Inicio Europa El 18% de los niños nacidos en Francia reciben nombres islámicos

El 18% de los niños nacidos en Francia reciben nombres islámicos

Estas tablas comparativas muestran la islamización que sufre Francia a partir de los datos aportados por los primeros nombres dados a los bebés. Los digitos de la parte superior de sendas tablas corresponden al departamento (la región administrativa local), mientras que los de abajo indican el porcentaje de nombres de bebés supuestamente islámicos. Hay que aclarar las cautelas que se adoptaron a la hora de relacionar el nombre supuestamente islámico del bebé con la religión de los padres. Ante cualquier posible duda, se optó por no incluirlo en las cifras.

Por consiguiente, no sería nada descabellado afirmar que la tasa real de musulmanes en Francia es mayor de lo que indican estas cifras. A nivel nacional, alrededor del 18% de los niños nacidos en Francia reciben nombres islámicos.

La Francia de las luces ha sido sustituida por el islam de las tinieblas

BD (Reproducido).- Existen ciertas realidades que sólo los izquierdistas y otros colaboracionistas proislámicos, cuyas conciencias están corrompidas por una alteración sicótica del sentido de las evidencias, se atreven a negar.

La libertad, la fraternidad y la igualdad han sido sustituidas por la dictadura de lo políticamente correcto, el antirracismo y el comunitarismo islámico.

La libertad de expresión ha sido sustituida por la censura de las minorías dominantes y las fatuas dictadas por los organismos subsidiados del pensamiento islamófilo contra los ciudadanos autóctonos.

El humanismo ha sido sustituido por el multiculturalismo suicidario y el sectarismo islámico.

El populismo de izquierda proislámico ha tomado el relevo de las razias a punta de cimitarra.

La tolerancia religiosa ha sido sustituida por la profanación recurrente de nuestros cementerios e iglesias.

La libertad de culto ha sido sustituida por los rezos en las calles y la islamización impuesta de nuestra sociedad en todos sus ámbitos.

La crítica y el libre arbitrio se han convertido en blasfemia contra la ideología islámica.

El sentimiento patriótico ha sido cambiado por la fidelidad a la umma en la cual la pertenencia sectaria islámica prevalece sobre cualquier otra forma de ciudadanía.

El imperio de la ley ha sido sustituido por la impunidad de los musulmanes, siempre arropados por una red de complicidades políticas y medíaticas.

La civilidad y el respeto de los demás han sido sustituidos por las las agresiones y los insultos diarios de los colonizadores hacia la población autóctona.

Nuestras fiestas y tradiciones milenarias inspiradas en el cristianismo han sido sustituidas por el ramadán, el Aid al Kibir y los dogmas mortíferos que conllevan.

La bandera francesa ha sido sustituida por las banderas argelina, turca, marroquí, tunecina, palestina y otras.

Nuestros grandes hombres políticos han sido susituidos por colaboracionistas, traidores, cobardes y dhimmis que tiemblan de miedo ante los criminales surgidos de la “diversidad”.

La Francia de las Luces ha sido sustituida por el islam de la tinieblas.

Los valores de la República han sido sustituidos por los valores de la sharia islámica.

El Estado de derecho republicano ha sido sustituido por un Estado de no derecho complaciente con el islam.

El ciudadano de pura cepa ha sido sutituido por el musulmán de pura cepa.

La libertad de pensar ha sido sustituida por la libertad de someterse.

Francia ha sido sustituida por la República Islámica de Francia.

Musulmanes rezando en una calle de Francia

Musulmanes rezando en una calle de Francia

Al respaldar, tácita o explícitamente a los colaboracionistas islamófilos que predican el islam en Francia, que defienden con vehemencia el espejismo de una ideología islámica moderada, supuestamente respetuosa y compatible con los valores franceses, y que combaten con igual energía el legítimo instinto de supervivencia del pueblo autóctono, todos se vuelven unos colaboracionistas que asesinan a sangre fría a su propia civilización.

En efecto, durante medio siglo, los franceses han aprobado democrática y libremente las políticas destructoras y mentirosas de sus representantes.

Pronto deberán asumir ineluctablemente las funestas consecuencias.