Inicio Intelectualidad El consumo de tabaco se remonta a hace unos 12.000 años

El consumo de tabaco se remonta a hace unos 12.000 años

Los arqueólogos han descubierto pruebas de que los cazadores-recolectores de Norteamérica consumían tabaco hace unos 12.300 años, es decir, 9000 años antes de lo que se había demostrado con anterioridad.

El consumo de tabaco se extendió por todo el mundo tras el contacto entre los exploradores europeos y los pueblos indígenas de Norteamérica en el siglo xv. Pero los investigadores debaten sobre cómo y cuándo se cultivaron por primera vez las plantas de tabaco (Nicotiana spp.).

Ahora, Daron Duke y sus colaboradores del Grupo de Investigación Antropológica del Lejano Oeste, en Davis (California), han descubierto las pruebas directas más antiguas del consumo de tabaco en un campamento prehistórico de cazadores-recolectores situado en el Gran desierto del Lago Salado, en Utah. Los resultados se han publicado en Nature Human Behaviour.

El yacimiento se encuentra junto al cauce, ahora seco, de un río prehistórico llamado Old River Bed, donde la gente acampaba hace entre 13.000 y 9500 años. Durante la excavación, el equipo descubrió un antiguo hogar que contenía cuatro semillas de tabaco quemadas.

Los investigadores utilizaron la datación por radiocarbono para determinar la antigüedad del hogar y su contenido. Las semillas de tabaco eran demasiado pequeñas y frágiles para poder datarlas, pero el equipo determinó que los restos de materiales leñosos quemados que las acompañaban en el mismo hogar tenían unos 12.300 años de antigüedad. Se supone entonces que las semillas carbonizadas presentan una edad similar.

Aunque el equipo no puede afirmar con certeza cómo se utilizaba el tabaco, el hecho de que solo queden las semillas implica que se consumían las hojas y los tallos, las partes de la planta con efecto estimulante. Las semillas, que son pequeñas y se adhieren con facilidad a los pelos pegajosos de la planta, podrían haber sido recogidas incidentalmente al cosecharse partes de la planta con flores. «Es probable que la gente del Pleistoceno fumara tabaco o lo masticara de forma similar a como se hace hoy en día», afirma Jaime Kennedy, arqueóloga de la Universidad de Oregón en Eugene.

Huesos de pato

Los artefactos encontrados en el hogar y sus alrededores ofrecen contexto al hallazgo. Entre ellos figuran fragmentos de una Haskett, una punta de lanza utilizada habitualmente por los cazadores-recolectores itinerantes de Norteamérica durante el Pleistoceno. En este caso, parece haber sido utilizada para cazar varias especies de patos, ya que en el yacimiento se descubrió un gran número de huesos de aves acuáticas. 

El equipo de Duke también desenterró semillas carbonizadas de otras plantas tradicionalmente consumidas por las comunidades nativas americanas: quinuas (Chenopodium spp.), doncellas rojas (Calandrinia spp.) y poáceas (Deschampsia spp.).

Según los investigadores, es poco probable que las semillas de tabaco se depositaran en el hogar de forma natural, aunque investigaron esa posibilidad. De este modo, se preguntaron si podrían proceder del estómago de los patos cazados o de las plantas que crecían en las proximidades del hogar. Sin embargo, el tabaco crece en las tierras altas, lejos de los humedales y de los alimentos típicos de las aves acuáticas. «Las aves tendrían que estar lejos de su hábitat natural y comer algo que es básicamente tóxico y poco apetecible», comenta Duke. Él y su equipo examinaron los sedimentos de la zona correspondientes a la época de la ocupación humana. «Solo hallamos plantas comunes de los humedales, pero no la planta del tabaco», añade.

Resulta especialmente interesante que el tabaco se encontrara junto con semillas de plantas comestibles como la quinua, opina Kennedy. «Este descubrimiento pone de manifiesto la antigua relación simbiótica entre las personas y las plantas que, como el tabaco, florecen en suelos antropogénicamente alterados», afirma.

Tosin Thompson/Nature News

Artículo traducido y adaptado por Investigación y Ciencia con el permiso de Nature Research Group.

Referencia: «Earliest evidence for human use of tobacco in the Pleistocene Americas»; Daron Duke et al. en Nature Human Behaviour, 11 de octubre de 2021.

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