La luz constante acelera el envejecimiento en los ratones

Vivir las 24 horas del día bajo una luz artificial acelera el proceso de envejecimiento, al menos en los ratones, según revela un estudio reciente. [iStock / dra schwartz]

Los ratones expuestos constantemente a la luz artificial brillante envejecen más rápido, revela un estudio reciente. Los investigadores mantuvieron a un grupo de roedores durante 24 semanas en una jaula donde podían moverse y dormir con total libertad, pero siempre bajo una luz artificial brillante. Según observaron, los músculos de los múridos se debilitaron y la densidad de sus huesos disminuyó, entre otros síntomas.

«El estudio confirma que el ciclo ambiental de luz-oscuridad es importante para la salud», señala Johanna Meijer, de la Universidad de Leiden y autora principal del trabajo. «Hemos demostrado que la ausencia de los ritmos ambientales conduce a la alteración grave de una amplia variedad de parámetros de la salud», añade.

Ritmo circadiano alterado

Las condiciones ambientales artificiales a las que fueron expuestos los roedores redujeron la actividad del núcleo supraquiasmático (centro cerebral de la regulación de los ritmos circadianos) en un 70 por ciento, según comprobaron los investigadores a través de unos electrodos que habían colocado previamente en el cerebro de los ratones. Además, su ritmo circadiano ya no era de unas 24 horas, sino que duraba 25,5 horas.

Por otra parte, el sistema inmunitario de los animales liberaba cada vez más sustancias proinflamatorias, la densidad ósea de su esqueleto se redujo y los músculos se debilitaron. Los roedores desarrollaron los síntomas típicos del envejecimiento, concluyen los autores. No obstante, tras dejarlos vivir durante dos semanas bajo condiciones de un ciclo ambiental de luz y oscuridad normal, su estado de salud mejoró.

¿Y en los humanos?

Los resultados sugieren que el exceso de luz podría resultar perjudicial para las personas. También estudios anteriores han revelado que los trabajadores por turnos o las personas que están expuestas a la luz brillante durante la noche presentan problemas de salud y trastornos del sueño con mayor frecuencia.

Sin embargo, algunos expertos indican que la irradiación empleada en la reciente investigación era extrema, por lo que no está claro en qué medida los resultados pueden aplicarse a las condiciones humanas. Con todo, Meijer afirma: «Solíamos pensar que la luz y la oscuridad son estímulos inofensivos o neutros para la salud. Ahora nos estamos dando cuenta de que no es así. Estudios de todo el mundo apuntan en esa dirección».

Más información en Current Biology

Fuentes: Spektrum.de / Daniela Zeibig , Nature y EurekAlert!

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