Donald Trump critica alcaldesa de Puerto Rico diciendo que ‘quieren todo hecho’

El presidente estadounidense Donald Trump acusó este sábado a la Carmen Yulín Cruz, alcaldesa de San Juan de Puerto Rico, de tener una “pobre capacidad de liderazgo” después de criticar el avance de las operaciones de ayuda, tras el paso del devastador huracán María.

Yulín, ha pedido repetidamente a las autoridades federales que actúen para hacer llegar suministros vitales a los residentes, muchos de los cuales siguen sin electricidad y agua corriente desde que la tormenta arrasó la isla a comienzos de este mes.

“Quieren que esté todo hecho para ellos cuando debería de ser un esfuerzo comunitario. 10.000 trabajadores federales ahora en la isla haciendo un trabajo fantástico”.

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El huracán María golpeó la isla hace nueve días, tras el destructor pasaje de Irma a principios de septiembre, dejando a sus 3,4 millones de habitantes sin luz eléctrica, agua corriente, ni telecomunicaciones. Además, al menos 16 muertes fueron reportadas por las autoridades.

Trump atacó a Yulín Cruz en una serie de tuits este sábado por la mañana, sugiriendo que los puertorriqueños “quieren que esté todo hecho para ellos” y que han dejado el grueso de las labores de socorro a los equipos federales de intervención inmediata y a los militares.

“A la alcaldesa de San Juan, que fue tan halagadora hace unos días, le han dicho ahora los demócratas que sea desagradable con Trump,” escribió el presidente, que tiene previsto visitar la isla el martes.

“Qué pobre capacidad de liderazgo la de la alcaldesa de San Juan, y de tantos otros en Puerto Rico, que no son capaces de conseguir que sus trabajadores ayuden”.

En una rueda de prensa el viernes, una emocionada Cruz discrepó con una serie de comentarios extrañamente optimistas hechos por funcionarios de la administración estadounidense.

“Nos estamos muriendo aquí, y no puedo comprender el hecho de que la mayor nación del mundo no pueda proporcionar apoyo logístico a una pequeña isla”, dijo, añadiendo: “Si no conseguimos que llegue alimento y agua a manos de la gente, vamos a ver algo semejante a un genocidio”.

“Estoy en desacuerdo respetuosamente con el presidente Trump y estoy segura de que no le está llegando la información de lo que estamos viendo en las calles”, señaló.

Trump dijo el viernes en un tuit que se deberán tomar “grandes decisiones sobre el costo de la reconstrucción” de Puerto Rico.

“En última instancia, el gobierno de Puerto Rico tendrá que trabajar con nosotros para determinar cómo se financiará y organizará este esfuerzo de reconstrucción masiva (…) y qué haremos con la tremenda cantidad de la deuda existente en la isla”, indicó el presidente el viernes en un discurso en la Asociación Nacional de Manufactureros.

Sacar agua de la montaña para sobrevivir

Por otro lado, los habitantes de Puerto Rico utilizan medidas desesperadas para continuar luchando contra el hambre y la devastación que dejó el huracán María en la pequeña isla. Una de esas es extraer el agua que sale directamente de la montaña.

Testimonio de lo esto es Subjehily López, una mujer de 34 años, quien detuvo su camioneta al borde de una carretera para, junto a sus cinco hijos, llenar decenas de botellas plásticas con el agua que sale de estos caños clavados en la montaña como agujas.”Pasamos por aquí y vimos esto”, dice a la AFP, señalando los tubos. “Es agua de manantial, es agua buena”.

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La ayuda de las autoridades ha llegado parcialmente a la capital San Juan, pero en el interior los habitantes lidian con una cotidianidad apocalíptica. Abandonados, piden auxilio y se encomiendan a Dios. No hay ninguna necesidad básica cubierta: agua, comida, medicinas, gasolina, electricidad ni telecomunicaciones.

En la municipalidad de Comerío, en el centro de este territorio estadounidense, nadie ha visto ninguna ayuda del gobierno de Puerto Rico ni del gobierno federal, en Washington.

No obstante, el presidente Donald Trump asegura que está atendiendo a la isla de 3,4 millones de habitantes y se defiende de las críticas que lo acusan de haber demorado demasiado la respuesta.

Elisa González se ríe. “Todo es blablablá y no están haciendo nada. Ninguna ayuda. Nada, ni de (la agencia de gestión de emergencias) FEMA, ni del gobierno federal, ni de nada”, dice esta mujer de 49 años que perdió su casa en Comerío por la tormenta.

Desde ese día vive en su automóvil porque los refugios, repletos, no la reciben. No tiene qué comer ni beber. Y aún así mantiene su buen humor: “Soy ama de casa. Bueno, ¡ahora soy ama de carro!”, bromea.

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La municipalidad es un área agrícola. Las siembras de plátano y de tubérculos como yautía, ñame y batata están destruidas. También las granjas de pollos se ven aplastadas como latas de refresco.

En el propio pueblo, el río La Plata creció cerca de 1,5 metros y la inundación arruinó casas y negocios, que todavía este viernes apilaban la mercancía embarrada para tirarla. Lo poco que no se arruinó, fue luego saqueado. Las calles aún están cubiertas de lodo húmedo y la gente intenta limpiar sus negocios en una tarea que parece colosal.

“FEMA y los rescatistas están haciendo un gran trabajo en Puerto Rico”, tuiteó Trump el jueves, refiriéndose a la agencia de gestión de emergencias. Aún así, recién ese día Trump suspendió -por 10 días- una ley de los años 1920 que impide a Puerto Rico recibir embarcaciones que no sean estadounidenses.

El presidente visitará la isla el martes próximo para tener una idea del descomunal esfuerzo de recuperación que necesita Puerto Rico.

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