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Resuelto el misterio del color púrpura de la Alhambra

Desde su atalaya sobre la ciudad de Granada, la Alhambra constituye una magnífica muestra del patrimonio cultural musulmán de nuestro país. En su interior, los palacios nazaríes impresionan por su arquitectura rica en detalles. Pero los dorados de los mocárabes (ornamentos arquitectónicos que recuerdan a estalactitas) del Palacio de los Leones, de unos quinientos años de antigüedad, se han deteriorado y presentan zonas corroídas con unos sorprendentes reflejos de color púrpura. Carolina Cardell e Isabel Guerra, de la Universidad de Granada, han descubierto el origen de esos peculiares tonos y explican de forma convincente los mecanismos de corrosión de los dorados en un artículo publicado en Science Advances.

El oro púrpura no existe en joyería, puesto que no es el resultado de una aleación (como sí ocurre con el oro rosa, una aleación de oro, cobre y plata), sino de una configuración muy particular del material. Empleando diversos métodos espectroscópicos, las investigadoras identificaron partículas de oro de 70 nanómetros. ¿Cómo influyen esas nanoesferas en el color? Cuando la luz incide sobre un conjunto de ellas, un efecto de resonancia electrónica favorece la absorción de longitudes de onda situadas en la región verde del espectro visible. La luz reflejada se compone de una mezcla de azul y rojo, cuyas proporciones varían en función del tamaño y la forma de las partículas. En el caso de los dorados de la Alhambra, el tamaño causa una preponderancia del azul en la luz reflejada, y de ahí el tono violáceo.

El hecho de que los dorados hayan podido degradarse puede resultar sorprendente, pues se sabe que el oro es uno de los metales más estables. De hecho, parte de la fascinación que despierta se debe a que es resistente a la corrosión, es decir, a la reacción con un agente oxidante, como el oxígeno atmosférico. Sin embargo, en determinadas condiciones, el oro puede llegar a degradarse. Por ejemplo, al menos desde el siglo XVII, se ha disuelto en agua regia (una mezcla de ácido clorhídrico y ácido nítrico) para obtener púrpura de Cassius, un pigmento rojizo utilizado para colorear el vidrio. Pero en la Alhambra no ha intervenido el agua regia, sino una sucesión de fenómenos electroquímicos.

El punto débil de los ornamentos de la Alhambra reside en la técnica de dorado escogida. Los artesanos emplearon un sustrato de estaño para aumentar el grosor de la lámina y facilitar su manipulación. Cuando se aplicó el revestimiento al yeso de los mocárabes, la finísima capa de oro quedó imperceptiblemente dañada en algunos lugares. Y esos microdefectos representan superficies de contacto entre la capa de estaño y el aire húmedo y cargado de sal de Granada.

Las investigadoras postulan que el contacto de ambos metales con el agua rica en iones cloruro causó que el estaño se degradara por corrosión (como en una pila galvánica) y que los iones Sn2+ se depositaran en la lámina de oro. Esta acabó parcialmente cubierta por tales depósitos, así que el oro quedó expuesto de forma desigual al oxígeno atmosférico. Y entonces, el oro de las zonas menos expuestas (y, por lo tanto, con menor concentración de oxígeno) se disolvió a través de un fenómeno conocido como «corrosión por aireación diferencial» y precipitó en forma de esferas de unos 70 nanómetros de diámetro.

Algunos expertos muestran sus reservas acerca de esta hipótesis, sobre todo en ausencia de pruebas experimentales que confirmen el mecanismo de corrosión propuesto. Y también son concebibles otros mecanismos, como un posible proceso de fotorreducción. En cualquier caso, las investigadoras esperan que su estudio permita comprender mejor el deterioro de los dorados, así como hallar métodos para conservarlos y restaurarlos.

Pierre Giraudeau

Referencia: «Natural corrosion-induced gold nanoparticles yield purple color of Alhambra palaces decoration». Carolina Cardell e Isabel Guerra en Science Advances, vol. 8, art. eabn2541, 9 de septiembre de 2022. 

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