De un roce entre cúmulos galácticos que creó un tsunami de plasma

Esta imagen del plasma caliente del cúmulo de Perseo está compuesta a partir de 16 días de observaciones del telescopio espacial de rayos X Chandra. Los bordes de los detalles visibles en la imagen están acentuados. El óvalo circunda la ola de plasma que surca el cúmulo [NASA’s Goddard Space Flight Center/Stephen Walker et al.]. 

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Estrellas y galaxias Estrellas y galaxias Ene/Mar 2007 Nº 47

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El cúmulo de galaxias de Perseo está a 240 millones de años luz de distancia. Se mueve en él una ola gigantesca de caliente plasma, con una amplitud de 200.000 años luz, unas dos veces la de nuestra galaxia (al menos según la estimación de su diámetro que era habitual hasta una reevaluación reciente). La han observado Stephen Walker, del Centro de Vuelos Espaciales Goddard en Greenbelt, y su equipo por medio del satélite de rayos X Chandra, tal y como explican en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society. Este tsunami de plasma parece ser la mayor ola de esa especie vista hasta ahora en el cosmos.

Debe de llevar probablemente varios miles de millones de años ondeando a través del cúmulo de Perseo. La originó un acercamiento cósmico fugaz. Es probable que un cúmulo de galaxias más pequeño rozase el de Perseo, que mide once millones de años luz, y con su gravitación pusiese en movimiento la masa de plasma, según la tesis propuesta. «La ola que hemos identificado está asociada a que lo sobrepasase un cúmulo menor», explica Walker. Se trata de una ola de Kelvin-Helmholtz, un tipo que también se da, de modo muy similar pero a escala muchísimo menor, en nuestros mares o en la atmósfera. Se produce cuando se rozan dos fluidos o gases en movimiento a distinta velocidad, como el viento sobre el agua.

Los cúmulos de galaxias cuentan entre las mayores estructuras del universo y se componen de muchas galaxias individuales. La mayor parte de su masa, sin contar la materia oscura, consiste en plasma distribuido de forma relativamente homogénea dentro del cúmulo, tan caliente ‒su temperatura es de decenas de millones de grados‒ que brilla en rayos X. Chandra puede medir esa radiación. Walker y sus colaboradores contrastaron con simulaciones por ordenador de aproximaciones entre cúmulos de galaxias los datos recogidos, y así reforzaron la idea de que el origen de la ola se debió a un roce de esa índole.

En el vídeo que se puede ver a continuación se muestra una simulación de los efectos del paso de un cúmulo con una masa igual a una décima parte de la masa del cúmulo de Perseo en el plasma de este.

Más información en NASA.

Fuente: spektrum.de/Daniel Lingenhöhl

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