¿Tectónica de placas en el manto terrestre?

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  • 28/05/2017

Geología

Hay muchos terremotos que la teoría de la tectónica de placas, en su forma actual, no explica. Su origen podría encontrarse a mayor profundidad: en viejas placas ahora en el manto terrestre.

JpGu-AGU Joint Meeting 2017

Localización de Toga. Los movimientos tectónicos de una placa situada por debajo de la corteza terrestre podrían explicar los frecuentes y poderosos terremotos profundos que padece la zona, los llamados terremotos de Vityaz [TUBS, adaptando material de Polynesian triangle.svg (realizado por Gringer)].

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El reino de Tonga, que está en el Pacífico, pasa comúnmente por ser un paraíso de los mares del Sur. Sin embargo, bajo ese archipiélago, en las profundidades, la actividad es violenta. «Alrededor del 90 por ciento de los terremotos profundos de la Tierra suceden en la región de Tonga», explica John Wu, de la Universidad de Houston, al periódico británico The Guardian. Y la culpa la tendría una vieja placa tectónica que estaría a buena profundidad, en el manto terrestre ya, donde ningún geólogo había supuesto hasta ahora que pudiera haber placas con el tipo de movimientos que Wu y sus colaboradores han descrito en un congreso de la Unión Geocientífica de Japón y de la Unión Geofísica Americana celebrado en Tokio.

Según su explicación, habría en el manto terrestre placas tectónicas que se moverían lateralmente, como las de la corteza terrestre, como la euroasiática, la africana o la australiana, a una velocidad de varios centímetros por año.

Bajo el Pacífico, a una hondura de entre 410 y 660 kilómetros (la frontera inferior de la corteza terrestre está normalmente, como máximo, a 80 o 100 kilómetros de profundidad), hay una placa tectónica subducida, o slab, cuya subducción, es decir, su deslizamiento bajo otra placa hacia las profundidades, como todavía hoy sucede en numerosas fosas marinas ante Sudamérica o Japón, debió de ocurrir hace entre 50 y 60 millones de años. Sin embargo, no se fundió por completo, con lo que se habría integrado en el manto o, como magma, habría sido transportada de nuevo hacia la superficie terrestre, ni permanece estancada en el manto. En vez de ello, según el equipo de Wu, se comporta como las placas tectónicas continentales: va a la deriva lateralmente, como estas. Y puede deformarse hasta romperse. Estos procesos quizá sean el origen de los terremotos muy profundos que se miden con regularidad entre Australia y las islas Fiji: su hipocentro se localiza en el manto terrestre.

Primeramente descubrieron una placa semejante, pero de movimiento más lento, bajo el nordeste de Asia. Desde la profunda fosa submarina que hay ante la costa japonesa se extiende más de 2000 kilómetros hacia el oeste, hasta quedar debajo del nordeste de China y de las dos Coreas. Su origen se remonta a hace unos 50 o 60 millones de años; desde entonces ha avanzado dos centímetros al año en promedio, por más de cinco la de Tonga.

Si los resultados se confirman, habría que reelaborar los actuales modelos de tectónica de placas. Tal y como era el estado de la cuestión, los geólogos pensaban que los fragmentos de placa se movían en las profundidades verticalmente, nunca lateralmente.

Wu y sus colaboradores, con su método basado en las ondas sísmicas, también han descubierto que un mar de 8000 kilómetros de ancho separó geológicamente en una época el océano Pacífico del Índico. Este mar asiático oriental abarcaba una placa oceánica propia que se creó hace 52 millones de años y a la que la placa filipina fue haciendo que desapareciera de la superficie, hasta no quedar nada de ella a ese nivel hace diez millones de años. Sin embargo, todavía se puede percibirla a una profundidad de entre 500 y 1000 kilómetros, en el manto terrestre.

La placa profunda que está bajo el nordeste de Asia podría agradecer su movimiento tectónico a la muy activa tectónica de placas del Pacífico. En las zonas de subducción presentes ante Japón ha desaparecido tanto material en un tiempo geológicamente bastante breve que se ha producido una especie de empacho de placa en las honduras. «A esa placa apenas si le queda otra que deslizarse lateralmente hacia China», resume Wu.

Más información en JpGu-AGU Joint Meeting 2017.

Fuente: spektrum.de/Daniel Lingenhöhl.

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