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El confinamiento modificó el comportamiento de algunas aves

Los humanos no fueron los únicos que modificaron su rutina durante la pandemia de COVID-19; también lo hicieron las aves. Cuatro de las cinco especies más estudiadas del Reino Unido se comportaron de forma diferente durante el primer confinamiento decretado a escala nacional en 2020. Según un análisis reciente, no todas las especies se comportaron igual.

El estudio, publicado el 21 de septiembre en Proceedings of the Royal Society B, es uno de los muchos que tuvieron en cuenta los cambios provocados por la pandemia para cuantificar el impacto que tiene la humanidad en el mundo natural. Por ejemplo, el número de coches que circulaban por las carreteras se redujo, y algunos parques nacionales se cerraron. Aunque la conclusión de muchos de esos estudios es que los confinamientos tuvieron un efecto positivo en la vida silvestre, los datos más recientes recogidos en el Reino Unido añaden algunos matices (véase el gráfico «Comportamiento de las aves»).

«Las personas no desaparecieron durante el confinamiento», señala Miyako Warrington, especialista en ecología del comportamiento de la Universidad de Manitoba, en Winnipeg, y coautor del estudio. «Lo modificamos, y la vida silvestre reaccionó.»

Un experimento poco común

Durante los primeros meses de la pandemia, las redes sociales se llenaron de noticias sobre avistamientos de animales silvestres en lugares inusuales. En 2020, Warrington y su equipo informaron de que muchas especies de aves de Estados Unidos y Canadá fueron vistas adentrándose en espacios ocupados habitualmente por humanos.

Para comprobar cómo afectó el confinamiento a las aves del Reino Unido, entre marzo y julio de 2020 contabilizaron las veces que fueron vistos individuos de las 25 aves más comunes del país. Posteriormente, compararon ese conjunto de datos con los de los años anteriores. En total, el estudio incluyó unas 870.000 observaciones.

A continuación, el equipo comparó esta información con los datos que mostraban cómo repartió su tiempo la población del Reino Unido. Durante el confinamiento, se permitió estar en casa, comprar en los comercios esenciales y acudir a los parques.

Dado que la mayoría de las personas pasaron más tiempo en casa y en los jardines que antes de marzo de 2020, el análisis halló que 20 de las 25 especies de aves estudiadas se comportaron de una forma diferente durante el confinamiento. Los parques fueron visitados por una gran cantidad de personas, razón por la cual se produjo un repunte del número de córvidos y gaviotas. Al mismo tiempo, aves más pequeñas, como los herrerillos (Cyanistes caeruleus) y los gorriones comunes (Passer domesticus), fueron vistas con menos frecuencia que en los años anteriores. Y dado que pasamos mucho más tiempo en casa, en comparación con años anteriores, el número de especies de aves que visitaron los jardines domésticos casi redujo en un 25 por ciento.

Por otro lado, otras especies se siguieron comportando como si no hubiera sucedido nada, como la paloma doméstica (Columba livia). Este hecho sorprendió a Warrington. Las palomas habitan en las ciudades, por lo que el hecho de que sus vecinos humanos se comportaran de forma diferente les debería haber afectado de alguna forma. Al parecer, señala Warrington, «les importa un pimiento lo que hagamos».

Adaptándose al cambio

Según Warrington, lo más seguro es que las alteraciones en los hábitos de esas aves fueran una respuesta a nuestra nueva rutina. Por ejemplo, los herrerillos y otras aves huyeron porque las personas y sus mascotas pasaron más tiempo en parques y jardines. Por otro lado, carroñeros como las gaviotas y los córvidos se podrían haber beneficiado de la basura que dejaban los visitantes en esos lugares.

Al combinar estos resultados con los de otros estudios, se observa que el comportamiento de las aves británicas se vio afectado de múltiples y complejas formas durante el confinamiento. Según Raoul Manenti, zoólogo especializado en conservación de la Universidad de Milán, eso pone de manifiesto lo importante que sería reducir las molestias que causamos a los animales.

Para Warrington, queda claro que los confinamientos no fueron buenos para toda la fauna silvestre y recalca que «nuestra relación con la naturaleza es complicada». Cuanto más lo entendamos «más cambios positivos podremos lograr, siempre que lo hagamos de forma reflexiva».

 Freda Kreier/Nature News

Artículo traducido y adaptado por Investigación y Ciencia con el permiso de Nature Research Group.

Referencia: «Avian behaviour changes in response to human activity during the COVID-19 lockdown in the United Kingdom»; Miyako H. Warrington et al. en Proceedings of the Royal Society B, vol. 289, n.º 1983, 21 de septiembre de 2022.

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