Cómo conseguir que una persona mayor coma

En el estudio, los participantes indicaban que las palomitas les resultaban más apetitosas y consumían una mayor cantidad de estas cuando comían frente a un espejo. [Universidad de Nagoya]

La comida nos sabe mejor y comemos más si nos encontramos en compañía que si estamos a solas. Esta llamada facilitación social en cuanto a la alimentación es un fenómeno bien conocido en psicología; sin embargo, se desconoce qué aspecto concreto favorece tal efecto.

Un grupo de la Universidad de Nagoya acaba de publicar en Physiology & Behavior un estudio que revela que la presencia física de otros sujetos no resulta imprescindible para conseguir ese efecto social. También se produce si se está a solas, aunque con un requisito: debe existir una información visual que sugiera la presencia de otra persona.

Mayores y jóvenes

Para la investigación, los experimentadores solicitaron a adultos mayores (con edades comprendidas entre los 66 y los 74 años) que degustaran unas palomitas. La cata, que duraba un minuto y medio, se llevó a cabo bajo tres condiciones: en una, los probandos comían frente a un espejo; en otra, mirando una fotografía en la que aparecían ellos mismos comiendo, y en una tercera, observaban la imagen de una pared. Tras cada prueba se les entregaba un cuestionario en el que debían valorar el sabor de las palomitas.

Los resultados mostraron que los participantes que comían a solas informaban que el aperitivo tenía un mejor sabor e ingerían más cantidad de palomitas cuando se veían reflejados en un espejo u observaban una fotografía en la que aparecían comiendo. No sucedía lo mismo si miraban la imagen de una pared.

«Nuestros hallazgos proponen un posible enfoque para incrementar el atractivo de los alimentos y la calidad de vida de las personas mayores que suelen comer solas», explica Nobuyuki Kawai, uno de los autores. «Se ha demostrado que para los adultos mayores disfrutar de la comida está relacionado con la calidad de vida; en cambio, comer con frecuencia a solas se asocia con la depresión y la pérdida de apetito», señala.

Cuando el equipo repitió el experimento con voluntarios adultos jóvenes (entre 20 y 23 años), observaron la misma facilitación social de comer, resultado que sugiere que el efecto no se limita a las personas mayores.

Fuente: Universidad de Nagoya

Artículo científico: «The “social” facilitation of eating without the presence of others: Self-reflection on eating makes food taste better and people eat more», por Ryuzaburo Nakata y Nobuyuki Kawai en Physiology & Behavior, vol. 179, págs. 23-29, 2017.

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