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Consumir una quinta parte menos de carne de vacuno reduciría la desforestación a la mitad

Según un estudio de modelización, si en los próximos 30 años se reemplazara el 20 por ciento del consumo mundial de carne de vacuno por un sustituto de la carne podría reducirse a la mitad la desforestación y las emisiones de carbono asociadas a ella.

Las conclusiones, publicadas en Nature el 4 de mayo, se producen un mes después de que el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático de las Naciones Unidas advirtiera que la humanidad no está ni mucho menos encaminada a limitar el calentamiento global a 1,5 0C por encima de los niveles preindustriales.

La cría de ganado vacuno es una de las principales causas de desforestación en todo el mundo. Además, estos animales son una de las principales fuentes de metano, un gas de efecto invernadero más potente que el dióxido de carbono. Sustituir la carne de vacuno por otras carnes puede reducir parte de la huella ambiental de la producción de alimentos, pero no resolverá la crisis climática, afirma el autor principal del estudio, Florian Humpenöder, científico especializado en sostenibilidad del Instituto de Investigación del Impacto Climático de Potsdam. «No debe verse como una solución milagrosa», afirma.

Investigaciones anteriores han demostrado que reemplazar la carne de vacuno por un sustituto de la carne llamada micoproteína puede tener efectos beneficiosos para el ambiente. Producida en tanques de acero mediante la fermentación de un hongo que habita en el suelo, junto con glucosa y otros nutrientes como fuente de alimento, la micoproteína es un sustituto de la carne que debutó en el Reino Unido en la década de 1980 con la marca Quorn y que ahora está disponible en muchos países.

Humpenöder y sus colaboradores son el primer grupo que ha calculado los efectos ambientales a largo plazo del cambio parcial de la carne de vacuno por micoproteínas, comenta Franziska Gaupp, que estudia los sistemas alimentarios en el Instituto de Investigación del Impacto Climático de Potsdam. Los análisis anteriores no tenían en cuenta los cambios en el crecimiento de la población, la demanda de alimentos y otros factores socioeconómicos.

El equipo utilizó un modelo matemático que consideraba el aumento del crecimiento de la población, los ingresos y la demanda de ganado entre 2020 y 2050. En un escenario sin cambios, el aumento mundial del consumo de carne de vacuno requeriría la expansión de las zonas de pastoreo y de las tierras de cultivo para la producción de piensos, lo que duplicaría la tasa anual de desforestación en todo el mundo. También aumentarían las emisiones de metano y el uso de agua en la agricultura.

La sustitución del 20 por ciento del consumo mundial de carne de vacuno per cápita por micoproteínas en 2050 recortaría las emisiones de metano en un 11 por ciento y reduciría a la mitad la desforestación anual y las emisiones asociadas, en comparación con el escenario de mantenimiento de la situación actual. Los efectos mitigadores sobre la desforestación serían tan grandes porque, en este escenario, la demanda mundial de carne de vacuno no aumentaría, por lo que no sería necesario ampliar las zonas de pastoreo o las tierras de cultivo para alimentar al ganado, afirma Humpenöder.

Los efectos beneficiosos sobre la desforestación acabarían por estabilizarse. Sustituir el 50 por ciento de la carne de vacuno que consume cada persona por micoproteínas supondría una reducción de más del 80 por ciento de la desforestación y las emisiones de carbono, mientras que reemplazar el 80 por ciento evitaría cerca del 90 por ciento de la pérdida de bosques.

Según los investigadores, todos los escenarios analizados tendrían efectos relativamente menores en el uso del agua en la agricultura. Esto se debe a que el agua necesaria para cultivar los productos para alimentar el ganado se utilizaría en otros tipos de cultivos, como los destinados directamente al consumo humano, afirma Humpenöder.

Evaluaciones globales como la realizada por el equipo de Humpenöder ayudan a destacar otras formas más sostenibles de producir alimentos, afirma Hanna Tuomisto, que estudia los sistemas alimentarios sostenibles en la Universidad de Helsinki. La experta señala que la fabricación de micoproteínas puede requerir más electricidad que la producción de carne de vacuno, por lo que los investigadores deben tener en cuenta el impacto ambiental del consumo de energía adicional. También señala que la sustitución de la carne de vacuno por la de micoproteínas implica que algunos subproductos de la ganadería, como el cuero y la leche, podrían fabricarse de otros modos que tengan repercusiones ambientales.

«Este estudio es un buen comienzo», afirma Gaupp. Añade que, en el futuro, habrá que explorar los efectos ambientales reemplazar la carne de vacuno por la de otros tipos, como la carne cultivada en el laboratorio o las alternativas vegetales.

Giorgia Guglielmi/Nature News

Artículo traducido y adaptado por Investigación y Ciencia con el permiso de Nature Research Group.

Referencia: «Projected environmental benefits of replacing beef with microbial protein»; Florian Humpenöder et al. en Nature, vol. 605, págs. 90-96, mayo de 2022.

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