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El rey Carlos III recibió un ‘divertido regalo’ tras sus polémicos y criticados gestos

Una ciudadana de Cardiff logró arrancarle una sonrisa al serio y polémico rey Carlos III. El monarca visitaba Gales este viernes, cuando una vecina del lugar se le acercó y le regaló un bolígrafo, como una muestra de humor a la frustración que mostró el monarca esta semana cuando se le derramó una pluma en la firma de un documento.

Según el reporte de medios internacionales, la vecina de Cardiff le dijo al monarca “por si acaso”. Carlos III pareció tomarse bien el gesto, pues sonrió y le continuó estrechando la mano a la multitud.

Eso sí, al darse la noticia, un exasesor le dijo a Reuters que Carlos III podía ser divertido, pero también era irritable y exigente.

Rey Carlos. Foto: captura

La declaración surge a raíz de los gestos realizados por el rey Carlos III esta semana. Con las miradas del mundo entero encima, el monarca se salió de sus casillas.

Rey Carlos III furioso por derrame de bolígrafo: ‘¡No soporto esta maldita cosa!’

El primero y más viral de los gestos es el que se le observa ofuscado mientras firmaba el libro de visitas del castillo de Hillsborough.

En el video, el rey se molesta debido a que firmó con una fecha errónea el documento.

El Rey Carlos III se mostró furioso por un derrame de tinta en esta semana. Foto: AFP

Seguidamente, Carlos III le entrega a su esposa Camila la pluma con la que firmó el papel. En ese momento se entera de que se manchó su mano derecha tras un derrame de tinta. “¡Oh, Dios! ¡Odio esto!”, dijo el rey, quien se puso de pie e intentó limpiarse con un pañuelo. “¡No soporto esta maldita cosa!”, se le escucha protestar.

“Oh, mira, se extiende por todos lados”, apuntó Camilla mientras su esposo se limpiaba los dedos. “No puedo soportar esta maldita cosa… apesta”, añadió el rey mientras se alejaba.

No obstante, otra expresión de Carlos III también despertó suspicacias durante su toma de posesión. En la grabación, el rey pide con cierta frustración a sus asistentes que le retiren del escritorio la bandeja de lapiceros para firmar más cómodamente. Al sentarse, intenta escribir y nota que una de las bandejas permanece sobre la mesa, por lo que realiza un tipo de mueca a modo de alegato para que le quiten los utensilios.

Es justo su control del temperamento y su salud mental, el que hace que se tambalee su imagen ante la opinión pública, pues muchos en redes sociales cuestionan que él mismo pudo mover los lapiceros que le estorbaban o tomar con calma el error que ocurrió con la firma del documento.

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