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Crítica | Moonlight, un insólito destello

Actualizado 10/02/2017 12:35:18 CET

   MADRID, 10 Feb. (EUROPA PRESS – Israel Arias) –

   Primero fue ‘Little’ y luego se transformó en ‘Black’, pero él siempre es Chirón, el chico callado de los ojos tristes cuya conmovedora historia relata Moonlight, excelente e inclasificable -por más que se empeñen- filme que escribe y dirige Barry Jenkins partiendo de la obra de teatro Moonlight Black Boys Look Blue, algo así como ‘A la luz de la luna los chicos negros parecen azules’.

   Un texto autobiográfico de Tarell Alvin que Jenkins, que creció en la misma comunidad que el autor, hace suyo para levantar un filme que parte de un lugar tan común en el cine afroamericano como el de una familia y una infancia rotas por la droga, pero que inmediatamente pone tierra de por medio para alejarse de prejuicios y clichés y avanzar con decisión, sutileza y elegancia hacia espacios cinematográficos más insólitos en los que se instala con brillante comodidad en buena parte gracias a su sobresaliente ejecución técnica y sus poderosas interpretaciones.

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   En sus contradicciones, pretendidas y necesarias, Jenkins hace de Moonlight huida y también búsqueda, una intensa exploración sobre la aceptación -propia y ajena- de la diferencia entre diferentes. Una narración divida en tres actos -la niñez, la adolescencia y la adulta juventud de Chiron- a ratos hipnótica y conmovedora, casi poética, a ratos turbadora y angustiosa, pero siempre genuina y exquisita.

   Y aunque el deslumbrante brillo de Moonlight va mucho más allá de los oportunistas ecos de discriminación positiva que se levantan al recuerdo del #OscarsSoWhite de antaño, es justo y necesario recordar que este tríptico sobre el paso de niño a hombre de un joven negro en un barrio de Miami marcado por la lacra del crack, acumula ocho nominaciones a los Oscar. Es más, la sutileza de Moonlight parece ser, junto a la también sobresaliente y desgarradora Manchester frente al mar, la única alternativa a la enérgica tiranía de La La Land en la próxima edición de los premios de la Academia de Hollywood. Mahershala Ali ya ha hecho hueco en la estantería del baño para el suyo