De homicida a presidente del Supremo

Maikel Moreno es el mismo tipo de las dos fotografías que tienen a su izquierda. La imagen en blanco y negro recoge el momento previo a su ingreso en prisión. La segunda foto, mucho más reciente, corresponde a su estreno como magistrado del Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela. Cosas del chavismo. Maikel Moreno fue agente de la Policía política a finales de los ochenta, en la Venezuela del presidente Carlos Andrés Pérez, del que también fue escolta. En 1989 fue acusado de homicidio y condenado a prisión, pero un año después salió de la cárcel gracias a un beneficio procesal. Poco tiempo después dio un bandazo e inició su carrera en la judicatura como secretario en un juzgado de Caracas. Logró un título universitario y con el advenimiento del chavismo, se destacó como un efectivo ejecutor del nuevo régimen. Defendió a «los pistoleros de Puente Llaguno», un grupo de radicales que disparó contra manifestantes en la antesala al golpe de 2002, y liberó a los asesinos de la abogada Consuelo Ramírez Brandt en 2007 a cambio de suculentos sobornos. Tras su destitución, purgó su mala imagen en el consulado de Roma. A la vuelta le esperaba lo mejor. Fue nombrado magistrado del Tribunal Supremo y en 2014 contrajo matrimonio con una Miss Venezuela. Su último servicio prestado fue la ratificación de la condena de 14 años de prisión al político opositor Leopoldo López. El chavismo ha perdido el apoyo popular, pero no los instintos de supervivencia, como demuestra el nombramiento de Maikel Moreno.

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