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Sangrados menstruales más intensos tras la vacunación contra la COVID-19

El escrutinio científico y social que han recibido las vacunas contra la COVID-19 ha sido excepcional, tanto antes como después de su comercialización. Los ensayos clínicos que evaluaron su eficacia y seguridad se realizaron, en conjunto, sobre centenares de miles de personas. Más tarde, tras la aprobación de las agencias de medicamentos, se realizó una estrecha farmacovigilancia para detectar posibles efectos adversos infrecuentes que no se hubieran identificado en los estudios previos. Sin embargo, una faceta importante para la salud de las mujeres ha sido ampliamente ignorada al estudiar las vacunas contra la COVID-19: la menstruación.

La evaluación científica de estos medicamentos sufrió, una vez más, un importante sesgo de género al pasar por alto un fenómeno biológico que aparece en el 50 por ciento de la población mundial: el ciclo menstrual. Los protocolos de los ensayos clínicos de las vacunas no suelen preguntar por las alteraciones en el ciclo hormonal o el sangrado menstrual de las voluntarias. A ello se unió que los sistemas de farmacovigilancia tampoco evaluaron esos efectos al no considerarlos importantes.

A pesar de esta falta de conocimiento, multitud de mujeres de diferentes lugares del mundo declararon de forma pública sufrir alteraciones en el ciclo menstrual tras recibir las vacunas. Sin embargo, como este efecto adverso no se había registrado de forma sistemática en los estudios previos, las farmacéuticas no podían tranquilizar a las mujeres ni aclararles si era un fenómeno esperable o simplemente una coincidencia. Por otra parte, en los medios de comunicación, los médicos y los expertos en salud pública explicaron que no existía «un mecanismo biológico» o «ningún dato» que respaldara una relación entre la administración de las vacunas y cambios menstruales. En otros casos, los expertos comentaban que probablemente esas alteraciones eran resultado del «estrés».

Ahora, una encuesta a gran escala organizada por investigadoras de la universidades de Washington y de Illinois ofrece datos que sugieren que las vacunas contra la COVID-19 sí podrían haber alterado el ciclo menstrual (de forma temporal) de un importante porcentaje de las mujeres que las recibieron. Los resultados iniciales de este estudio (en su primera fase de análisis), en el que han participado más de 39.000 personas, se han publicado en la revista Science Advances.

La encuesta en línea, que se lanzó en abril de 2021, se centró en las experiencias sobre el sangrado menstrual de decenas de miles de mujeres tras la vacunación. Los análisis se enfocaron en voluntarias que menstruaban de forma regular o que ya no menstruaban (por haber pasado la menopausia o por seguir una terapia hormonal que suprimía la menstruación). Se incluyeron a aquellas que recibieron pautas completas de las vacunas de Pfizer, Moderna, AstraZeneca, Johnson & Johnson y Novavax. Por otro lado, se excluyó del estudio a las mujeres que habían sufrido COVID-19 (porque la enfermedad puede alterar el ciclo menstrual) y a las de entre 45 y 55 años, por las irregularidades menstruales que suelen aparecer en este momento de la vida, cercano al momento de la menopausia.

El análisis estadístico de las respuestas revela que el 42 por ciento de las mujeres que menstruaban sufrió un sangrado más intenso de lo normal poco después de recibir las vacunas contra la COVID-19. Algunas de ellas observaron este efecto en la primera semana tras las dosis, aunque otras lo experimentaron entre ocho y 14 días después de la vacunación o más allá de ese período. Un 43,6 por ciento no detectó cambios en su flujo menstrual y un 14,3 por ciento declaró tener sangrados más ligeros combinados con sangrados normales. No se observó en ningún momento que estos cambios tuvieran consecuencias sobre la salud. Por otro lado, el 66 por ciento de las mujeres postmenopáusicas informaron de sangrado menstrual inesperado.

Diferentes factores incrementaban la probabilidad de aparición de sangrado menstrual más intenso: edad más avanzada, etnia latina o hispana, haber estado embarazada en el pasado, experimentar fatiga o fiebre por la vacunación, usar anticoncepción hormonal o estar diagnosticada de un problema reproductivo (como la endometriosis). Además, un 71 por ciento de las mujeres que usaban un anticonceptivo reversible de larga duración y un 39 por ciento de hombres trans que estaban recibiendo terapia hormonal declararon haber experimentado sangrados inesperados.

Pese a que esta encuesta cuenta con un gran número de participantes, posee numerosas e importantes limitaciones. En primer lugar, no permite asegurar con total seguridad que exista causalidad entre la vacunación y las alteraciones en el ciclo menstrual. No obstante, que un número tan elevado de mujeres señale que ha experimentado este fenómeno es altamente indicativo de que existe. No se trata de un fenómeno aislado. Otros estudios en el pasado han reflejado que la administración de vacunas contra la hepatitis B, el tifus y el virus del papiloma humano se asocian a cambios en la menstruación. La hipótesis principal sostiene que este fenómeno se produciría sobre todo por mecanismos inflamatorios desencadenados por la respuesta inmunitaria y no por alteraciones hormonales.

Tampoco es posible saber, de confirmarse este efecto adverso provocado por las vacunas, cuán frecuente es en realidad. Es muy probable que la encuesta haya sobreestimado la frecuencia de las alteraciones del ciclo menstrual porque se realizó en línea y en ella respondían aquellas mujeres que deseaban hacerlo. Por tanto, existe un posible sesgo de selección: es más probable que las mujeres que sufrieron sangrados irregulares participaran más, por tener una mayor motivación para ello que las que no experimentaron cambios en su ciclo.

En cualquier caso, este estudio pone de manifiesto la importancia de registrar todos los eventos adversos de los medicamentos, incluidas las posibles alteraciones en el ciclo menstrual. La confianza de las mujeres puede resentirse al experimentar sangrados anormales que no se describen como efectos adversos en ningún lado. Por otro lado, la aparición de sangrado menstrual inesperado en mujeres y hombres trans que ya no menstrúan puede ser un signo de cáncer o de otras dolencias, por lo que saber con certeza si las vacunas pueden estar detrás de este fenómeno resulta esencial para identificar la causa y tranquilizar al respecto.

Esther Samper

Referencia: «Investigating trends in those who experience menstrual bleeding changes after SARS-CoV-2 vaccination»; Katharine Lee et al. en Science Advances, vol. 8, n.º 28, 15 de julio de 2022.

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