Bunbury: “El hartazgo había llevado a un levantamiento, pero las aguas nos devuelven a un callejón sin salida”

Actualizado 17/10/2017 10:34:59 CET

MADRID, 17 Oct. (EUROPA PRESS – David Gallardo)

En los cuatro años transcurridos desde su anterior disco de estudio, Palosanto, Enrique Bunbury (Zaragoza, 1967) ha pasado de la confianza en el cambio y la revolución al desengaño por la oportunidad fallida. Ha transitado, como tantos, desde la esperanza hasta la expectativa, tal y como admite a Europa Press: “Creo que hubo un momento en el que parecía que globalmente el hartazgo había llevado a un levantamiento que podía fructificar“.

“Pasado ese momento”, prosigue, “parece que las aguas nos devuelven a una decepción y callejón sin salida“. Ese sentimiento de desencantanto es el que el músico aragonés encapsula y desarrolla en Expectativas (OCESA/Warner, 2017), su noveno álbum solista, a la venta este 20 de octubre y que arranca con un título tan elocuente como La ceremonia de la confusión . “No sé si volverá a haber otro momento en el que la sociedad se vuelva a juntar en revueltas en las calles, para intentar cambiar los pilares básicos del sistema“, añade.

En esta línea, destaca que por ejemplo en Estados Unidos el “movimiento Somos el 99% ha sido vencido gracias a Donald Trump”. Y continuando con esta sensación de desilusión global, vaticina que en las próximas elecciones allí “los demócratas volverán a unirse en un solo candidato, convencidos de que el enemigo ya no es el sistema, sino Trump“, de manera que “las opciones más radicales se disolverán en el éter de vencer a un enemigo común”.

No se muerde la lengua ni anda con rodeos Bunbury en Expectativas, pues hay canciones como En bandeja de plata en las que lanza andanadas como ‘parece que si hay que elegir dejar en las manos responsabilidad, pudiendo escoger entre dos o tres, preferimos al más subnormal’. Y aún remacha: ‘Nada ocurre por casualidad, no puede un retrasado mental estar al frente de todo’.

¿Se está refiriendo a alguien en particular o a todos los dirigentes en general? ¿Quizás de nuevo Donald Trump o Kim Jong-un, puede que Mariano Rajoy? “Te diría que se me ocurren algunos más que cuadran con esa frase de la canción“, responde con sorna, antes de tomarse un instante para disparar al centro de la diana: “Pero, efectivamente, todos los que citas parecen obstinados en darme la razón”.

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El tono apocalíptico se mantiene latente al mencionar brisas nucleares, bacterias que se expandirán, llegando a preguntarse ‘¿qué tipo de evento dará comienzo al verdadero horror?’ Y aunque asegura Bunbury que no está “al tanto de las políticas nacionales, ni de las relaciones exteriores de Estados Unidos, ni de Lituania”, denuncia que “la realidad es que hay constantes e interminables guerras, de las que prácticamente ya no se habla porque dejan de interesar o porque interesa que no atendamos tanto”.

Incluso en otro tema, Cuna de Caín, canta Bunbury sobre una ‘Guerra Civil entre hermanos’, añadiendo que ‘de la mano nos hacemos daño siempre que nos encontramos’. Un estribillo que parece tener una lectura clara, pero que en realidad “no habla de España, sino sobre una relación de dos personas que no se soportan y deben de poner tierra de por medio antes de llegar a las manos”.

Una vez aclarado esto, sí admite Enrique Bunbury que le provocan dolor por España “ciertas noticias y enfrentamientos entre tertulianos”: “Posiciones violentas y extremistas que no sé por qué tenemos que tragarnos como las únicas existentes en un país que da para muchas opiniones y formas sutilmente diferentes de ver la vida”.

AMOR, ARTE Y CONTEMPLACIÓN

A lo largo de buena parte de estas Expectativas describe Bunbury, en definitiva, “este momento” de chasco y zozobra generalizada. Es una pintura negra goyesca en la que, levemente, asoma la salvación. Porque en “la segunda cara del disco, busca refugios donde creer y encontrar motivos para levantarse cada mañana“, siendo los principales abrigos “el amor, el arte y la contemplación”.

“El arte es de las pocas cosas que me emocionan cada día. Para mí los poetas, los músicos, los grandes cineastas, los pintores… son santos que nos ofrecen milagros con los que curamos o aliviamos nuestras heridas y dolor. Además, nos queda lo más importante que es el amor. Por lo demás, pocas cosas me devuelven la esperanza”, reflexiona, negándose a sí mismo la posibilidad del abatimiento.

También hay esperanza, aunque inicialmente no lo parezca, en Parecemos tontos, uno de los adelantos del disco. Una suerte de soul taciturno con versos del tipo ‘intentan desplumar nuestras alas como si fueran un Casino de Las Vegas’, pero que cuenta con un poderoso estribillo en el que atisba una anhelada fuga de fulgor al afirmar con convicción que ‘no conseguirán engañarnos a todos, aunque a veces parecemos tontos’.

Y es que aunque el músico asegure que “estamos bien amarrados y hasta el más iluminado de los humanos cae en alguno de los anzuelos del sistema”, cambia el sentido de su discurso al detectar “pequeños oasis de información y gente que claramente conserva algo de luz en medio de tanta oscuridad”. “No sé si es suficiente como para conservar la esperanza, pero desde luego son la prueba de que, a todos, todos, no han conseguido engañar”, recalca.

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Entronca esta afirmación con el posicionamiento frente al pensamiento único que es ‘Lugares comunes, frases hechas’, punto de inflexión del álbum con reflexiones también sobre esos debates públicos en unas redes sociales que Bunbury no considera que sean “el demonio ni fuente de empobrecimiento en sí mismas”. “Lo que nos chirría es, obviamente, el uso que algunos hacen de ellas“, apostilla.

Y aún agrega: “Es cierto que se está consiguiendo que la sociedad se convierta en la policía de lo correcto, y que lleguemos a la autocensura. La libertad de expresión y de creación hay que cuidarla, porque está amenazada. Y no podemos esperar a que el propio control de Facebook o una policía digital sea quien censure a aquel que censure. Cada uno tiene que revisar sus planteamientos“.

“Debemos crecer como individuos y saber hasta qué punto cada uno, en algún momento, ejerce de policía de lo correcto, de censor, de linchador… Y cuando te estás tragando información masticada en telediarios y políticos para tu manipulación. Y cuando estás en el mismo rebaño que todos. También creo que debemos revisar nuestro credo de tanto en tanto y no dar por bueno lo aprendido“, razona Bunbury.

En el tramo final se abre espacio la creencia en la salvación con el cierre-resumen que es Supongo, precedida por La constante, “una de las canciones más importantes del disco, un soplo de aire fresco después de toda la oscuridad que emana de la mayoría de las canciones”. “Una canción de Amor, con mayúscula”, remarca, encadenando acto seguido: “El Amor como tabla de salvación, el Amor agradecido“.

GIRA DE PRESENTACIÓN

Expectativas está producido por el propio Bunbury y grabado con Los Santos Inocentes más el saxofón de Santiago del Campo -ex de Los Especialistas-. Se trata de un disco cuyo camino arrancó en el mencionado Palosanto de 2013 y que incluso tiene cierta relación musical con su debut en solitario, aquel Radical Sonora de 1997. “Aunque este es mucho más sutil”, apostilla.

En la semana de su lanzamiento, es inevitable que el artista piense ya en la correspondiente gira de presentación, con “shows básicamente centrados en el nuevo disco, aunque también con mucho material antiguo de diferentes épocas, el material más cercano al espíritu actual de la banda”. “Va a ser realmente excitante ver como evoluciona este disco en directo, ya que las composiciones se escribieron pensando en que funcionaran encima de un escenario”, anticipa.

Los primeros conciertos de esta gira tendán lugar en diciembre en Santander, Barcelona, Madrid, Sevilla, Valencia, Valencia y Zaragoza. Pero los planes van mucho más allá: “Después de Navidad empezaremos en América del Sur y seguiremos por Centroamérica, Caribe y México. En verano haremos tour por Estados Unidos y volveremos a España para hacer más shows y algunos festivales, que nos apetecen mucho. Después del verano volveremos a Latinoamérica y cerraremos con una gira europea. Va a ser una gira larga y potente“.

Termina Bunbury cavilando sobre el éxito, asegurando que para él es “tener un público con el que compartir tu necesidad de expresión”. “Mi deseo siempre es que haya nuevas generaciones que descubran el repertorio o se emocionen con el nuevo material, pero hay cosas que no puedes forzar. Lo que expreso en mis canciones es lo que creo oportuno y la conexión con la audiencia es un milagro por el que me siento muy agradecido”, destaca con la templanza de quien acaba de cumplir cincuenta años. Y aún remacha con una carcajada final al cuestionarle sobre una hipotética crisis de la mediana edad ante semejante cifra: “¿Mediana edad? ¡Acabo de cruzar el umbral del primer tercio de mi vida!”

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