Del final de la Guerra Fría al desgarro balcánico: las otras DUI de Europa

Desde el final de la Segunda Guerra Mundial, varios territorios europeos han proclamado unilateralmente su independencia, fundamentalmente tras la disolución de la Unión Soviética (URSS) a principios de la década de los 90 del pasado siglo, y por la ruptura traumática y sangrienta de Yugoslavia, que derivó en las guerras de Croacia, Bosnia y Kosovo. Sin embargo, el caso catalán no tiene precedentes en la UE.El hundimiento de la URSSNo obstante, fue el hundimiento del bloque soviético lo que acarreó la mayor oleada de movimientos independentistas en Europa desde 1945. Uno de los primeros se produjo en marzo de 1990. Lituania se convirtió en la primera república de la URSS que proclamó su independencia. Las tropas soviéticas intervinieron en enero de 1991 y los enfrentamientos causaron unos 13 muertos, pero ante la presión internacional y los problemas internos en Rusia terminaron por retirarse. Poco tiempo después nueve repúblicas soviéticas declararon su independencia entre agosto y septiembre de 1991.En diciembre de ese mismo año, los dirigentes ucraniano, ruso y bielorruso firmaron un tratado que puso fin a la URSS. De este desmembramiento nacieron 15 países, entre ellos los tres Estados bálticos -Lituania, Letonia y Estonia- que acabaron ingresando en la UE en 2004. Las tensiones separatistas en la región continúan hasta el día de hoy tanto en Europa oriental como en la región del Cáucaso.
Tensiones en el Cáucaso
Un buen ejemplo es Transnistria, una región de Moldavia con un alto porcentaje de población rusa que proclamó su independencia y la defendió con las armas en 1992. Transnistria es actualmente un paria de la escena internacional, ya que no está reconocida por ningún Estado.En el Cáucaso, Nagorno Karabaj, una región de Azerbaiyán con un alto porcentaje de población armenia, proclamó su secesión en 1991. Una sangrienta guerra opuso, en torno a este territorio hasta 1994, a Armenia y Azerbaiyán, dos países que se volvieron a enfrentar militarmente en 2016. Nagorno Karabaj sigue siendo considerado internacionalmente como parte del territorio de Azerbaiyán. Abjasia y Osetia del Sur, dos regiones separatistas de Georgia, estuvieron en el centro del conflicto georgiano-ruso de 2008. Terminó con el reconocimiento por parte de Moscú de la independencia de ambas. Solo Nicaragua, Venezuela y Nauru siguieron los pasos de Rusia.La última independencia en Europa hasta la del viernes en Cataluña se produjo en Ucrania en 2014, cuando las regiones rusófonas de Lugansk y Donetsk proclamaron su independencia en medio de un conflicto armado con el Ejecutivo ucraniano. Ampliamente dependientes de Rusia, no están reconocidas por la comunidad internacional.El desgarro de YugoslaviaEl caso más trágico fue la desintegración de Yugoslavia. Eslovenia y Croacia, las dos primeras entidades en desvincularse, declararon su independencia en junio de 1991. En Eslovenia, el Ejército yugoslavo se retiró tras 10 días de enfrentamientos. En 2004 Eslovenia ingresó en la UE.En Croacia, la situación fue bien distinta, ya que empezó una guerra con la minoría serbia, respaldada por Belgrado. El conflicto, que costó l20.000 vidas, terminó en 1995. Croacia ingresó en la UE en 2013. Macedonia se autodeterminó de forma pacífica en 1991 tras un referéndum.Pero el caso más sangrante fue el de Bosnia Herzegovina, cuya proclamación de independencia en 1992 desató una cruel guerra entre musulmanes, serbios y croatas que dejó cerca de 100.000 muertos y 2,2 millones de refugiados y matanzas como Srbrenica. Los acuerdos de Dayton en 1995 pusieron fin a la guerra.  En 2006, Montenegro decidió mediante un referéndum constitucional separarse de Serbia.El último país nacido de las ruinas de Yugoslavia fue Kosovo, que proclamó unilateralmente su independencia en 2008, tras un primer referéndum en 1991 y luego una guerra de guerrillas contra las fuerzas serbias que acabó motivando una intervención de la OTAN en 1999 contra Belgrado. Kosovo está reconocido por más de un centenar de países, pero no es miembro de la ONU. Serbia, sin embargo, aún lo considera parte de su territorio.

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