Trump y Turnbull celebran fuerte relación EE.UU.-Australia

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, regresó jubiloso el jueves por la noche a Nueva York por primera vez desde que llegó a la presidencia, llevando consigo su primer trofeo legislativo tras la aprobación en la Cámara de Representantes de una ley que revoca gran parte el Obamacare.

En su ciudad natal le esperaba paciente el primer ministro de Australia, Malcom Turnbull, con quien tuvo, según rumores, una candente conversación telefónica a principios de febrero, en la que habría terminado colgando el teléfono al líder australiano.

Trump se molestó entonces por un acuerdo preexistente entre Washington y Canberra por el que Estados Unidos había acordado aceptar algunos refugiados bajo custodia de Australia.

Pero pese a que entonces dijo que ese acuerdo era “tonto” y “el peor de la historia”, el jueves por la noche todo había quedado olvidado.

“Tenemos una relación fantástica, además de que amo Australia”, dijo Trump después de una reunión breve con Turnbull. Luego minimizó lo de la llamada y dijo que se trató de “un poco de noticias falsas, como dice el dicho”.

Los líderes hablaron a bordo del USS Intrepid, un portaaviones fuera de servicio atracado en el río Hudson, para conmemorar el 75to aniversario de la batalla del Mar de Coral de la Segunda Guerra Mundial que reforzó los vínculos entre Estados Unidos y Australia.

Buques de guerra y aviones de combate de ambas naciones se enfrentaron a los japoneses del 4 al 8 de mayo de 1942, forzando la retirada de la Marina de Guerra de Japón por primera vez en la guerra.

A esa batalla se refirió Trump en su discurso durante la cena.

“En esas aguas del Pacífico forjamos lazos de hierro entre nuestros dos países”, dijo Trump. “Pocos pueblos en el mundo comparten lazos en historia, afecto y cultura como los estadounidenses y los australianos. Esos lazos están sellados con la sangre de nuestros abuelos y padres y esos mismos lazos son ahora la herencia invaluable que celebramos tan hermosamente esta noche”.

“Tenemos confianza y nos confiamos el uno al otro”, respondió Turnbull en referencia a las relaciones entre los dos países. “La libertad de nuestra nación fue asegurada por esos valientes hombres en esos barcos y los hombres en los aviones que volaron desafiando todo lo que el enemigo y el clima les lanzó en el camino”.

Turnbull concluyó su discurso con un tributo a los actuales miembros de las fuerzas armadas de Estados Unidos y Australia, diciendo “Ustedes nos mantienen libres”.

Trump no había puesto pie en Nueva York desde que salió hacia Washington el 19 de enero para la ceremonia de inauguración de su gobierno. En una entrevista de la semana pasada dijo que había evitado regresar a la ciudad porque sus viajes son caros para el gobierno y causaría inconvenientes para los neoyorquinos.

Algunos manifestantes lo esperaron para recibirlo a lo largo de la autopista West Side, junto a la cual está el portaviones Intrepid, con rótulos y cantos de “Boten a Trump” y “No es mi presidente”. Trump obtuvo sólo 18% de la votación en Nueva York en la elección presidencial de noviembre.

En lugar de dormir en su apartamento de la Trump Tower en Manhattan, el presidente pasó la noche en su club de golf en Bedminister, New Jersey, a una hora de distancia.

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