El principio del fin de Teodoro Obiang

El decano de los sátrapas africanos reaparece en público visiblemente desmejorado para acallar los rumores sobre su muerte. El gobierno trata de ocultar por todos los medios el estado crítico del presidente y la oposición asegura que ya han comenzado los movimientos para garantizar la continuidad del régimen

Si es cierto que el poder desgasta, Teodoro Obiang (Acoacán,1942) tiene más razones que nadie para sufrir achaques. El más longevo de los jefes de Estado del continente africano lleva desde 1979 repartiéndose con su familia el gobierno y los abundantes recursos petroleros de Guinea Ecuatorial, colonia española hasta 1968. Treinta y ocho años de mandato han colmado los bolsillos de la familia Obiang (en 2010, el patriarca ocupaba el octavo lugar en la lista Forbes de los políticos más ricos, con una fortuna de 500 millones de euros) mientras el país se situaba el año pasado en el puesto 135 de 167 en Índice en Desarrollo Humano (IDH). Pues, además de desgastar, el poder también corrompe.

Hace diez días empezaron a circular por Guinea unos rumores que resultaron no ser del todo ciertos pero sí bastante bien encaminados. Los rumores en cuestión aseguraban que Obiang había muerto fruto de un agravamiento de su enfermedad, lo cual es falso. Pero sí son verdad muchas de las causas que inclinaban a pensar que Obiang podría haber fallecido y sí es verdad que el mandatorio ha sufrido un visible deterioro en su salud.

No es la primera vez que los guineanos «matan» a Obiang. En 2008 el gobierno tuvo que emitir un comunicado para desmentir unos rumores semejantes. Esta vez han sido unas fotografías y un vídeo del recibimiento de un desmejorado Obiang al presidente de Ghana en un inesperado cambio de planes. La agenda oficial del encuentro estipulaba que sería Teodorín, hijo predilecto del tirano y vicepresidente de la República, quien recibiría al ghanés.

Todo indica que no se trata de imágenes de archivo, como sí lo eran varias de las fotografías publicadas la semana pasada sobre la supuesta actividad del mandatario. El 20 de agosto la página web del gobierno publicaba una felicitación oficial por el cumpleaños de la Primera Dama con una fotografía del matrimonio en la que él viste de gabardina y ella con abrigo de visón. Más tarde se supo que la fotografía no había sido tomada en agosto de 2017 en Guinea, sino en febrero de 2003 en el Elíseo de París.

Precisamente con motivo del cumpleaños de la Primera Dama es tradición en los Obiang celebrar una eucaristía en la Basílica de la Inmaculada Concepción, en Mongomo. Las redes sociales del gobierno difundieron unas imágenes del matrimonio asistiendo a la misa. Una vez más, eran falsas: el oficial de policía que sale detrás del presidente está muerto.

Catorce días de silencio

El 6 de agosto fue el último día que se tuvieron noticias de la actividad pública del líder guineano. Desde entonces hasta el 22 de agosto, día del recibimiento al presidente ghanés, se publican en la web oficial del gobierno imágenes de supuestas audiencias de Obiang con embajadores (en las que solamente él aparece) y varios cartas firmadas por él (entre ellas, una dirigida al Rey de España expresando sus condolencias por el atentado de Barcelona).

Los rumores aseguraban que el mismo 7 de agosto Obiang sufrió una recaída y fue sacado del país para recibir atención médica. Se dijo que el presidente, en un primer momento, intentó llegar a EE.UU. pero le fue negada la entrada al país, hipótesis que este diario no ha podido comprobar. Lo que sí hemos podido contrastar es que, como recogían medios de la oposición, Obiang viajó a Brasil y fue ingresado en el Hospital Albert Einstein de Sao Paulo, según ha confirmado a ABC la propia clínica.

Aunque el hospital brasileño no ha querido facilitar más datos, fuentes de la oposición afirman que estuvo ingresado durante una semana en estado crítico, durante la cual se restringieron las llamadas salientes de todo el equipo de seguridad que le acompañaba. A su regreso al país, se refugió en su lujosa residencia de veraneo.

El 15 de agosto se celebraba en Guinea Ecuatorial el día de la Constitución, en el que se conmemora el aniversario de la aprobación en 1982 de la «Carta de Akonibe» promulgada por el dictador. Por primera en vez en 35 años, ni Obiang ni ningún miembro de su familia asistió a los actos oficiales, presididos esta vez por el ministro Alfonso Nsue Mokuy.

Maniobras

La injustificada ausencia del hombre fuerte de Guinea en actos públicos no era el único indicio que permitía fantasear con su muerte. «Diario Rombe», el más solvente de los medios opositores, informaba el 17 de agosto de un atípico despliegue militar en los alrededores del Palacio Presidencial de Malabo y cortes en las calles aledañas.

Además, durante los días de desaparición del presidente se informó de que su hijo Teodorín viajaba a Rusia con el pretexto de encontrarse con los estudiantes guineanos que viven en el país. El destino del viaje despertó las suspicacias de los opositores, que conocen la larga historia de acuerdos entre Putin y Obiang.

En octubre de 2015 los dos países firmaron un acuerdo de cooperación en el que el único beneficiario era Rusia, que adquiría el derecho a desplegar buques militares en los puertos guineanos y a explotar los recursos petroleros del golfo de Guinea (el mayor yacimiento petrolífero de toda África). «Diario Rombe», citando fuentes de la inteligencia europea, publicó en 2016 un reportaje en el que se decía que «no se descarta que el acuerdo Obiang-Putin incluya cláusulas secretas por las que Rusia se compromete a garantizar la seguridad del régimen en caso de desestabilización del país o intentos de golpe de Estado». Este mismo viernes, Rusia hizo público un acuerdo para el suministro al país africano de dos sistemas de misiles antiaéreos Pantsir-S1.

Así las cosas, queda la duda de cuál es el verdadero estado de salud del jefe de Estado guineano y si está capacitado para seguir gobernando el país. Dado el ocultismo con el que el régimen está tratando el tema es difícil saberlo. Tanto la embajada guineana en España como el Ministerio de Información han rehusado responder las preguntas a de este diario al respecto. Fuentes de la oposición consultadas por ABC aseguran que, entre otros síntomas, presenta pérdidas de memoria y que solo un reducido número de personas tiene conocimiento sobre la verdadera naturaleza de su enfermedad.

Uno de los medios de la oposición guineana exiliada en España ha publicado un comunicado en el que se aseguraba que «en el seno de la dictadura se están llevando a cabo diferentes reuniones entre dos bandos (…) con este panorama, la guerra por la sucesión en Guinea Ecuatorial puede comenzar de un momento a otro». Solo en la mañana del 24 de agosto, el régimen anunció el cese de un juez y de varios altos cargos del Ministerio de Defensa.

De acuerdo con la Constitución guineana, en caso de fallecimiento del presidente ha de ser el vicepresidente, es decir, su hijo, quien ocupe su lugar. Mas no parece que el traspaso de poder vaya a ser un camino de rosas. El estado guineano, con un funcionamiento muy semejante al de una empresa mafiosa, ha ido escindiéndose en varios clanes que compiten entre sí por hacerse con el poder. Al mismo tiempo, la oposición está dispuesta a aprovechar la coyuntura para darle la estocada final a la dictadura más antigua de África.

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