tensa, con el muro fronterizo como tema central de debate.

Otra promesa de campaña de Trump, relacionada con la inmigración, era la intención de deportar a tres millones de inmigrantes que estén sin papeles o que hayan cometido delitos.

Estos anuncios han sido uno de los impulsores de su triunfo en diversos Estados con predominio de la población blanca, como los del Medio Oeste, o con una alta tasa inmigratoria, como Texas. Sin embargo, sus iniciativas han sido un revés en Estados con una fuerte comunidad mexicana, como California, Nuevo México y Colorado.

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