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Algunas células cancerosas se activan durante el sueño

El cáncer es más mortífero cuando las células de un tumor llegan al torrente sanguíneo y viajan a un nuevo lugar del cuerpo en el que establecerse. Este proceso se llama metástasis. Ahora, un estudio ha descubierto que, en las personas que padecen cáncer de mama, estas células rebeldes, llamadas células tumorales circulantes (CTC), tienen más probabilidad de pasar al torrente sanguíneo de noche que durante el día. 

Este descubrimiento revela una parte de la fisiología humana básica que hasta ahora ha pasado desapercibida y podría conducir a mejorar el seguimiento de la progresión del cáncer, afirma Qing-Jun Meng, cronobiólogo de la Universidad de Mánchester, en Reino Unido. 

La comunidad científica lleva décadas discutiendo sobre cómo influyen los ritmos circadianos del cuerpo en el cáncer. Con este estudio, ha quedado claro que «los tumores se despiertan cuando los pacientes duermen», señala el coautor Nicola Aceto, biólogo especializado en cáncer de la Escuela Politécnica Federal de Suiza, en Zúrich. Es un «paso adelante» en la comprensión de la metástasis, señala, «y los pasos adelante son una buena noticia a largo plazo para los pacientes». La investigación se publicó el 22 de junio en Nature

El cáncer y el ritmo circadiano 

En 2007, la Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer incluyó la alteración del ritmo circadiano como un carcinógeno «probable» después de que algunos estudios a largo plazo concluyeran que las personas que trabajan en horarios atípicos, como las auxiliares de vuelo o las enfermeras de los turnos de noche, tenían un mayor riesgo de desarrollar cáncer de mama. La explicación de por qué ocurre esto sigue siendo un misterio. 

El ritmo circadiano de una persona, controlado por varios genes que expresan moléculas especificas durante las 24 horas del día, influye en muchos procesos del organismo, como el metabolismo y el sueño. Sin embargo, la mayoría de los investigadores pensaban que las células cancerosas estaban «tan modificadas, habían mutado tanto» que no se ajustarían a ese horario, comenta Aceto. 

En cuanto a la metástasis, el primer indicio de que esto podría no ser estrictamente cierto apareció cuando Aceto y sus colaboradores observaron que los niveles de CTC en ratones con tumores variaban en función de la hora del día en que se les extraía sangre. Esa observación hizo que Aceto extrajera sangre de 30 mujeres hospitalizadas con cáncer de mama en dos ocasiones, una a las 4 de la mañana y otra a las 10 de la mañana. 

Descubrieron que la mayor parte de las CTC detectadas en las muestras de sangre (casi el 80 por ciento) aparecía en la muestra recogida a las 4 de la mañana, cuando los pacientes aún estaban descansando. Al principio, «me sorprendió porque, según el dogma vigente, los tumores ponen en circulación células continuamente», señala Aceto. «Pero los datos eran muy claros. Así que, tras la sorpresa, llegó la excitación.» 

El siguiente paso fue confirmar si esto era cierto en otros casos. El equipo injertó tumores de cáncer de mama en ratones y analizó los niveles de CTC en los animales a lo largo del día. En comparación con los humanos, el ritmo circadiano de los ratones está invertido, es decir, son más activos de noche y suelen descansar de día. El equipo descubrió que los niveles de CTC de los animales alcanzaban un pico durante el día, cuando los animales estaban en estado de reposo, en algunas ocasiones en una concentración que era 88 veces superior a los valores de referencia. 

Además, los investigadores recogieron CTC de los ratones, tanto cuando los animales descansaban como cuando estaban activos. Añadieron diferentes marcadores fluorescentes a los dos conjuntos de células y luego las volvieron a inyectar en los animales. La mayoría de las células que proliferaban y generaban nuevos tumores fueron las recogidas cuando los ratones descansaban, lo que sugiere que estas CTC son, de alguna manera, más eficaces a la hora de producir metástasis. 

Esta revelación es «sorprendente», señala Chi Van Dang, biólogo especializado en cáncer que trabaja en el Instituto Ludwig para la Investigación sobre el Cáncer, en Nueva York. Los médicos miden los niveles de CTC en sangre (una especie de biopsia líquida) para ver cómo está progresando la enfermedad; por lo tanto, «la primera lección que extraigo de este descubrimiento es que la hora del día en la que se extrae sangre al paciente puede darnos una información engañosa», explica Van Dang. Y añade: «Esto significa que quizás los médicos quieran replantearse la forma en la que hacen el seguimiento del cáncer». 

El sueño no es el enemigo 

Aceto señala que la razón por la que las células de cáncer de mama en humanos son más activas de noche depende probablemente de toda una serie de factores que hay que investigar. Las hormonas, una herramienta que utiliza el cuerpo para avisar de que es hora de levantarse o de ir a dormir, podrían desempeñar un importante papel. El equipo descubrió que, si trataban a los ratones con hormonas como la testosterona o la insulina, modificaban los niveles de CTC, los reducía o aumentaba, dependiendo de cuándo se administraban las hormonas. 

Comprender cómo funciona este proceso podría ayudar a desarrollar mejores tratamientos en el futuro, dice Dang, pero puede que todavía nos quede un largo camino que recorrer. Se han de realizar más estudios para desentrañar la intrincada red que conecta los ritmos circadianos y el cáncer, añade. 

Mientras tanto, Meng advierte de que no hay que pensar que el sueño es el enemigo de las personas con cáncer de mama. Algunos estudios han demostrado que los pacientes oncológicos que duermen menos de siete horas al día por término medio tienen un riesgo de morir más alto, y la alteración de los ritmos circadianos en ratones puede hacer que la enfermedad avance más rápido. Estos hallazgos no indican «que un paciente con cáncer no necesite dormir, o que tenga que dormir menos», señala Meng. «Simplemente, significa que estas células prefieren una determinada fase del ciclo diario para introducirse en el torrente sanguíneo.» 

Freda Kreier/Nature News

Artículo traducido y adaptado por Investigación y Ciencia con el permiso de Nature Research Group.

Referencia: «The metastatic spread of breast cancer accelerates during sleep». Zoi Diamantopoulou et al. en Nature, junio de 2022. 

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