EE UU y Japón sellan su alianza económica ante el auge chino

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China y la UE son, además de su guerra particular con el mundo árabe, dos de los principales frentes que tiene abiertos Trump. Sin embargo, a quien recibió ayer en la Casa Blanca fue al primer ministro japonés, a diferencia de la jefa de la diplomacia europea, Federica Mogherini, que también se encontraba en Washington pero a la que no abrieron las puertas del Despacho Oval. «El ministro japonés de Finanzas, Taro Aso, y el vicepresidente Pence trabajan en la creación de un nuevo marco económico conjunto», afirmó el «premier», Shinzo Abe. El estadounidense se comprometió por su parte a defender a Japón en el control de las islas de Senkaku disputadas por China.

Aunque a los periodistas presentes en la rueda de prensa les resultaba más interesante cómo afrontará Trump las consecuencias de cancelar el Tratado Comercial del Transpacífico y la agresiva política de China. En ese sentido, Trump reconoció que el día anterior había mantenido una conversación por teléfono con el presidente chino, Xi Jinping, al que le prometió respetar la política de «una sola China», tras haberla puesto en cuestión semanas atrás, cuando habló por teléfono con la presidenta de Taiwán. «Tuve una muy, muy buena conversación ayer con el presidente de China. Fue cordial, creo que estamos en el proceso de llevarnos muy bien», dijo Trump para después confirmar que hablaron de «muchos temas» en los que sus equipos siguen «trabajando ahora mismo».

Por otra parte, Mogherini pidió desde la delegación de la UE en Washington, que EE UU «no interfiera» en la política europea, en clara referencia a los elogios del presidente Trump tras la salida de Reino Unido de la UE. «Puede que esto ocurra desde otras partes del mundo, pero nunca se verá a Europa hacerlo. Los europeos esperan que EE UU no interfiera en la política europea», destacó Mogherini durante su primera visita oficial a la capital. Además, la jefa de la diplomacia europea se mostró firme al confirmar que la Administración Trump le ha asegurado «la intención de mantener» el acuerdo nuclear con Irán sellado por su predecesor y que tanto critió durante la campaña.

Quien está encantado con el caos que ha provocado la llegada de Trump es Vladimir Putin. Ayer, el presidente ruso indicó estar dispuesto a reunirse con su homólogo en Eslovenia, país de origen de la primera dama de EE UU, Melania.

Según un informe del Departamento de Seguridad Nacional de EE UU al que ayer tuvo acceso Reuters, la construcción del muro con México comenzará el próximo septiembre. Sin embargo, el precio del proyecto duplicará los más de 11.000 millones de euros que aseguró Trump que costaría durante la campaña.