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La vendimia en Borgoña y el cambio climático

En Europa, los vinateros están vendimiando en fechas más  tempranas que nunca antes, al menos según demuestra un vistazo a los registros históricos. Los de la tradicional región vinícola de Borgoña los han estudiado ahora Thomas Labbé, de la Universidad de Borgoña en Dijon, y sus colaboradores. Han buceado de nuevo en archivos que se remontan incluso a la Edad Media y han llegado en un artículo publicado en la revista especializada Climate of the Past a una conclusión inequívoca: mientras que antes las vendimias especialmente tempranas tras un verano muy cálido eran raras excepciones, son cada vez más la regla.

Esos científicos abordaron la tarea de analizar los anales de las vendimias que se guardan en los archivos de Dijon y se actualizan todos los años. Apenas si hay huecos en ellos: dicen cuándo empezaron los vinateros de Borgoña a cosechar en cada año desde 1385. Los investigadores debieron rectificar primero algunos errores que se deslizaron cuando en el siglo XIX se transcribieron las anotaciones originales para el archivo oficial. Junto a esa documentación de Dijon, los investigadores han dispuesto de otra, que ha proporcionado unos datos hasta ahora desconocidos para la ciencia: en ella, los vinateros de la famosa zona de vinos de la ciudad borgoñona de Beaune han venido apuntando entre 1354 y 2018 las efemérides de cada temporada. Se trata del registro ininterrupido más largo de esa especie en Europa.

De esos datos se sigue claramente que los veranos especialmente cálidos y la vendimia temprana han ido convirtiéndose en los últimos tiempos de la excepción en la regla. Desde la década de 1980 es inequívoca su conexión con las fases prolongadas de altas presiones sobre Europa occidental o un anticiclón sobre Dinamarca que bloquean la entrada de masas de aire más frío. Estas circunstancias climáticas, que causan en Borgoña la presencia de aire seco y caliente, se han vuelto más frecuentes, sobre todo en los últimos treinta años. Guardan una nítida correlación con el comienzo de la cosecha de la uva. Desde 1988, la recolección empieza en promedio el 15 de septiembre, mientras que la media de los siglos anteriores cae claramente más tarde en el mes. En los años entre 1354 y 1987, la media para el día de comienzo de la vendimia es el 28 de septiembre. Echarle un vistazo a los años excepcionales impresiona quizá aún más que ese promedio. En los datos aparecen repartidos de forma muy desigual: de 33 años en que se vendimió prontísimo, 21 se produjeron entre 1393 y 1719 y nada más que cinco entre 1720 y 2002; sin embargo, ha habido cinco solo en lo últimos ocho años anteriores a 2018.

Jan Osterkamp

Referencia: «The longest homogeneous series of grape harvest dates, Beaune 1354–2018, and its significance for the understanding of past and present climate», de Thomas Labbé et al. en Climate of the Past, 15, 1485–1501, 2019.