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Los científicos no creen que se avecine una inversión magnética

El «agujero» que presenta el campo magnético terrestre sobre el Atlántico Sur no parece augurar una inminente inversión magnética. Esa es la conclusión a la que ha llegado un grupo de investigación dirigido por Andreas Nilsson, de la Universidad de Lund, a partir de un nuevo modelo que simula la evolución del campo magnético terrestre a lo largo de los últimos 9000 años.

En un artículo publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences, el equipo explica que cada cierto tiempo aparecen zonas donde el campo magnético es inusualmente débil, como ocurre en la Anomalía del Atlántico Sur. Y la más reciente de esas «depresiones» se generó hace unos 2600 años.

El modelo se ha elaborado a partir de mediciones de hallazgos arqueológicos, sedimentos marinos y depósitos volcánicos que aportan datos sobre la orientación y la intensidad del campo magnético en distintos lugares y momentos del pasado. Los resultados indican que las fuertes anomalías regionales guardan relación con fluctuaciones recurrentes del momento dipolar del campo magnético. Por ello, el campo magnético terrestre debería recuperar pronto tanto su intensidad como su simetría, con lo que el «agujero» del Atlántico Sur podría desaparecer en los próximos siglos.

La clave es dilucidar cómo de inusual es el comportamiento actual del campo magnético y si podría anunciar un cambio drástico. El campo geomagnético lleva unos 200 años debilitándose de manera notable y, desde finales de los noventa, el polo norte se ha desplazado unos 50 kilómetros al año, tres veces más deprisa que hasta entonces. Algunos expertos interpretaron ese cambio, junto con la existencia de una región con un campo muy débil sobre el Atlántico Sur, como una señal de una inminente inversión de la polaridad del campo magnético.

Los polos magnéticos se han invertido a menudo en la historia de la Tierra. Y una inversión de ese tipo podría acarrear graves consecuencias para la humanidad. Es probable que el campo magnético desapareciera casi por completo durante siglos, lo que repercutiría de forma considerable en el clima terrestre. También causaría problemas tecnológicos: los satélites, por ejemplo, quedarían expuestos al viento solar.

Sin embargo, la hipótesis de la inversión de los polos es muy controvertida, puesto que no conocemos del todo el comportamiento del campo magnético. Deducir su evolución en períodos cortos de tiempo a partir de mediciones de muestras entraña una enorme dificultad. Por ello, el equipo de Nilsson empleó un método estadístico para reducir la incertidumbre asociada a los datos y obtener así un modelo global coherente. El análisis reveló indicios de que el campo magnético fluctúa, en escalas temporales de miles de años, entre unos estados bastante simétricos con un marcado carácter dipolar y otros que presentan un comportamiento dipolar menos acusado y grandes asimetrías, como la Anomalía del Atlántico Sur.

En consecuencia, la configuración actual del campo magnético terrestre respondería a un patrón relativamente típico y recurrente. En los últimos 9000 años se han producido variaciones similares de forma regular, dado que la intensidad del campo magnético presenta notables oscilaciones tanto a nivel global como local. Por tanto, según el equipo, no cabe esperar una inversión inminente de los polos.

Es probable que el campo magnético se vuelva más simétrico en los próximos siglos y que desaparezca la Anomalía del Atlántico Sur. Las conclusiones del estudio concuerdan con los resultados de otras investigaciones realizadas en este campo, que también han demostrado que el campo magnético terrestre es muy variable y que su comportamiento actual no anunciaría ningún cambio drástico inminente.

Lars Fischer

Referencia: «Recurrent ancient geomagnetic field anomalies shed light on future evolution of the South Atlantic Anomaly». Andreas Nilsson et al. en Proceedings of the National Academy of Sciences, vol. 119, art. e2200749119, 6 de junio de 2022.

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