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Dudamel debuta en el Teatro Real y apela a la democracia como solución a Venezuela: “No son dos países, es un país”

Publicado 03/01/2018 16:51:13CET

   Dirigirá a la Filarmónica de Viena el 13 de enero como cierre de la V edición de Formentor Sunset Classic

   MADRID, 3 Ene. (EUROPA PRESS) –

   El maestro venezolano Gustavo Dudamel ha apelado a la “democracia” como “solución” para su nación, tal y como ha señalado durante la presentación a los medios del concierto que tendrá lugar en el Teatro Real de Madrid el próximo 13 de enero, en el que dirigirá a la Filarmónica de Viena. “Venezuela no son dos países, es un país“, ha dicho el artista.

   Dudamel, quien debutará con este concierto en el Teatro Real, ha mostrado su satisfacción y emoción ante la oportunidad de dirigir por primera vez en el coliseo madrileño, y ha respondido también a preguntas políticas, en referencia a sus críticas el pasado verano al régimen de Maduro, por las que el presidente venezolano canceló la gira de Dudamel por Estados Unidos con la Orquesta Nacional Juvenil de Venezuela, y sobre el futuro de su país.

   El director de orquesta está convencido de que “los comunes y los ciudadanos” como él ven la política “desde el escenario” y, sin embargo, “la política se hace en el backstage”. En este sentido, ha indicado que ante el momento de “mucha complejidad” que pasa su país lo que debe hacer cada uno es “seguir construyendo” desde su lugar. “El mío es la música”, ha dicho.

   Preguntado por la presencia de Maduro en el futuro del país, Dudamel ha señalado que “hablar de una persona no es la solución” porque “la solución saldrá de la madurez del pueblo”, y ha indicado que su país vive una adolescencia y debe aprender que “del desacuerdo pueden salir cosas maravillosas”.

   Dudamel ha recordado las declaraciones que realizó hace unos meses, con el “derecho como ciudadano”. “Llamé a todos los políticos a que se sentasen y que encontraran los puntos en común porque el problema es que la situación se ha polarizado tanto que ya en una mesa familiar la gente no se puede entender políticamente”, ha lamentado.

   “Apartar los egos, las ideologías y pensar en la gente” es a su juicio algo necesario para “crear puentes”. En este sentido, compara el escenario ideal para Venezuela con la música: “A pesar de que todos sonamos distintos deberíamos crear una armonía”.

   El director de orquesta ha recordado que comenzó en el Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela, creado por un hombre “visionario” en 1975, que ha abarcado cada una de las pequeñas comunidades de Venezuela y que “no tiene nada que ver con las circunstancias” que vive ahora el país.

   En este sentido, ha señalado que aunque “nadie está exento de la situación política y social, que ha tocado a todas las familias”, siguen ingresando menores en el Sistema porque, en su opinión, “hay que seguir dando a los niños cultura“.

   En referencia a su esperanza de dirigir de nuevo la orquesta del Sistema, Dudamel ha señalado que su relación “no se ha detenido” y “los planes siguen en pie”. “La Simón Bolívar sigue siendo mi orquesta”, ha dicho.

“EL MISTERIO” DEL TEATRO REAL

   Dudamel ha destacado la emoción que supone para él dirigir en el Teatro Real, un centro de “gran tradición y de referencia” en el mundo de la ópera y de la música clásica. Además, ha destacado que la capital española es un lugar familiar para él, no solo por “razones obvias” –está casado con la actriz española María Valverde– sino porque ha trabajado en varias ocasiones, aunque siempre en el Auditorio Nacional y no en el coliseo madrileño.

   Para el director de orquesta, el Teatro Real supone un reto, puesto que se trata de un teatro “clásico” que guarda “un misterio acústico” al que se ha de adaptar, algo que compara con el “placer” de “abrir un chocolate y disfrutarlo”.

   Dudamel dirigirá a la Filarmónica de Viena para interpretar la ‘Sinfonía Fantástica de Berlioz’ y el ‘Adagio de la Sinfonía nº 10 de Mahler’. Según ha destacado, desde su debut con la orquesta en 2005 ha dirigido a la agrupación en casi 80 conciertos, aunque, tal y como ha bromeado, ya lo hizo con apenas seis años y sus juguetes.

   El venezolano, amante no solo de Mahler y de Beethoven, sino también de clásicos del rock y el pop como Led Zeppelin, los Beach Boys o Pink Floyd, ha afirmado que le queda “mucho repertorio” por hacer y ha confesado que “nadie asume el estrellato”, aunque espera que sirva para acercar a los jóvenes porque, según ha lamentado, “el arte se ha convertido en algo elitista”.