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Por qué los pequeños duermen más

Aunque pasamos aproximadamente un tercio de nuestra vida durmiendo, la función fisiológica y evolutiva del sueño encierra una serie de enigmas que los científicos llevan decenios tratando de resolver. ¿Por qué los bebés duermen más que los adultos?, es uno de ellos.

Científicos del Instituto de Santa Fe, junto con otros investigadores, han desarrollado un modelo cuantitativo que explica por qué las horas de sueño disminuyen a lo largo del desarrollo a medida que el cerebro aumenta de tamaño. Según han hallado, en los humanos existe una transición brusca alrededor de los 2,4 años de edad, en la que los patrones de sueño cambian, ya que el propósito principal del sueño pasa de la reorganización a la reparación. Los resultados se publican en Science Advances.

Reorganización cerebral  y aprendizaje

Entre las numerosas razones propuestas por los científicos para explicar la necesidad de dormir, destacan dos: la reorganización neural (que conlleva esencialmente el aprendizaje) y la reparación cerebral. Esta última sería como las reparaciones del metro que tienen lugar por la noche para no interrumpir el tráfico normal, compara a modo de metáfora Geoffrey West, uno de los autores del estudio, en una nota de prensa.

Para su estudio, los investigadores vincularon datos sobre la filogenia (las relaciones evolutivas entre las especies) y la ontogenia (el desarrollo de un organismo a medida que envejece) en un marco unificado. También se fundamentaron en los resultados de diversas investigaciones sobre las horas de sueño, la tasa metabólica y el tamaño del cerebro de docenas de bebés, niños y adolescentes. Según observaron a partir de su modelo cuantitativo, el sueño MOR («movimientos oculares rápidos») se relaciona principalmente con la reorganización neuronal y el aprendizaje durante el desarrollo temprano, mientras que el NMOR se encarga de la reparación diaria que ocurre a lo largo de la vida. Pero es entre los 2 y 3 años de edad cuando sucede un cambio repentino: la fase NMOR predomina sobre la fase MOR. En otras palabras, se pasa de dormir para reorganizar el cerebro a dormir para repararlo.

Menos conexiones nuevas en la adultez

En conclusión, los adultos duermen menos, en parte, porque no necesitan formar tantas conexiones neuronales nuevas. Este punto de transición podría tener importantes implicaciones para el desarrollo, señala Van Savage, otro de los autores de la investigación.

Las mediciones previas en otros animales (conejos, ratas y conejillos de indias) muestran similitudes con el sueño humano; no obstante, es demasiado pronto para afirmar que todas las crías de mamíferos siguen la misma transición de desarrollo con respecto al sueño que los humanos, señalan los investigadores. Prevén averiguarlo en futuros estudios.

Yvonne Buchholz

referencia: «Unraveling why we sleep: Quantitative analysis reveals abrupt transition from neural reorganization to repair in early Development», Junyo Cao et al. en Science Advances, vol. 6, n.o 38, septiembre de 2020.