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Una ‘Cenicienta’ sin zapato inaugura temporada en el Teatro Real

MADRID, 24 Sep. (EUROPA PRESS) –

‘La Cenerentola’ ha abierto este jueves 23 de septiembre la nueva temporada del Teatro Real, con la que se espera olvidar las restricciones de meses pasados por la crisis sanitaria y que ha traído el humor bufo al coliseo madrileño, de la mano de una revisión del cuento de la humilde Cenicienta.

El poeta y crítico francés Teophile Gautier tituló su crónica de 1854 en París como ‘Una Cenicienta sin zapato’, texto que se ajusta a lo visto en la puesta de escena de Stefan Herheim, que recoge algunos de los guiños más famosos de este cuento de Perrault –no el del zapato, únicamente mencionado de pasada en el preludio–, pero que a su vez introduce variaciones.

Para empezar, se eliminan gran parte de los referentes que ha traído a la era moderna la adaptación de Walt Disney: si en la película había una malvada madrastra, aquí se trata de un patán avaricioso que ejerce de padrastro cruento.

Cenicienta simula ser una limpiadora, no una persona más de la familia -aunque el desarrollo lógico de las obra termine encajándola ahí– . Y el director se permite incluso sorprender al público –un pequeño ‘destripe’ aquí– con una escena en la que las luces apuntan a los asientos para hacer partícipes a los espectadores de un enigma. Por no mencionar la ‘experiencia religiosa’ de mitad de trama.

«Es más Lewis Carroll que Perrault», remarcaba el director artístico del Real, Joan Matabosch, al hablar de una «apasionada declaración de amor» de la obra bajo el prisma de ‘Alicia en el país de las maravillas’. Lo cierto es que todo transcurre a gran velocidad, pero también con ingenio que levanta las risas del público –‘¿Soy un príncipe o una coliflor?’, llega a preguntarse uno de los personajes–.

‘La cenerentola’ avanza poniendo de relieve el consabido juego de clases, con el príncipe don Ramiro haciéndose pasar por criado y con la triste realidad de Cenicienta –explotada por su propio padre Don Magnífico y sus perversas hermanas Clorinda y Tisbe–. El resultado, ya conocido por muchos, queda resumido en una frase pronunciada en la obra: ‘la inocencia triunfará’.

Todos los personajes tienen algo de mentira en el montaje, acompañados por esa suerte de música ‘trepidante’ bajo la batuta de Riccardo Frizza –quien vuelve a trabajar con el Coro y Orquesta Titulares del Teatro Real 14 años después de haber dirigido, en 2007, las versiones italiana y francesa de ‘Tancredi’, también de Rossini–.

UN AÑO DESPUÉS, TODO DISTINTO

La consejera de Cultura, Turismo y Deporte de la Comunidad de Madrid, Marta Rivera de la Cruz, ha asistido a la
inauguración y ha destacado el reencuentro del Real con la música, la ópera y la danza en la que ha calificado como una «programación única», al tiempo que ha animado a los ciudadanos a acudir a los teatros madrileños, donde se ha
recuperado la normalidad en los aforos esta semana tras haber mejorado la situación epidemiológica por COVID-19 en la región.

Prácticamente un año después, el Real ha puesto en marcha una nueva temporada que promete ser totalmente distinta a la anterior, al menos en lo que se refiere a la ‘batalla’ contra las restricciones a las que ha obligado la COVID-19. Si entonces fueron los Reyes los encargados de acompañar la apertura del telón, en esta ocasión ha sido la Reina Sofía –los monarcas tenían previsto acudir pero han modificado su agenda para viajar a La Palma y conocer la situación del volcán–.

También hace un año estuvo presente el Premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa, quien recibió una ovación por sus palabras de apoyo a la cultura, «hecha para enfrentar tiempos difíciles». Ausente en este estreno, el relevo ha sido tomado por el ministro de Cultura y Deporte, Miquel Iceta, quien ha ‘debutado’ en el Real con su nuevo cargo.

Pese a que la Comunidad de Madrid ha ampliado las medidas de aforo y los teatros ya pueden albergar un 100% de su aforo, desde el Teatro real han confirmado a Europa Press que esta ampliación irá «produciéndose de manera paulatina».

Por el momento, para ‘La Cenenterola’ el patio de butacas sí ha estado a ese 100% –con una amplia ocupación– y parte de la platea. Desde el Real se ha reiterado que la prioridad ahora es la de «atender al abonado», con reubicaciones de butacas, o atención a las nuevas solicitudes. A día de hoy están pendientes de acceso 1.500 exabonados y hay una solicitud de 3.500 personas en lista de espera, según datos del coliseo madrileño.

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