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Abalorios venecianos en Alaska antes de Colón

En 1492, Colón atracó con sus barcos en una isla de las Bahamas. Se sabe desde hace tiempo que no fue el primer europeo en pisar el continente americano. Pero unos arqueólogos acaban de descubrir que unas décadas antes de su llegada ya había artículos de lujo europeos en las tierras más al norte de América. Cabe suponer que llegaron hasta allí atravesando Eurasia, rumbo al este, para finalmente cruzar el estrecho de Bering. Se trata de unos abalorios de vidrio azul, encontrados en tres yacimientos del norte de Alaska. Como demuestran sus análisis, se fabricaron en talleres venecianos y viajaron hasta Alaska entre 1400 y 1480.

Michael L. Kunz, del Museo del Norte de la Universidad de Alaska Fairbanks, y Robin O. Mills, de la Oficina de Gestión del Territorio, lo cuentan en American Antiquity. Son diez cuentas perforadas, en total. Salieron a la luz en unas excavaciones en Alaska. Su tamaño es de unos centímetros. En Punyik Point, en el oeste de la cordillera de Brooks, alta cadena montañosa  de  Alaska al  norte del círculo polar ártico, se encontraron ocho de las cuentas, algunas de ellas junto con joyas de cobre en las que se habían desarrollado fibras vegetales. La datación por carbono 14 del residuo orgánico lo sitúa entre 1400 y 1480.

La población local había establecido en Punyik Point un campamento con casas del tipo conocido como casas de zanja. Lo visitaban en ciertas épocas del año. Según los investigadores, era una base comercial y de caza. Piensan que también habíconexiones con el estrecho de Bering y el océano Ártico. En Sheshalik, en la costa oeste, donde desemboca el río Noatak, había una estación comercial de la población indígena, que mantenía contacto con el continente euroasiático a través del estrecho de Bering.

El largo camino de Venecia a Alaska

Los investigadores descubrieron la procedencia de las cuentas de vidrio mediante un tipo de análisis, el análisis por activación neutrónica. Eran de fabricación veneciana. Se sabe por documentos históricos que los talleres de vidrio venecianos ya comerciaban con sus abalorios en Asia en el siglo XIII. También se han encontrado piezas así en el Caribe y en la costa este de América del Norte y Central, pero databan de entre 1550 y 1750.

Como no hay constancia de que hubiese conexiones comerciales a través de la ruta del Atlántico anteriores a Colón (aparte de la temprana estación vikinga de Terranova de hace mil años), Kunz y Mills sospechan que las cuentas atravesaron Eurasia a lo largo de la Ruta de la Seda. Luego debieron llevarlas por barco a través del estrecho de Bering. «Es el indicio más temprano de la llegada al Nuevo Mundo de artículos europeos por tierra», dice Kunz en un comunicado de prensa de la Universidad de Alaska, Fairbanks. Según estos investigadores, el primer contacto histórico entre la población indígena de Alaska y los europeos del que haya constancia se produjo en 1741, cuando el oficial naval danés, al servicio de Rusia, Vitus Bering dirigió su última expedición hacia Norteamérica.

Karin Schlott

Referencia: «A Precolumbian Presence of Venetian Glass Trade Beads in Arctic Alaska», de Michael L. Kunz y Robin O. Mills, publicado en línea por Cambridge University Press: 20 de enero de 2021.